4° Domingo de Adviento

Siendo rey, David se instaló en una suntuosa casa. Estimaba que la tienda de campaña como en la que el pueblo pobre e itinerante había venerado a Dios en camino de liberación no era conveniente para Él y quiso construirle una casa digna.

Entonces Dios le recordó por medio del Profeta que no se olvidara de sus raíces, que recordara quién era,  pues “yo te saqué del campo de pastoreo, de andar tras las ovejas, para ser jefe de mi pueblo”. En otras palabras, todo lo que eres es gracias a mí. Por lo tanto, no me vas someter a tus voluntades, no me vas a dominar ni me vas a usar para sacralizar tu poder.

mujercafeEl evangelio de hoy nos habla de la elección de María, la pequeña de Nazaret donde sólo habitaban campesinos pobres.

Para abrir nuevos caminos históricos, Dios se fija siempre en los humildes, elige a los más pequeños, a los que creen que no cuentan.

Para subvertir el orden injusto, Dios elige a los que no tienen poder. “Despliega la fuerza de su brazo, dispersa a los soberbios en sus planes, derriba del trono a los poderosos y eleva a los humildes, colma de bienes a los hambrientos y despide vacíos a los ricos”   

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