La Vida Misionera

“La vida es una experiencia y la misión es la vida, por lo tanto la misión es una experiencia de vida”. ESJM

El descubrir, aprender, conocer y vivir en una nueva cultura, un nuevo país y una manera distinta de ser Iglesia, es “recontra bacán”. Nadie nace sabiendo cómo vivir. Es viviendo como aprendemos a vivir… y así es la vida misionera. Nos formamos, adquirimos conocimientos y los llevamos a la práctica en la vida. Y cuando llegamos a un lugar nuevo iniciamos aprendiendo como niños.

La vida misionera me enseña que DIOS hace nuevas todas las cosas, DIOS ha sido “recontra bacán” conmigo y estoy alegre. Mi experiencia en Pucallpa, fue al servicio de las personas privadas de libertad en el penal, y con La Fraternidad Cristiana de personas enfermas y con discapacidad, cariñosamente llamamos “La Frater”.

Después de trabajar más de un año dando catequesis a niños, jóvenes y adultos, me di cuenta que quería dar más tiempo en el penal y en La Frater, ya que mi labor como cristiana siempre fue en parroquia, y quería tener una experiencia fuerte, fuera de ella, y logré tenerla. Trabajé con el P. Gerardo Coté en la Pastoral Carcelaria y con el P. Alberto Rousseau en “La frater”. Mi trabajo fuera del ámbito parroquial fue cuestionado por algunos sacerdotes. Tanto los internos e internas del penal como los fraternistas forman comunidades cristianas. Ellos viven un camino cristiano de fe y oración entre sí. Así, la iluminación del Espíritu me llevó a continuar mi labor sin pertenecer a una parroquia específica. Haciendo este trabajo me sentía tocada en el interior de mi corazón y muchas veces me hizo dudar de lo que hacemos como Iglesia.

Al final de esta jornada de 4 años, viviendo y compartiendo con personas que no frecuentaban la Iglesia, me di cuenta que tienen mucho que enseñarnos, ya que lo que han vivido los marca y muchos al darse cuenta cambian su presente y su futuro. Todos somos capaces de transformar el mundo, empezando por nosotros.

Mi fe aumentó cada día más. ¿Cómo sería posible nuestra vida misionera sin fe? Ella es imprescindible. Alimenten su fe, es la fuerza que nos mantiene vivos y nos hace recordar que DIOS es el único que puede cambiar las cosas y a las personas que Él ha creado.

Prácticamente este trabajo de conocer la vida y la historia de estas personas fue algo increíble, me ayudó a mí misma a entender el mundo desde la pequeñez de las cosas que hacemos. Sin DIOS no lo haríamos posible. Con nuestra fuerza humana, jamás lo lograríamos.

Les invito a que sigamos trabajando por la dignidad de todo ser humano, por la integración familiar, la integración de valores y la integración de DIOS a nuestras vidas y a la de los demás, es muy importante para poder llegar a realizarnos como seres humanos plenos.

Lo que se aprende no se olvida, en el penal con los jóvenes del programa CREO, “Construyendo Rutas de Esperanza y Oportunidades” aprendí lo difícil que es la vida cuando no tenemos oportunidades de estudio, de un trabajo digno, de una familia que nos brinde apoyo cuando lo necesitamos y de tener buenos amigos.

Lo del penal es un trabajo tanto dentro como fuera, se trabaja con los internos e internas, la familia, la sociedad y la Iglesia, si no vuelven al mismo círculo vicioso de la delincuencia, violencia, consumo de drogas, etc., terminando nuevamente en el penal.

La Frater me enseñó lo que es una familia donde se brinda: amistad, comprensión y unidad. Gracias a todas estas personas que me enseñaron a valorar la vida y mi fe en DIOS.

Todos me enseñaron la solidaridad, la fraternidad y el amor en todo lo que hacen.

Termino agradeciendo a Dios por todas aquellas personas que realizan este bello trabajo en el penal, en los hospitales, en los diferentes hogares de niños y ancianos, con las instituciones de discapacitados, con los jóvenes drogadictos, las personas que sufren una dependencia del alcohol y otros que existan en nuestro país y en el mundo entero. Que DIOS derrame muchas bendiciones en su vida.

El amor de DIOS está vivo y arde en nuestros corazones…

Transmitamos esa llama de amor al mundo con nuestro testimonio de vida y fe.

DOY GRACIAS A DIOS, POR ESTA BELLA EXPERIENCIA.

Erica

Erica Jimenez
Misionera Laica Hondureña
Asociada a la SME en Perú desde 2010