LA MANIFESTACIÓN DE DIOS

epifaníaHoy, Mateo nos habla de tres maneras de reaccionar ante un Dios que irrumpe en la Historia.

Los “magos”

Los magos son personas que no pertenecen al pueblo elegido. No conocen al Dios vivo de Israel. No tienen religión conocida. Solo viven atentos al misterio que se encierra en el cosmos y en la realidad humana. Su experiencia y su sabiduría los llevan a buscar Al que puede abrir caminos hacia otro mundo posible.  No conocen el itinerario, sólo caminan guiados por una pequeña luz que ilumina las noches de su búsqueda.

Los representantes de la religión del Templo

Ellos no buscan la verdad porque creen que ya la poseen. Son los guardianes de la religión verdadera.  Su seguridad religiosa los ciega. Se dedican a dar culto a Dios, pero no sospechan que su misterio es más grande que todas las religiones. Ellos se cierran a la novedad de un Dios que se manifiesta en la vida y permanecen indiferentes ante ella.

Los que tienen el poder.

El rey Herodes, poderoso, brutal y violento, solo ve en Jesús una amenaza para su poder. Aunque sea muy pequeño, es un peligro para él. No soporta competencia alguna y hace todo para investigar donde pueden surgir brotes nuevos. Desde el poder opresor solo se puede “crucificar” a quien trae liberación.

Los hombres y mujeres honestos.

En medio de estas circunstancias históricas, los hombres y mujeres honestos y de buena voluntad, de religión desconocida, tal vez sin religión o incluso sin Dios,  siguen buscando. No se arrodillan ante el poder: no ven en él nada digno de adoración. No entran en los templos grandiosos. Además, su acceso les está prohibido.  Una luz tenue los lleva hacia un pequeño pueblo de Belén, lejos de todo centro de poder.

Ellos reconocen la grandeza de Dios, en un niño sin esplendor ni poder alguno, en una vida frágil que necesita el cuidado de una madre.

Este texto del evangelio de Mateo es desconcertante. A este Dios, escondido en la fragilidad humana, no lo encuentran los que viven instalados en el poder o encerrados en sus seguridades culturales, económicas y religiosas. Se les revela a quienes, guiados por pequeñas luces, buscan incansablemente una esperanza para el ser humano en la ternura y la pobreza de la vida.

Inspirado de: Epifanía del Señor (Reflexión de José Antonio Pagola)

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