BÚSCALO DONDE HAY BROTES DE VIDA NUEVA

 

La fe en Jesús resucitado no brotó de manera espontánea en los discípulos. Fue como un amanecer después de una noche oscura y tuvieron que aprender a dejar de buscarlo en la muerte.

« ¿Por qué buscan entre los muertos al que vive? No está aquí. Ha resucitado» (Mt. 28,6)

Nuestra fe en Cristo resucitado tampoco nace de forma espontánea. Como los discípulos, tenemos  que hacer nuestra propia experiencia del resucitado.

Para encontrarlo es necesario amarlo con pasión y buscarlo con todas nuestras fuerzas, pero no en el mundo de los muertos, sino donde hay vida.

No lo tenemos que buscar en una religión muerta, reducida al cumplimiento y la observancia externa de leyes y normas. Lo vamos a encontrar lleno de vida y de fuerza creadora, allí donde se vive según el Espíritu de Jesús.

No lo tenemos que buscar entre los cristianos divididos, sectarios y en competencia, sino allí donde vamos construyendo comunidades abiertas a todos los signos de vida nueva donde se manifiesten.

No vamos a encontrar al que vive en una fe estancada y rutinaria, gastada por toda clase de esquemas tradicionales  y fórmulas vacías de experiencia, sino buscando una calidad nueva en nuestra relación con él y en nuestra identificación con su proyecto y su causa.

No lo tenemos que buscar en una religión de prácticas religiosas que nos llevan a evadir la realidad: “no se queden mirando al cielo” (Hechos 1, 11) . Lo vamos a encontrar en el compromiso efectivo por un mundo de justicia, de paz y de fraternidad. Finalmente lo vamos en encontrar en la misión y en el trabajo por transformar las realidades humanas, sociales y políticas prestando una atención especial a los necesitados y a los pobres. “Vayan a decir a mis  hermanos que vayan a Galilea: allí me verán” (Mt.28.10)  Cf. Homilía de Pascua de Antonio Pagola

A terminar, les invito a compartir esta oración que el Patriarca greco-católico Gregorio III Laham hizo al final de la homilía de la misa de Pascua en Siria. Unámonos a todos los cristianos del mundo en conflicto, especialmente a los de Siria, de Corea. Etc….

Hoy “Elevamos nuestras oraciones a nuestro Salvador, que se levantó de entre los muertos, que es el Dios de la paz, para entrar en cada hogar, en cada ciudad, en cada corazón dolorido, en cada frente de lucha, en cualquier túnel de guerra, para anunciar lo que Él les dijo a sus discípulos después de la resurrección: la paz sea con vosotros. Yo soy el camino hacia la paz. Soy el camino de la verdad. Soy el camino a la vida. No tengan miedo, porque estaré con vosotros hasta el fin de los días”.

 

¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN A TODOS!