LA MISION DE ANUNCIAR A JESUCRISTO

Juan BautistaLos cuatro Evangelistas empiezan su evangelio hablando de Juan el Bautista. La Buena Nueva de Jesucristo comienza  con la predicación Juan. Es un personaje  que nos impresiona no sólo por su modo de vestirse y el lugar donde actúa -a la orilla del río Jordán- ,  sino también por el vigor y la fuerza de su predicación.  Atraía a la gente que esperaba la venida de un Mesías.

Jesús lo describe como el más grande de los profetas. Eso en un tiempo que no había profetas desde varios siglos en el pueblo. Fundamentalmente, en su discurso, Juan llamaba al arrepentimiento, a un cambio de vida, pero radical, pues viene el juicio de Dios y hay que estar preparado. En el río, Juan bautizaba a la gente en señal de purificación y arrepentimiento.

Juan es enviado de Dios con la misión de testimoniar la venida de la Luz que se va a encarnar en Jesús. En el prologo de su evangelio, Juan dice que él no es la luz, sino el testigo de la luz  Este es el testimonio de Juan cuando gente de Jerusalén, sacerdotes y levitas vienen a preguntarle quién es. Juan responde claramente: “No soy el Mesías”. Hacen esta pregunta pues la espera de un Mesías era algo muy presente en el pueblo.  Lucas  habla de la acción de Juan el Bautista que conmueve a un pueblo que vive en la expectación de un Mesías y que cree que Juan podría serlo. También le preguntaron si él era el profeta Elías y él respondió que no.

Volvieron a preguntarle: ¿Qué dices de ti mismo?   Juan sabía quién era  y cuál era su misión, por lo que respondió: “Yo soy la voz que grita en el desierto: enderecen el camino del Señor”.

Juan el Bautista nos muestra que nosotros también  somos llamados por nuestro bautismo a ser profeta y a anunciar a Jesucristo con valentía. En Él, está nuestra esperanza.  Nos enseña también a saber contestar a los que nos piden dar razón de nuestra  fe como lo dice san Pedro.  Esto supone que, como Juan el Bautista, nos conozcamos y sepamos  claramente cuál es nuestra misión.

Al reconocer a Jesús, Juan dijo: “tengo que disminuir para que él crezca”. Esta palabra debe inspirarnos hoy y marcar nuestra espiritualidad misionera y nuestra presencia actual en Honduras.

COMUNICADO DE LA DIÓCESIS DE CHOLUTECA

En reunión ordinaria, el clero de Choluteca junto a nuestro Obispo, en la Casa de la Juventud el día 16 de junio del 2015, reflexionamos como pastores sobre la realidad que está atravesando el país en general y la zona sur en particular.

VEMOS CON PREOCUPACIÓN LAS SIGUIENTES SITUACIONES:

  1. La corrupción: Ha sido un flagelo que se ha venido arrastrando en nuestra sociedad, pero que hoy ha llegado a una situación escalofriante, a costa del sufrimiento del pueblo pobre y trayendo como consecuencia la pérdida de muchas vidas humanas. Esto ha provocado indignación en nuestra sociedad.
  1. La impunidad: Se percibe en la población que poco o nada se ha hecho, aun sabiendo quienes han saqueado el país. No se ha aplicado la ley de manera efectiva, haciendo que los culpables devuelvan lo que se han robado y castigándoles. Esto ha hecho que aumente la inseguridad en nuestro país.
  1. La desconfianza en las instituciones: Porque ellas no han respondido efectivamente a las demandas justas del pueblo pobre, para el cual han sido creadas, sino más bien a los intereses de las personas que los han puesto en esos cargos.
  1. Desarrollo sí, pero no así: Nuestro pueblo necesita desarrollo y nosotros estamos conscientes de ello, pero no así como se está presentando para el sur, a costa del deterioro de nuestro medio ambiente. Si el desarrollo no es humano, no es un desarrollo verdadero.
  1. La situación de hambruna: Por la falta de invierno se avecina una situación difícil para nuestro pueblo, debido a la destrucción del medio ambiente y de la naturaleza. Ante esto como pastores, pedimos a las autoridades del gobierno que se preocupen por nuestra gente sin politizar las ayudas, para que estas ayudas lleguen a las personas necesitadas de forma inmediata.

ANTE ESTA REALIDAD NOS ILUMINA LA PALABRA DE DIOS Y LA ENSEÑANZA DE LA IGLESIA.

  • “He visto y oído la opresión de mi pueblo y he bajado para liberarlo: dice el Señor”. Éxodo 3,7-8.Dios acompaña a su pueblo y camina con él, no está lejos del sufrimiento humano.
  • “Jesús nos dice que el sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado”. Marcos 2,23-28. Las instituciones están al servicio de todas las personas y no para el provecho de unos pocos. La opción por la vida y los pobres es inclaudicable.
  • El Papa Francisco en la Evangelii Gaudium N. 202. nos dice: “La necesidad de resolver las causas estructurales de la pobreza no puede esperar, no sólo por una exigencia pragmática, de obtener resultados y de ordenar la sociedad, sino para sanarla de una enfermedad que la vuelve frágil e indigna y que sólo podrá llevarla a nuevas crisis”.
  • “Una sociedad que en todos sus niveles, quiere positivamente estar al servicio del ser humano es aquella que se propone como prioritaria el bien común, en cuanto bien de todos los hombres y de todo el hombre”. Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia N. 165.

ANTE LO EXPUESTO CONCLUIMOS LO SIGUIENTE.

  • Pedimos que se despolitice la lucha contra la corrupción y la impunidad.
  • Exigimos que se garantice el respeto a la vida humana y al bien común.
  • Pedimos que en todos los estamentos de la sociedad se brinde una formación en valores: éticos, morales, cívicos y cristianos.
  • Animamos a todos nuestros hermanos a que juntos luchemos por la paz y la justicia que tanto anhela nuestro pueblo.
  • Alentamos a todos y todas a participar activa y responsablemente en la construcción de un país donde se viva con dignidad y se respeten sus derechos.

Pedimos a nuestro Señor Jesucristo que nos ilumine y a la Virgen Inmaculada Concepción, Patrona de nuestra diócesis de Choluteca, que interceda por todos.

Dado en la ciudad de Choluteca, departamento de Choluteca a los 16 días del mes de junio del año 2015.

FIRMA EL OBISPO EN NOMBRE DE TODO EL CLERO.

Monseñor Guido Charbonneau. Obispo Diócesis de Choluteca.