EL HOMBRE DE LAS CONEXIONES

“Ya que te gusta hacer conexiones…”  le dijo el superior con una sonrisa un tanto burlona”…

 
JPG Juan Pablo Guillet es uno de los fundadores de la misión SME en Honduras. Llegó en “baronesa” a Choluteca en enero del 1956.

En un principio, como todo buen misionero,  bautizó a miles de niños, cruzó montañas a lomo de mula para acompañar a los enfermos en sus últimos momentos y conoció las faenas de las fiestas patronales de las aldeas esparcidas por las montañas.

En un primer tiempo, sacando provecho de las riquezas inagotables de la religiosidad popular, implantó,  junto con Guillermo Aubuchon y Enrique Coursol, unos movimientos de apostolado tradicional con el fin de  juntar poco a poco al  pueblo que vivía muy disperso entre centenares de  pequeñas localidades mal comunicadas.  Como si nada, esos movimientos  pusieron las primeras piedras de una obra mayor que pronto salvaría las paredes de las capillas y transformaría a millares de humildes laicos en  agentes de un profundo cambio de la sociedad.

La misión propiamente dicha de Juan Pablo Guillet   comenzó cuando se le ocurrió colgar unas bocinas de los campanarios de una iglesia y hacerlas hablar. Allí empezó a dar voz a los sin voz.

Hoy en día, si uno no está “conectado”, queda fuera del planeta. Pero, sesenta años atrás,  en el Sur de Honduras, ¿quién hablaba de “conectarse”?… En esa región, casi todo estaba disperso. Las comunicaciones eran un desastre.

Un día, sin embargo,  llegó  como caído del cielo  un hombre que Dios había dotado de mil talentos. De esos talentos se destacaba el de “hacer conexiones” con cablecitos. Ese hombre era Juan Pablo Guillet, sacerdote canadiense de la Sociedad de Misiones Extranjeras de Québec.

Por medio de ese misionero muy trabajador y discreto,  muy “conectado” con sus adentros y poco pendiente del pensar o decir de los demás, Dios se dio el gusto de no dejar más fuera del mapa a los pueblos postergados y “desconectados” de Honduras (o de África como será el caso, años después).

Tocando el acordeón o cantando, a lomo de mula, a moto, o en busito Volkswagen, ese hombre recorrió mucho camino. Lo acompañaba siempre su congénita habilidad para pegar cables y crear aparatos nuevos a partir de máquinas descartadas. Descubrió su misión propiamente dicha  cuando se le ocurrió colgar de los campanarios de una iglesia unas bocinas y hacerlas hablar. Esa maravilla le causó una alegría poco común porque allí fue cuando empezó a dar voz a los sin voz.

 Escuelas radiofónicas

Esos humildes comienzos lo llevaron tan lejos como armar estaciones radiofónicas, plantar antenas en muchos lugares, crear o fomentar centros de capacitación para dirigentes populares. Con un equipo formado por  él, lanzó en La Voz de Suyapa, radio católica de Honduras, las famosas Escuelas Radiofónicas, que fueron el instrumento de base para alfabetizar, concientizar, evangelizar y capacitar un sinnúmero de campesinos del país.

Juan Pablo programaba contenidos al alcance de los más humildes, dentro de una pedagogía liberadora  que nacía de la práctica y volvía a ella. De a poco todo aquello tuvo el impacto de una revolución genuina sin machetes ni bombas.

Esa aventura maravillosa arrancó del simple deseo de despertar la voz acallada de los campesinos y “conectarla” con la propia voz del campesino más grande de la historia: Jesús de Nazaret.

Al principio, nadie sabía con qué se comía aquello de las “Escuelas radiofónicas”…, ni Evelio Domínguez, obispo auxiliar de Tegucigalpa, ni Guillermo, superior de la SME en Honduras, ni el mismo Juan Pablo que, años antes por las ondas cortas de una radio de Colombia,  había oído algo sobre el tema,  Simple casualidad.

Cuando el obispo pidió al buen Guillermo que le prestara un hombre para realizar el proyecto, éste no supo si tomar el asunto en serio y,  con una sonrisa un tanto burlona,  dijo a Juan Pablo: “Ya que te gusta hacer conexiones, dale tú nomás”… Y así,  sin otro título, fue como Juan Pablo se largó de cabeza  al proyecto de Escuelas radiofónicas y como se hizo  arquitecto e ingeniero de lo que llegara a ser la obra maestra de la SME en Honduras.

Resurrección

Con las Escuelas radiofónicas se dio un despertar formidable por toda Honduras. En el Sur, se abrieron caminos en medio de las montañas, se cavaron pozos de agua potable, se construyeron escuelas y centros de salud; técnicas de agricultura y ganadería se pusieron al día, pequeñas cooperativas y sindicatos de campesinos dieron sus primeros pasos,  mujeres-sirvientas se convirtieron en líderes en las comunidades, numerosos grupos de jóvenes se formaron para aportar dinamismo a aquel gran movimiento de vida nueva.   Luego llegó el día en que, por todas partes, se celebró la Palabra de Dios. No esa Palabra de Dios de los calendarios litúrgicos (la que solo por accidente tiene algo que ver con las preocupaciones de los pueblos oprimidos), sino aquella Palabra que no cambia, la que está enfocada en la conciencia de continuar en el presente el gran combate del pueblo de la Biblia para la liberación de toda forma de esclavitud en Cristo Resucitado. Ésa fue la orientación central de las Celebraciones de la Palabra,  por lo menos en los primeros años de su existencia.

Choque

No todo, sin embargo, fue color de rosa. Desde los doctores de la tradición clerical  de la vieja iglesia, no se hizo nada, por cierto, para facilitarle las cosas a Juan Pablo. Y muchísimo menos aún desde los terratenientes. Estos hombres de gatillo fácil,  todos incondicionales de los gobiernos militares, veían en los campesinos nada más que una mano de obra barata. Esa visión, Juan Pablo, la desbarataba sin misericordia desde La Colmena,  pero sin violencia, por supuesto.  Ahora bien, cuando, un día,  los campesinos empezaron por sí solos a manifestar en una forma bastante contundente que ya habían dejado de ser los peones serviles de los terratenientes, éstos pusieron enseguida a precio la cabeza de Juan Pablo. Monto fijado: $250 US… ¡Una ganga!

Dudas

Un día, cuando yo estaba en la China, me llegó una carta de Roma. Venía de Juan Pablo. En esa carta, Juan Pablo me confiaba que algo le turbaba. No habiendo muerto su vieja formación clerical, lamentaba no haberse dedicado más a tareas puramente “sacerdotales”.

“¡Estás muy equivocado!”,  le contesté enseguida. “Mira bien a Jesús y, con la mano en el corazón, dime si él desempeñó muchas tareas “sacerdotales” en su vida… ¿Acaso no son los sacerdotes del Templo, enteramente dedicados a sus actividades puramente “sacerdotales” los que lo han condenado a la cruz?…”

A ese Jesús, hombre de pueblo, laico  y no de casta religiosa,  le gustaba más sus talentos y los impulsos del Espíritu que las normas de los  sacerdotes de Jerusalén. Para él, lo que más agradaba a Dios no era el culto que los sacerdotes le ofrecían en el templo, sino todo lo que la gente, cualquier gente (incluyendo a los que hoy llamamos  ateos o herejes) hacía para sacar de su postración al pueblo de los empobrecidos y de los olvidados. Además, para Jesús, a Dios no le importaba solamente alma de la gente sino todo cuanto hacía al ser humano en su totalidad.

El Samaritano

La parábola del Buen Samaritano lo dice todo al respecto. Es una parábola altamente “subversiva”,  pues cuestiona duramente a los sacerdotes y a los devotos que ponen la práctica religiosa por encima de todo y separan a la gente entre “puros” como ellos, e “impuros” o herejes como Jesús y demás. Todo el Evangelio de Jesús se encuentra concentrado  en esa pequeña historia.

Según la parábola, el que salva no es el sacerdote, ni el levita, sino el samaritano “impuro”. Y ese samaritano impuro es el mismo Jesús a quien los sacerdotes miraban como un pecador, un hereje  e, incluso, un demonio (Mc 3,21-22; Jn 8,48; Mt 11,19. 26,64)  Él es quien conduce a la vida eterna al hacerse próximo del hombre caído, al “conectarse” con él,  y al levantarlo como hombre entero (y no solo como alma) con sus heridas y con su historia… Pasar rápido sobre esa parábola,  es como pasar al lado de todo el Evangelio para seguir pretendiendo que lo “sacerdotal”, lo “espiritual” y lo “religioso” es más puro que cualquier otra tarea a favor del ser humano. (Lucas 10, 25-38).

 ¡A conectarse, pues!

Pues bien, en contra de todas las voces teológicas de una iglesia espiritualista que se ha empeñado en considerar como más santo, puro y digno de Dios todo cuanto se aparta de la libertad, del sexo y del mundo ordinario del trabajo, de la ciencia, de la tecnología, de la economía, de la política, de la ecología  y del cosmos, debemos  ponernos el pantalón y afirmar con fuerza: la salvación del mundo es más un asunto de “conexión” que de  sotanas o de culto.

Jesús no dejó como herencia al mundo una palomita blanca, ni un libro de moral, ni un compendio de normas eclesiásticas, ni un calendario litúrgico. Lo que él nos entregó es un “espíritu” que no sacraliza castas ni sectas, sino que las rompe, las abre  para congregar, unir, articular todo lo que está  disperso  en un gran cuerpo de variedad infinita y de unidad que  crece como la vida.   Ese Espíritu es  pura “CONEXIÓN”: conexión con uno mismo, conexión con la Realidad, conexión con la humanidad entera, especialmente los más “desconectados” del mundo,  conexión con el cosmos, conexión con el Reino, conexión del cielo con la tierra,  conexión con EL QUE ES “El MUY CONECTADO”,  ya que es a la vez  TRES- y- UNO…

En esa onda estuvo surfeando durante toda su vida Juan Pablo Guillet, un hombre que supo “conectar” a medio mundo, empezando por los empobrecidos y humildes encontrados por centenares de miles “a la orilla” de su camino misionero. Al verlos, él no “tomó el otro lado” del camino, sino que a través de sus múltiples  “conexiones” “se acercó” a ellos y los levantó restaurando su dignidad y conectándoles en comunidad.

Los inició a la democracia. Les dio a conocer sus deberes ciudadanos, y por sobre todo sus derechos, simplemente humanos, que por demás eran ignorados y pisoteados. Les comunicó amor a sí mismos y amor a la justicia. Despertó en ellos la consciencia crítica, la cual es el secreto de la libertad y de la grandeza de los hijos de Dios. Les inyectó grandes dosis de alegría de vivir, de esperanza en el futuro y de sabor anticipado de “vida eterna”.

Y Dios vio todas esas hermosas “CONEXIONES”. Vio cómo  ese pueblo querido, curado en gran parte de su dispersión básica,  se había puesto de pie y echado a andar. Le encantó y exclamó: “¡Caramba! ¡Esto sí que está SÚPER BUENO, pues!”

 Nota: Aquí se ha tocado la obra de Juan Pablo Guillet muy a vuelo de pájaro. Faltan largos capítulos. Para abarcarla toda haría falta más de un libro.  Pero si uno desea conocer algunos detalles más sobre el tema, les referimos a un artículo más largo siguiendo este enlace: http://todoelmundovaalcielo.blogspot.ca/2015/03/conexion-jpg.html

 Por Eloy Roy

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Itinerario misionero de Juan Pablo Guillet

 1956 – en enero, llega a Choluteca.

1959 – se traslada a Tegucigalpa. Se hace  cargo del proyecto de  las Escuelas radiofónicas en la emisora católica, la Voz de Suyapa. 

1964 – Canadá, animación misionera.

1966 – Choluteca, funda La Colmena

1969 –  Crea Radio Paz en Choluteca. Durante este período, efectúa varios viajes en camión entre Canadá, California y Honduras trasportando material usado para emisoras.En Choluteca, los terratenientes responsabilizan al Director de La Colmena por  las invasiones de tierras  y ponen la cabeza de Juan Pablo a precio. Éste se aleja tácticamente de la dirección de  La Colmena para concentrarse en la radio.

1974 – Masacre de Olancho. El gobierno militar cierra Radio Progreso y Radio Paz. Al mes, Radio Paz vuelve a emitir bajo el nombre de Radio Valle. Durante esos años desarrolla programas fuertes a partir de las celebraciones de la Semana santa en los distintos pueblos. 

1982 –  Después de años de gobiernos militares, Honduras vuelve a la democracia. Para promover la responsabilidad ciudadana del pueblo, Juan Pablo organiza durante 4 meses 16 encuentros sobre temas quemantes de la actualidad que se debaten en público con la participación de estudiantes y aún de candidatos a la Presidencia. Esos encuentros son  difundidos en directo desde la Casa de la Cultura a partir de las 8 hs de la tarde hasta, a veces, las 2 de la mañana. Muchísima gente participa y así se va formando la conciencia política de todo un pueblo.

En ese mismo año, Juan Pablo regresa a Canadá. Trabaja en la promoción de los medios de comunicación social conjuntamente con una red de institutos misioneros. Con profesionales de Radio Canadá produce 40 emisiones para la televisión y la  animación misionera  con documentales realizados sobre las  experiencias eclesiales novedosas de 8 países de África, América latina y Extremo Oriente. 

1986  – Vuelve a Honduras brevemente para explorar la posibilidad de crear un centro de producción similar para Centroamérica. Como los  tiempos no se prestaban a tal proyecto, vuelve a Canadá. 

1987 –  Es llamado a Roma para asumir la dirección del servicio católico mundial para las comunicaciones  (OCIC, luego SIGNIS desde el 2001).

Pasará allí 17 años de su vida y, entre mil cosas, colaborará con la creación de 70 radios diocesanas,  principalmente en África. 

2003 –  Se jubila en Canadá… sin jubilarse del todo…

Ir a la otra orilla

El domingo pasado, 22 de Marzo del 2015 marcó un hito histórico significativo en la Iglesia de Olancho especificamente en la Diócesis de Juticalpa porque en ese mismo día por primera vez hubo un envío misionero de una misionera laica olanchana.

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Fany Moradel Soveida Zapata, 30 años, vive en Barrio La Sabaneta, Juticalpa, en el departamento de Olancho. Después de haber cumplido los tres años de formación ad gentes al nivel diócesano y nacional, ella ingresó y ha completado con éxito los nueve meses de formación intensiva en el Centro de Formación y Animación Misionera (CFAM) – Centro Misionero de America Central (CEMAC) el año pasado.

El envío dirigido por Mons. José Bonello con P. Celio Mencias y P. Andrés Dionne fue muy conmovido para todos los que estuvieron allí. Fany con su traje típico fue acompañada por sus familiares, sus hermanos y hermanas en la parroquia de Santa Gertrudis, los jóvenes del proyecto Ad Gentes, los de la Obras Misiones Pontificias (OMP), amigos, vecinos, y otros más. También,  los que están en el proceso en el CFAM-CEMAC este año y algunos misioneros laicos asociados a la Sociedad de Misiones Extranjeras (SME) no  se perdieron este momento muy especial.

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La iglesia se llenó de alegría, y todos fueron testigos del compromiso que se hizo oficialmente entre la enviada y la SME representada por Padre Andrés. Ella comprometió los siguientes seis años de su vida como misionera laica nombrada a uno de los terrenos de misión de la SME en el continente de Asia – el país de Filipinas.

Para concluir, Fany dejó estas palabras muy inspiradoras que hablan de lo que es misión y ser misionero:

“Hasta el momento he descubierto que la misión es todo un proceso cuaresmal, es un estar muriendo diariamente para dar vida, es decir un despojarse, desprenderse de sí mismo para involucrarse y preocuparse por un bien común. Me quedo con la confianza plena en nuestro Señor Jesucristo que nos acompaña hasta el fin de nuestras vidas. Y que me invita a ir a la otra orilla. Para finalizar comparto esta frase con ustedes de un escritor – si Dios nos envía por caminos pedregosos, nos dará zapatos bien resistentes para recorrerlos.”

El equipo de Redacción

Mons. Oscar Arnulfo Romero y Galdamez

RomeroMons. Oscar Arnulfo Romero fue un hombre de Dios lleno del amor al prójimo. Totalmente dedicado a trabajar por el Reino de Dios, promovió la Verdad y la Justicia para construir  la Paz. Su trabajo arduo y su ojo crítico frente a la realidad lo llevaron a denunciar las injusticias que vivía todo el pueblo de Dios y de manera especial los más pobres. Siendo él,  arzobispo de San Salvador,  fue asesinado por un francotirador el 24 de marzo del 1980, mientras celebraba la Eucaristía en la capilla de la “Divina Providencia”.

 Treinta y cinco años después de su martirio, Oscar Romero es un hombre muy reconocido a nivel mundial, pero poco conocido y su labor poco apreciada en El Salvador; recordarlo hoy en nuestro pequeño país tiene un significado especial dado que el Papa Francisco ha reconocido su martirio y con ello ha dado paso concreto a su beatificación que celebraremos el 23 de mayo próximo.

 “Después de un largo proceso que ha visto muchas dificultades tanto por las oposiciones respecto al pensamiento y a la acción pastoral del arzobispo, ya sea por la situación de conflicto que se había creado a su alrededor, el proceso del caso se concluye. Romero se convierte como el primero de la larga lista de los Nuevos Mártires contemporáneos. El 24 de marzo —el día de su muerte— se ha convertido por decisión de la Conferencia Episcopal Italiana «Jornada de oración por los misioneros mártires». Y las Naciones Unidas han proclamado ese día «Día Internacional por el derecho a la Verdad en relación con Violaciones Graves de Derechos Humanos y de la Dignidad de las Víctimas». Dijo Mons. Vincenzo Paglia Postulador de la causa

 La imagen de Monseñor Romero es el símbolo religioso más grande de  El Salvador y, desde su asesinato, su legado ha traspasado fronteras y se ha convertido en un símbolo universal de la justicia y de la paz.

 El mundo ha cambiado mucho desde aquel lejano 1980, pero el pastor de un pequeño país de América Central, habla más fuerte. No deja de ser significativo que su beatificación tenga lugar mientras sobre la silla de Pedro está, por primera vez en la historia, un Papa latinoamericano que quiere una «Iglesia pobre para los pobres». Hay una coincidencia providencial“   Mons.Paglia

 Dado que su imagen ha sido mal utilizada y debido a los dolores de la guerra,  ha habido muy poca educación sobre su vida. Tanto en la época en que él vivió como hoy. Oscar Romero es por muchos amado y odiado por otros tantos más; en palabras de Mons. Ricardo Urioste, amigo de Mons. Romero y Presidente de la fundación Romero: “Es el hombre más amado y el hombre más odiado en El Salvador al mismo tiempo”. Es por ello que ahora hay algunos que se preguntan ¿Quién era Mons. Romero?; ¿Qué fue lo que hizo?  y ¿Por qué la Iglesia lo declara beato y mártir?

 Es oportuno que, como Iglesia y de manera especial los salvadoreños, conozcamos su vida, su trabajo y el legado que nos deja; por eso, la Conferencia Episcopal de El Salvador declaró en 2014 un trienio sobre Mons. Romero. Ella elaboró un primer material como preparación para la celebración del centenario de su  natalicio con el objetivo de dar a conocer la figura de nuestro tan amado pastor. La temática del primer año es; “Monseñor Romero, Hombre de Dios; la del segundo año es: “Monseñor Romero, Obispo y hombre de Iglesia”; y la del Tercer año es: “Monseñor Romero, Servidor de los Pobres”. Ciertamente la beatificación se adelantó a esta celebración pero ella nos ayudará a conocerle aún más desde la postura de Iglesia y a amarlo por lo que hizo  como testigo del Reino de Dios.

BEATIFICACIÓN

 Sans titreMons. Vincenzo Paglia, que postuló su causa en el Vaticano, dijo a la prensa junto a las autoridades eclesiales y civiles del país luego de que se reunieran en privado en Casa Presidencial el 11 de marzo de este año 2015:  “El 23 de mayo de este año, monseñor Romero será proclamado beato en San Salvador“,

 Mons. Paglia manifestó, mientras estuvo en nuestro país,. que esta beatificación es un don extraordinario para toda la Iglesia en el mundo y en especial para todo El Salvador, porque “Romero desde el cielo se ha convertido en el pastor bueno y beato que une hoy a todo su pueblo, por el cual dio su propia vida”.

 La ceremonia de beatificación de Mons.  Romero se celebrará en la plaza del Divino Salvador del Mundo, de la capital salvadoreña, con una eucaristía presidida por el Cardenal Ángelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos del Vaticano.

El proceso de beatificación y canonización de Mons. Oscar Arnulfo Romero que se inició hace 21 años ha dado su primer fruto 35 años después de su martirio. Hoy, la conmemoración de este aniversario nos viste el corazón de alegría festiva y es el preámbulo de la gran fiesta que como país viviremos el próximo mes de mayo.

 Hoy el mundo vuelve a decir “San Romero de América” pero lo más grande aún es que toda la Iglesia Salvadoreña se UNE para reconocer como  Profeta y  Mártir a NUESTRO OBISPO BEATO Mons. Romero y desea seguir su ejemplo de luchar por la verdad, la justicia y la paz. El nos deja el legado de seguir sus pasos por amor a Dios y amor a los demás.

Marta Isabel Claros

Misionera laica salvadoreña

Choluteca: Inauguración del Año Jubilar de la Celebración de la Palabra

delegadoEl 21 y 22 de marzo, Delegados y Delegadas de la Palabra de todo Honduras se han dado cita en Choluteca para la inauguración del Año Jubilar de la fundación de la Celebración de la Palabra de Dios, decretada por la Conferencia Episcopal de Honduras.

Recordemos que la Celebración de la Palabra ha comenzado el domingo de Ramos de 1966, gracias a la creatividad pastoral de Mons. Marcelo Gérin, rodeado del P. Eloy Roy y del entonces diácono Alejandro López.

Hoy son 18,000 Delegados activos en Honduras, de los cuales 1,800 son de la Diócesis de Choluteca. Los Delegados han colocado una placa conmemorativa en la catedral de Choluteca, arriba de la tumba de Mons. Gérin. Luego hemos caminado hasta la Plaza de la Solidaridad, donde hemos vivido una vigilia que comprendía unos cantos, una Celebración de la Palabra, una Eucaristía y los testimonios de los únicos tres sobrevivientes del grupo de los primeros 17 Delegados. He presidido la asamblea eucarística, rodeado de cuatro obispos, entre ellos Mons. Raúl Corriveau, y de unos 50 sacerdotes.

Estimo que habían 8,000 personas en esa vigilia. La Celebración de la Palabra ha mantenido la fe de la gente, en medio de las crisis sociales y políticas y de los desastres naturales que ha conocido el país. Me conmueve el hecho de que la Palabra de Dios sigue siendo escuchada, reflexionada, compartida, vivida y atestiguada por los pobres, los campesinos y los habitantes de las zonas marginales de nuestras ciudades. La clausura de este Año Jubilar tendrá lugar en San Pedro Sula, en marzo de 2016.

+ Guido Charbonneau, p.m.é., obispo de Choluteca

V DOMINGO DE CUARESMA

Trigo

Fiesta de San José

Sn JoséEn esta fiesta de San José, quisiéramos destacar una virtud de este hombre humilde, sencillo, discreto y prudente de quien poco se habla en el evangelio. José, el hombre justo, vivió su existencia bajo la guía segura del Espíritu. Fue un hombre de discernimiento. En silencio contempló el misterio que llegaba a él. Buscó el camino por donde lo conducía Dios. Perplejo ante el embarazo de María, escuchó a Dios que le hizo señas mediante un sueño y tomó la decisión de aceptar a María en su casa. Ante la amenaza de Herodes y el peligro, decidió viajar a Egipto para salvar a su hijo. Cuando murió Herodes decidió volver a  su tierra, pero no se instaló en Judea por temor a Arquéalo.

Feliz día del Padre.

Los comienzos de la Misión

Catedral de CholutecaMonseñor Turcios estuvo durante siete años como el jefe y modelo espiritual para los nuevos misioneros. Esos pioneros compartían con buena voluntad y celo los sacrificios de ese pastor intrépido, muy cercano a los pobres, especialmente de la zona Sur del país.

Cuando llegamos a Cho­luteca,  encontramos una situación que constituía un desafío para nosotros: parroquias grandes y muy populosas, cada una con numerosas aldeas distantes y sin vías modernas de comunicación. Mons. José de la Cruz Turcios y Barahona nos había encomendado preocuparnos por la formación del clero autóctono. Esto era un gran desafío.

El departamento de Choluteca contaba con cuatro parroquias: La Inmaculada Concepción de Choluteca (de ésta se desprenderán las parroquias San José Obrero y San Pablo), San Marcos de Colón, Orocuina, y El Corpus (de la cual nacerá El Triunfo).

El departamento de Valle tenía también cuatro parroquias: Goascorán (de ella sería desmembrada Langue),  Nacaome, Pespire, y San Lorenzo (de ésta se desprenderá Amapala).

Para atender todo este territorio se contaba sólo con cuatro sacerdotes que residían respectivamente en Choluteca, San Marcos de Colón, Nacaome y Goascorán. Les tocaba “pegar carreras” en los pocos caminos que existían, para atender todos los municipios y aldeas. Aprovechaban especialmente las fiestas patronales para realizar bautismos, confesiones, comuniones, matrimonios, bendiciones, etc. No había religiosas ni agentes de pastoral. La fe sencilla del pueblo se conservaba por medio de las madres de familia y de las rezadoras. Los varones también tenían fe, pero no era bien visto manifestarla.

Poco a poco los Padres misioneros Javerianos fueron promoviendo la educación en la fe e involucraron a los laicos en la tarea evangelizadora y de promoción social. Pero la evolución fue lenta, ya que la gente estaba acostumbrada a recibir los sacramentos sólo en ocasión de las fiestas, y la mayoría se conformaba con eso.

Tomado de la revista

50 años al Servicio de la Iglesia de Honduras

IV DOMINGO DE CUARESMA

IVCUARESMA

LA GRACIA DEL LLAMADO MISIONERO

DSC_0101Llegué a Kenia hace ya un año y comencé aquí un camino de encuentro con Dios en medio del pueblo. A lo largo de este año he vivido momentos de desafíos y encuentros conmigo mismo y con Dios que se ha hecho presente en mi caminar.

No podría decir que yo he hecho un gran trabajo misionero de acuerdo a lo que muchos entienden como misión, es decir trabajar en grupos parroquiales, catequizar, hacer labor social. Mi proceso en Kenya ha sido lento pero aleccionador. He tenido que cultivar la paciencia, aprender a ser dócil al Espíritu de Dios, estar atento a su voz y a observarle través de las personas. He podido acercarme a la gente en sus realidades y aprender de su cultura tratando de evitar los prejuicios. La misión ha empezado primero en mí a través del grupo misionero y de la gente.

En un primer momento, el grupo misionero me invitó a hacer estudios sobre la cultura Africana y fue para mí una oportunidad para abrir mi mente y corazón a lo diferente. En efecto, existen muchas situaciones culturales que han sido para mí un reto sobre todo aquellas que podrían interpretarse en contra de la dignidad de la persona en particular para las mujeres (mutilación genital femenina, la dote) pero que adentrándose más en la cultura se puede comprender un poco mejor los orígenes de estas tradiciones aunque hoy en día no se justifiquen o se asimilen en su totalidad.

Después de esta etapa, se me propuso estudiar el kiswahili (es la lengua de la etnia Swahili). En la misión es sumamente importante poder comunicarse con la gente en su idioma. Aquí, el inglés y el kiswahili son los idiomas oficiales y son enseñadas en las escuelas aunque no son las lenguas maternas de los kenianos. Inicié estudios de Kiswahili en Nairobi pero la experiencia nos mostró que era mejor ir a Tanzania para estudiarlo. Estuve tres meses en este país vecino. Esto me permitió ser más consciente de cuanto valor tiene para la gente de aquí el hecho de que nosotros como misioneros nos esforcemos en hablar su idioma.

Recientemente, he vuelto a Nairobi para ir a la misión en la parroquia de Namanga, ubicada en una de las fronteras de Kenya con Tanzania. Se me ha pedido colaborar en los asuntos administrativos de la parroquia y del equipo misionero de esta comunidad. Dios no ha dejado de sorprenderme, me ha llevado de la mano y sigue mostrándome el camino.

He aprendido a abrir mi mente a lo nuevo, a la gracia de Dios manifestada en la vida diaria. Este es un país de gente muy creyente. No solamente en el Cristianismo pues es una sociedad donde convergen otras religiones como el Islam, El Hinduismo y las religiones tradicionales Africanas. He podido observarles en sus valores y eso también me ha inspirado a amar la misión de Jesús de la cual me ha hecho participar.

En el Señor Jesús esta la razón de mi esperanza y mi fe. Su amor sigue manifestándose en la vida que es dinámica y sigue dando frutos en un mundo sediento de justicia y paz.

Marvin Vásquez

Misionero Laico Hondureño

Asociado a la SME en Kenia

III DOMINGO DE CUARESMA

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