Claves para vivir la espiritualidad cuaresmal

La Cuaresma nos invita a prepararnos como Iglesia para la celebración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, acontecimiento fundamental de nuestra fe. En este artículo queremos ofrecer algunas pistas o claves para vivir una adecuada espiritualidad cuaresmal. De esta manera podremos ir viviendo este tiempo de gracia en el que se nos anuncia que la Salvación está muy próxima.

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El miércoles 1 de Marzo comenzamos a vivir el tiempo litúrgico de Cuaresma, el cual corresponde al periodo comprendido entre el Miércoles de Ceniza y la mañana del Jueves Santo. Es la preparación a la celebración del corazón de nuestra fe, el Misterio Pascual de Jesucristo, su Pasión, Muerte y Resurrección. En este artículo queremos proponer algunas claves para vivir la espiritualidad de este tiempo litúrgico. Lo ideal es que puedan ser trabajadas en comunidad, en momentos de oración o en liturgias penitenciales que tengan como centro de Palabra de Dios y el Sacramento de la Confesión. También pueden ser leídas y reflexionadas en oración personal.

Espiritualidad del “desierto”

 Jesús luego del bautismo en el Jordán va al desierto en donde fue tentado por el Demonio (Mt 4,1-11). El desierto en el mundo bíblico representa un lugar de preparación, de prueba y de unión con Dios. El pueblo de Israel caminó cuarenta años por el desierto antes de entrar a la Tierra Prometida. El profeta Elías estuvo cuarenta días en el desierto antes del encuentro con Dios en el Monte Horeb. Jesús prepara la misión en el desierto. En el desierto nos sentimos frágiles, nos falta el alimento y el agua, pero es allí en donde podemos encontrar a Dios. Una espiritualidad del desierto es una espiritualidad “desde abajo”, desde las fuentes mismas de la espiritualidad y de la fe. Sin embargo la fe no puede vivirse como una huida, sino que ha de asumirse como un encuentro permanente con los demás. El profeta Elías cuando estuvo en el desierto hizo la experiencia de Dios que pasó por delante de la cueva y lo hizo salir al oír el susurro del viento (Cf. 1 Reyes 19,13). En la cuaresma hemos de agudizar el oído y discernir la acción de Dios que pasa por nuestra historia.

El ayuno como vida solidaria

 Cuando nos hablan del “ayuno” pensamos en la práctica de dejar de comer carne o alimentos por un determinado periodo de tiempo. También pensamos en privarnos de algo que nos guste para que ese dinero sea puesto en la Caja de Cuaresma. Esto está muy bien, pero si indagamos en la literatura de los profetas nos daremos cuenta de que el ayuno que Dios quiere tiene una connotación bastante particular. Así el profeta Isaías nos dice: “Este es el ayuno que yo quiero: desatar los lazos de maldad, deshacer los yugo, dar la libertad a los quebrantados, arrancar todo yugo” (Is 58,6). El ayuno que Dios nos pide es vivir una vida en clave solidaria y compasiva, es decir, compartir la suerte de los otros. En Cuaresma nos preparamos para celebrar y recordar como Dios en Jesucristo tomó hasta las últimas consecuencias la realidad humana hasta la muerte, y una muerte de cruz. Ayunar es compartir la vida hasta el extremo, hasta dar la vida por los demás.

Algunos textos para el tiempo de Cuaresma

 Quisiera proponer algunos textos para meditar en este tiempo de Cuaresma. Ellos están pensados para ser meditados progresivamente. Pueden realizarse Lectio Divina, Liturgias de la Palabras o Penitenciales o simplemente ser meditados en la Oración Personal. Son textos que se proclamarán en la Semana Santa. Servirán de preparación a esta celebración.

“La Creación del hombre y de la mujer” Gn 1,26-27. Dios nos creó del polvo de la tierra y nos dio su espíritu. Nuestra realidad es frágil pero está alimentada por el aliento de vida del mismo Dios. Este texto se lee en la Vigilia Pascual.

“La Pascua” Ex 12,1-14. A pesar de que vivimos bajo la esclavitud del pecado, Dios nos libera continuamente. El pasa (Pascua) por nuestro lado ofreciéndonos gratuitamente la salvación. Este texto se lee en la Misa de la Cena del Señor (Jueves Santo).

Salmo 51 (50) “Miserere”. El hombre que se sabe pecador no duda en recurrir al perdón de Dios. Dios nos devuelve la vida. Este salmo avanza desde el reconocimiento del pecado hasta la acción de gracias. Salmo cuaresmal.

“Las Tentaciones de Jesús” (Mt 4,1-11). El desierto es el lugar de la Prueba, pero también del encuentro con Dios. ¿Qué tentaciones experimentamos? ¿Qué podemos aprender de Jesús que superó las tentaciones?

“Dios resucitó a Jesús” (Filipenses 2,6-11). Este himno cristológico que Pablo coloca en la carta a Filipos nos dice que Jesús se entregó hasta la muerte de cruz por amor al género humano para luego ser resucitado por Dios. La Iglesia debe fatigarse en darse a los otros porque sabe que la Resurrección es promesa verdadera.

Que esta Cuaresma sea un verdadero tiempo de conversión personal y eclesial. Que podamos experimentar la Salvación que está próxima y que las Fiestas Pascuales de este año sean un renacer con Cristo Muerto y Resucitado.

(fuente: http://www.reflexionyliberacion.cl)

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