El regalo del perdón – una meditación de fin de año

“Si pudiésemos leer la historia secreta de nuestros enemigos, encontraríamos en la vida de cada persona tanta tristeza y sufrimiento como para desarmar cualquier hostilidad” -Henry Wadsworth Longfellow.

Es fin de año y el corazón parece estar un poco más abierto que en otras épocas. Las personas se saludan en la calle con especial calidez, nos ofrecemos buenos deseos para el año que está por comenzar y los comercios abren sus puertas en horario extendido para recibir a quienes buscan con ilusión el regalo perfecto para sus seres queridos. En medio del torbellino de las celebraciones, los regalos y los encuentros, pienso que uno de los mejores regalos que podemos ofrecernos a nosotros mismos y a los demás es el regalo del perdón

¿Por qué?

¿Imaginas cómo sería vivir en un planeta en el cual cada uno sus 7.4 mil millones de seres humanos guardásemos adentro cada una de las heridas, cada resentimiento, cada ira, cada decepción, junto a un deseo firme de venganza? El perdón es esencial para nuestra supervivencia como especie, sin él ya nos hubiésemos aniquilado mutuamente hace mucho tiempo en un ciclo brutal de ajuste de cuentas. Como lo señalan diversas tradiciones de sabiduría, el perdón es esencial para la paz. En palabras del Buda recopiladas en el Dhammapada: “En este mundo el odio nunca ha disipado el odio. Sólo el amor puede disipar el odio”. Podemos encontrar ecos más recientes de la misma sabiduría en la voz potente de Martin Luther King: “La violencia como camino para conseguir la justicia racial es tan impráctico como inmoral. Es impráctico porque conduce hacia una espiral descendiente acabando en la destrucción de todos. La vieja ley del ‘ojo por ojo’ deja a todo el mundo ciego”.

En términos más personales, el perdón nos devuelve la vida cuando el alma empieza a secarse por no poder perdonar a otros, por no poder perdonarnos a nosotros mismos o por no permitirnos aceptar el perdón de los demás. Siendo realistas podemos ver que simplemente por ser seres relacionales frecuentemente vamos a tener la oportunidad de a herir a otros, muchas veces de manera inadvertida. Además, aunque al considerar el tema del perdón usualmente pensamos en la dificultad de perdonar a quienes nos han herido, a menudo nos olvidamos que nosotros mismos somos muy probablemente aquella persona difícil de perdonar para otros, o incluso para nosotros mismos. El perdón tiene el potencial de devolvernos el sentido de pertenencia a nuestra familia o comunidad, y en un sentido más básico, nos devuelve nuestra propia humanidad cuando sentimos que estamos cerca de perderla.

El perdón es el sendero que sigue el corazón para sanarse de las heridas y decepciones de la vida. El perdón involucra permitir que el corazón se suavice para soltar el resentimiento y la ira hacia quien nos ha hecho daño, traicionado o abandonado, incluso cuando ese alguien es uno mismo. El perdón puede ser uno de los gestos humanos que requieran más fortaleza interior, por eso Gandhi decía que “el débil nunca puede perdonar. El perdón es una cualidad de los fuertes”. Y como cualquier proceso complejo, no debiese ser forzado e impuesto sin honrar los ritmos orgánicos de apertura y cierre del propio corazón. Sin embargo, el perdón puede ser cultivado conscientemente y la mente y el corazón pueden familiarizarse con el hábito de soltar los resentimientos y encontrar la paz.

Para quienes crean que los beneficios del perdón son solo anecdóticos o un asunto de “gente espiritual” puede resultar interesante saber que hay un número significativo de investigaciones científicas que también han encontrado numerosos beneficios físicos y psicológicos en el perdón. Por ejemplo, el perdón se ha asociado a una reducción del estrés y de la ira (Harris et al., 2006), menor depresión, ansiedad y niveles de colesterol (Friedberg, Suchday & Srinivas, 2009), mejor calidad de sueño (Stoia-Caraballo et al., 2008) y reducción en el dolor de espalda (Carson et al. 2005). Estos hallazgos son interesantes como metáforas de lo ya que sabemos intuitivamente: ¿cuánto peso cargamos sobre nuestras espaldas acarreando resentimientos y rencores? ¿Qué tan fácil puede ser conciliar el sueño si al acostarnos seguimos dándole vueltas a las heridas del pasado?

Hay quien ha dicho que mantenernos aferrados al resentimiento es como tragar veneno esperando que el enemigo se muera. Aunque pueda sonar algo exagerado, es un hecho que el resentimiento afecta principalmente al que lo siente y no al objeto del resentimiento, quien quizás ni se entere o no le importe nuestro resentimiento. Por eso la promesa de nunca perdonar a alguien es una auto-condena al sufrimiento. Precisamente porque los efectos a largo plazo del resentimiento pueden ser tóxicos para el cuerpo y para la mente, el perdón tiene sentido incluso desde un punto de vista puramente egoísta: perdonar nos libera y nos aligera.

Por último, el perdón no implica condonar, olvidar o barrer debajo de la alfombra las injusticias, ni tampoco implica pensar que actos violentos o inmorales son aceptables. Al contrario, el perdón mira de frente lo ocurrido y lo reconoce sin minimizarlo, pero luego dice “no estoy dispuesto a que mi vida se quede atrapada por lo sucedido. El perdón es una declaración de independencia que se puede realizar independientemente de lo que el otro haga o deje de hacer. En este sentido, es un derecho inalienable.

Que este  año de la misericordia, nos encuentre con un corazón abierto a otros y otras, y que podamos liberarnos de las cadenas que  nos impiden caminar. Regalémonos perdón, regalémonos paz.

Feliz año nuevo, Feliz corazón nuevo, FELIZ 2016.

¿Qué familia?

Hoy es el Día de la familia cristiana. Una fiesta establecida recientemente para que los cristianos celebremos y ahondemos en lo que puede ser un proyecto familiar entendido y vivido desde el espíritu de Jesús. No basta defender de manera abstracta el valor de la familia. Tampoco es suficiente imaginar la vida familiar según el modelo de la familia de Nazaret, idealizada desde nuestra concepción de la familia tradicional. Seguir a Jesús puede exigir a veces cuestionar y transformar esquemas y costumbres muy arraigados en nosotros.

La familia no es para Jesús algo absoluto e intocable. Más aún. Lo decisivo no es la familia de sangre, sino esa gran familia que hemos de ir construyendo los humanos escuchando el deseo del único Padre de todos. Incluso sus padres lo tendrán que aprender, no sin problemas y conflictos.

Según el relato de Lucas, los padres de Jesús lo buscan acongojados, al descubrir que los ha abandonado sin preocuparse de ellos. ¿Cómo puede actuar así? Su madre se lo reprocha en cuanto lo encuentra: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados». Jesús los sorprende con una respuesta inesperada: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?».

Sus padres «no le comprendieron». Solo ahondando en sus palabras y en su comportamiento de cara a su familia, descubrirán progresivamente que, para Jesús, lo primero es la familia humana: una sociedad más fraterna, justa y solidaria, tal como la quiere Dios.

No podemos celebrar responsablemente la fiesta de hoy sin escuchar el reto de nuestra fe.

¿Cómo son nuestras familias? ¿Viven comprometidas en una sociedad mejor y más humana, o encerradas exclusivamente en sus propios intereses? ¿Educan para la solidaridad, la búsqueda de paz, la sensibilidad hacia los necesitados, la compasión, o enseñan a vivir para el bienestar insaciable, el máximo lucro y el olvido de los demás?

¿Qué está sucediendo en nuestros hogares? ¿Se cuida la fe, se recuerda a Jesucristo, se aprende a rezar, o solo se transmite indiferencia, incredulidad y vacío de Dios? ¿Se educa para vivir desde una conciencia moral responsable, sana, coherente con la fe cristiana, o se favorece un estilo de vida superficial, sin metas ni ideales, sin criterios ni sentido último?

José Antonio Pagola

Sagrada Familia – C
(Lucas 2,41-52)

Una luz que brilla en las tinieblas

La Navidad es una fiesta de alegría y esperanza. Pero no es fácil vivir esa fecha en nuestra Honduras abrumada por la pobreza y la violencia cruel y descabellada.

En Navidad celebramos que Dios nació en la humanidad desde lo más humilde y discriminado de la sociedad. Nació entre animales porque no hubo lugar en las posadas, como ahora, que las puertas de los grandes supermercados se abren para quienes pueden comprar regalos navideños, pero se cierran para la gente humilde y humillada.

Es cierto que hablamos que en la Navidad Jesús debe nacer en cada familia y en cada corazón. Pero no hemos de olvidar que la Navidad manifiesta la irrupción de Dios en la historia humana desde la marginalidad, y en contraste con el poder de dominación y la prepotencia de los grandes de este mundo.

Dios nace para iluminar las tinieblas. Y las verdaderas tinieblas no están en el hecho del hambre o en el hecho de violencia, sino en aquello que los provoca. Las situaciones horrorosas de violencia y de miseria de las que estamos siendo testigos, son consecuencia de una oscuridad más profunda. La raíz de estas oscuridades está en haber colocado al capital y las ganancias muy por encima de la dignidad de las personas trabajadoras. El sistema productor de desigualdad y concentrador de riquezas en pocas manos es el verdadero túnel en donde se encuentra la raíz de la oscuridad, madre de todas las tinieblas.
luciérnagas Cuando las tinieblas son mayores, un fósforo encendido, una chispa, una luciérnaga, un antorcha tienen un alcance tremendo y pueden sacarnos de apuros. Por instantes nos permiten vernos las caras, saber que estamos ahí. Eso nos anima a encender otras luces y quebrar la incomunicación. Es lo que mucha gente ha hecho en estos meses, nos ha ayudado a tomar conciencia de la marginalización y la exclusión de tantas personas. Estos esfuerzos han despertado, o han hecho ver, las enormes reservas de solidaridad y coraje que hay en numerosos rincones de la humanidad.

Necesitamos encender pequeñas luces que alumbren, que sean chispas en esta profunda oscuridad en la que vivimos, necesitamos gente luchadora y llena de fe que alumbren con su entrega y generosidad esta espesa noche. Pongamos signos, encendamos luces de lucha social y organizativa para que estas fiestas no sean una navidad más. Si nos quedamos solo en la fiesta del comercio o replegados en nuestros miedos y egoísmos pasará la Navidad y solo nos dejará resaca y deudas.

Si nos resistimos al brillo del consumismo y el mercado, si nos resistimos a la desesperanza y al individualismo, y si abrimos nuestra vida a buscar con los demás un camino distinto al capital y de la violencia, entonces seremos luces que se encienden, y así estaremos en la actitud propicia para experimentar la tierna y exigente presencia del niño Dios pueblo que nace para arrasar con la raíz de todas las tinieblas.

Equipo Radio Progreso y el ERIC.

4° DOMINGO DE ADVIENTO

4_DOMINGO_DE_ADVIENTO_COLOR_texto

 

Tiempo de escucha, de fe confiada, de servicio generoso, de imitar a María…

Día Internacional de las Personas Migrantes

A lo largo de la historia de la humanidad, la migración ha sido una expresión valiente de la determinación individual de superar la adversidad y buscar una vida mejor. En la actualidad la globalización, junto con los avances en las comunicaciones y el transporte, han incrementado en gran medida el número de personas que tienen el deseo y la capacidad de mudarse a otros lugares.

Esta nueva era ha creado retos y oportunidades para sociedades en todo el mundo. También ha servido para subrayar el vínculo que hay entre migración y desarrollo, así como las oportunidades que ofrece para el co-desarrollo, es decir, para la mejora concertada de las condiciones económicas y sociales tanto en el lugar de origen como de destino.

La migración atrae en la actualidad cada vez más atención. Mezclados con factores de incertidumbre, urgencia y complejidad, los retos y dificultades de la migración  requieren una cooperación fortalecida y una acción colectiva. (Mensaje ONU por el Día Internacional de las Personas Migrantes)

Nuestra colaboración y compromiso como misioneros y misioneras junto a las personas migrantes debe ser parte la construcción del Reino a la que nos llama el Señor. Caminamos mas allá de nuestras fronteras junto a muchas personas, sin olvidar que  Jesús también fue migrante.

Mensaje de Navidad

En estos días ,  hacemos memoria del acontecimiento más grande en la vida de todos/as . La presencia de Jesús en medio de nosotros/as nos llena de alegría, de esperanza, de paz y de Amor.

Profundos motivos nos invitan a vivir desde lo más pequeño y humilde, este Misterio que encierra la Navidad. 

En nombre de nuestro grupo Local de Honduras queremos desearles a cada uno y cada una de ustedes  una Feliz Navidad llena de los mejores deseos  y además un Próspero Año 2016 cargado de muchos Sueños y Esperanzas  vividos al interior de nuestros pesebres construidos a nivel Personal, Grupal y Familiar. 

3° DOMINGO DE ADVIENTO

Tiempo de misericordia, de compartir, de ser hermanos y hermanas, de darse con alegría y esperanza…

3_DOMINGO_DE_ADVIENTO_COLOOR_texto

 

ADVIENTO Buscando una estrella

2_DOMINGO_DE_ADVIENTO_COLOR_texto2° DOMINGO DE ADVIENTO

Tiempo de trabajar juntos y juntas, allanando el camino, quitando lo malo, construyendo, sumando y añadiendo esfuerzos…

“Cancion de San Francisco Javier con letra” en YouTube

Feliz dia de San Francisco Javier a todos y todas nuestros/as compañeros/as misioneros y misioneras!!!!
Les compartimos esa bella “CANCION DE SAN FRANCISCO JAVIER”

Calendario Adviento 2015. Cada día, una Oración

Les compartimos este Calendario Adviento 2015  de Ayuda a la Iglesia Necesitada (Fundación de la Santa Sede).

Les invitamos a tener cada día en su corazón una intención por nuestros/as hermanos y hermanas refugiados/as en el mundo.

Hoy 1° de diciembre pedimos por los mas de 30 millones de niños y niñas desplazados/as en el mundo a causa de la violencia.