SEÑOR Y REY DEL UNIVERSO.

Con la fiesta de Cristo Rey celebramos la victoria definitiva de Jesús sobre todo lo que causa destrucción y muerte. El mismo que se ha hecho pequeño y servidor es coronado como Rey y Señor del universo. Jesús, el Señor, no es un déspota y un dictador. No impone su poder con la fuerza de las armas. No es demagogo ni populista.

El Reino de Cristo crece imperceptiblemente en el mundo a la manera de una semilla pequeña. Es como la levadura en la masa que fermenta y lo transforma todo por dentro. También es como el trigo en medio de la cizaña. Llama la atención que, en los países del norte, después de los inviernos más fríos surgen los nuevos brotes en los árboles y los tulipanes se abren paso en lo que queda de nieve. La vida nueva surge y resurge. Así en medio de las crisis más grandes y de las peores situaciones los brotes de vida nueva anuncian ya el triunfo de la vida sobre la muerte.

El Reino de Dios no es una promesa electoral que no llega nunca a concretarse. Es acontecimiento en las acciones y gestos por pequeños que sean de todos los que están trabajando por la verdad, la justicia, la paz y la fraternidad.  Jesús quiere contar con nuestra participación activa y responsable para realizar su proyecto. Por lo tanto, importa mucho que seamos personas capaces de poner en práctica los valores del Reino. Importa lo que cada uno es y lo que cada uno hace. Importa todavía más si tenemos grandes responsabilidades en la sociedad.

Llaman la atención ciertas frases clichés desmovilizadoras y alienantes que nos tragamos tan fácilmente porque no tenemos espíritu crítico. Ellas siembran confusiones y engañan a muchos con mentiras vestidas de aparente verdad religiosa como las que han aparecido en este período pre-electoral.  Una de ellas dice así:

No importa quién sea presidente Jesús es el  Rey”. 

¿Este enunciado es propaganda política o mensaje religioso? Lo más seguro, es que puesto en el contexto actual tenga carácter político partidista desmovilizador. Esta es una sentencia que además es falsa en su premisa y que falsea su conclusión.

Es falso en su premisa porque importa que quién se elija sea una persona que tiene un proyecto más en acorde con los valores del Reino, sea la persona  más coherente y honesta.  Es falso en su conclusión, porque si bien es cierto que Cristo es el rey, Él no prescinde de nosotros y su reino se realiza en el mundo por nosotros.

Por lo tanto, en esta fiesta de Cristo Rey, decimos que “sí” importa quién sea presidente. Por eso, en este día de elección, invitamos a todos los que creen en Cristo y en su Reino a pensarlo bien y discernir antes de votar.   Además no olvidemos que nuestro deber de ciudadano no consiste en delegar nuestras responsabilidades a unas personas que después se olvidan de los que no tienen “poder” y que, en la práctica, se lo quitan.

 

 

 

 

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