28 de Febrero: Tu modo

“Quien entre ustedes quiera llegar a ser grande que se haga el servidor de los demás; y quien quiera ser el primero, que se haga el sirviente de los demás. Lo mismo que el Hijo del Hombre no vino a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos” Mateo 20, 27.28

Jesús, al contemplar en tu vida
el modo que Tú tienes de tratar a los demás
me dejo interpelar por tu ternura,
tu forma de amar nos mueve a amar;
tu trato es como el agua cristalina
que limpia y acompaña el caminar.

Jesús, enséñame tu modo
de hacer sentir al otro más humano,
que tus pasos sean mis pasos;
mi modo de proceder.

Jesús, hazme sentir con tus sentimientos,
mirar con tu mirada, comprometer mi acción,
donarme hasta la muerte por el reino,
defender la vida hasta la cruz,
amar a cada uno como amigo,
y en la oscuridad llevar tu luz.

Jesús, yo quiero ser compasivo con quien sufre,
buscando la justicia, compartiendo nuestra fe,
que encuentre una auténtica armonía
entre lo que creo y quiero ser,
mis ojos sean fuente de alegría,
que abrace tu manera de ser.

Quisiera conocerte, Jesús, tal como eres.
Tu imagen sobre mí es lo que transformará
mi corazón en uno como el tuyo
que sale de sí mismo para dar;
capaz de amar al Padre y los hermanos,
que va sirviendo al reino en libertad.

Por Cristobal Jones SJ.

Reflexión del 27 de Febrero

Mateo 23:1-12b:  “El que se humilla será enaltecido”

atan cargas

Es mejor ser hermanos y hermanas, y no señores y siervos.
De prepotencia y servilismo está repleta nuestra casa
y bien sabemos que esa condición desigual nos conduce al odio, la separación y la muerte
Es mejor ser humildes, sencillos, honestos
y no vivir de la arrogancia indiferente y el prestigio mal habido.
Esa imagen corrompida de nuestro propio ser es un autoengaño
no sirve de nada, no le sirve a nadie.
Es mejor aprender a llevar nuestra propia carga y ayudar a otros a llevar la suya
en la medida que sepamos reconocer la diferencia.
¿Para qué seguir clavando flechas sobre las espaldas del mundo?
¿Para qué aumentar el dolor que ya fustiga a la vida?
Es mejor asumir las consecuencias de nuestras propias decisiones y no responsabilizar a quienes nos enseñaron a decidir.
Aprender no es imitar sino desatar la madeja que a cada quien le espera Gozaríamos de un poco más de justicia
si dejásemos de mirar con insistencia la paja en el ojo ajeno.
En medio de tantas rutas espaciosas, confortables y alucinantes es mejor encarar el camino angosto y difícil que conduce a la vida

Amós López Rubio, Cuba

Lunes 26 de Febrero: Buscar su mirada

Lucas 6:36

Queremos tanto
y damos tan poco;
buscando lo propio
olvidamos al otro/a;
miramos el mundo
con un solo rostro,
frenamos los sueños,
juzgamos con odios,
olvidando que un día
ya no habrá nosotros.

Samaritano

Pero estamos a tiempo,
Jesús nos llama
a ser compasivos,
a ser solidarios,
a seguir su ejemplo, a buscar su mirada,
a amarnos con todo y no juzgar por nada,
a poner primero la vida y defenderla con ganas.

 

 

Jorge Daniel Zijlstra Arduin, Puerto Rico

Reflexión Domingo 25 de Febrero

Marcos 9, 2-10

Transfiguración
Señor, te transformaste frente a nuestros ojos, vimos tu gloria y nos asustó.

Quizás no estábamos preparados, pero es bueno que estemos aquí, que seamos tus testigos, tus discípulos.

Un resplandor divino sobre ti, ni el lavador más experto puede lograr una blancura o un brillo así.

Tenías el poder y la presencia de Moisés y Elías, la ley y los profetas, Vida Abundante.

Moría el antiguo pacto, nacía la nueva alianza en ti, confirmada con tu sangre, una gran esperanza.

La clara voz de Dios se deja escuchar con fuerza, nos invita a oírte y a obedecerte.

Ya Elías vino, anunciando con fuerza al Salvador prometido, al Mesías, a ti. A Elías y otros profetas, les persiguieron y mataron, no les recibieron, hicieron con ellos lo que quisieron, no les oyeron.

Nada iba a detener tu Misión, Tu eres Dios y tienes su misma gloria. Haremos morada para ti en nuestros corazones.

Obed Juan Vizcaíno Nájera, Venezuela

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Reflexión Sábado 24 de Febrero

Mateo 5, 43-48

La locura de amar
Amar es transitar
contracorriente,
sublevarse a la obligación
de darnos por el solo tributo
al juicio ajeno.
Amar es un llamado
a la verdad
de la transparencia
de confesar
que cada poro del cuerpo
apremia la caricia
de quien está a nuestro lado.
Amar es clamor
por honestidad
de que mi peor rival
puedo ser yo mismo.
¿Quién soy, entonces,
para hablar de lo malo?
¿Quién es mi prójimo?
Con esta pregunta
perece el castillo de cristal
construido bajo los falsos diamantes
del interés propio
y del impuesto.
Amar es renegar
contra la cordura
que apresa al mismísimo amor
en las cuatro paredes
del Museo de lo Cortesano.
Amar es la locura
que se resiste
a lo que la mayoría
predica que es amar.

23f

Muchas veces se interpreta este pasaje como una simple apelación al trato frente a aquellos/as que consideramos “enemigos”. Interpretación que termina, en las hermenéuticas más tradicionales, en un llamado pietista para bajar la cabeza frente a quienes descolocan nuestra armonía. Lejos de ello, estos textos, más que dar indicaciones sobre prácticas
específicas, nos llevan a considerar que el amor es locura, es decir, contradicción, ambigüedad y sátira frente a lo que las normas y los sistemas dicen lo que amar significa. Nos advierten de caer en dos errores: hacer del amor un acto de falso heroísmo o una práctica de apelación a lo políticamente correcto. Amar, más bien, es vincularse desde un punto completamente subversivo, contrario muchas veces a lo que se espera. Amar no es ver el ojo ajeno (los “terceros”), sino animarse (y arriesgarse) a ver directo a los ojos de mi prójimo, sea quien fuere, y enfrentarse a lo que el encuentro hace nacer en nuestros cuerpos, con sus bellezas, templanzas, amenazas y desafíos.

Nicolás Panotto, Chile

Reflexión Viernes 23 de febrero

Mateo 5, 20-26
Yo les aseguro que, si ustedes no son más obedientes que los fariseos y los maestros de la Ley, nunca entrarán en el reino de Dios. Mt 5.20

23.02

 

 

 

 

 

 

 

 
El filtro para entrar a tu reino
nos hace palidecer, Señor.
No sabemos vivir en libertad
y respetar la vida libre de los demás.
Somos asesinos en potencia
—pecadores y justos, al mismo tiempo—
y el enojo, las pasiones, nos dominan.
Maldecir es nuestro sino,
a veces sin remedio
y la vida se nos va de las manos.
Estar ante tu altar
con las manos y la mente limpios
es el mayor desafío de la fe en tu nombre.
Reconciliarnos, ¡bah!,
es una tarea siempre pendiente
que posponemos y posponemos…
Es preferible
pagar las deudas de honor
que las deudas del amor:
en tus brazos nos espera, siempre,
el perdón absoluto.
Leopoldo Cervantes-Ortiz, México

Reflexión Jueves 22 de Febrero

Mateo 16, 13-20

Se quitó el calzado trajinado después de todo un día de recorrer iglesias, institutos, y librerías religiosas. Se dejó caer en el sillón y encendió el viejo televisor, ya de trasnoche. Pasó uno, dos, tres, diez canales con predicadores vociferantes haciendo sus ofertas. Desanimado, preguntó a sus amigas y amigos que lo acompañaban a todas partes para aprender de él: ¿Quién dice la gente que soy yo?
Un milagregro. Un calmador inmediato y sin profundidad de urgencias cotidianas. Un postergador de preguntas existenciales. Un prometedor de porvenires mejores. Un banquero de felicidades baratas al precio vil del dinero. Un sanador de dolencias. Un narcótico contra el dolor de la vida.
No buscaba probar su fe, solo animarlos a pensar: ¿Quién, entonces?
Un crucificado por el pecado —pero solo lo dicen para decidir quiénes son los nuevos pecadores de este tiempo y excluirlos de su propia cercanía con la precisión de un bisturí—.
Vamos, insistió Jesús, anímense, analicen, miren a su alrededor: ¿Quién dice la gente que soy yo?
No ya una puerta sino un cancerbero. No un ofrecedor de gracia sino un exigidor de obras que ameriten. No el de la amorosa mano de misericordia, sino el de la dura mano de justicia. No el que da, sino el que solicita, reclama, demanda y, solo después, acepta. Quizás acepta.
Agobiado, mirándolos con ternura, les volvió a preguntar: ¿Y quién dicen ustedes que soy? Y, uno a uno: ¿Quién dices tú que soy? ¿Qué soy yo para ti hoy? Uno de ellos, el que más rápidamente se ahogaba por las circunstancias y más fácilmente era capaz de increíbles cobardías y negaciones, no dudó:
Eres la mujer muerta y maltratada por la brutalidad patriarcal y heteronormativa.
Eres su grito y su desesperación.
Eres su sufrimiento callado convertido en respuesta airada y militante.
Eres los niños, niñas y mujeres sometidxs a prostitución y tráfico,
y tu carne vejada, golpeada y deshumanizada clama liberación desde todas las prisiones.
Eres los cuerpos disidentes y las cuerpas disidentes que no buscan ni reconocimiento ni inclusión porque por su dignidad propia ya están incluidos y reconocidos, solo por ser.
Eres el reclamo LGTBIQ y el aullido agobiado de todas las minorías sometidas de esta tierra.
Eres uno de los inmerecedores, de los desplazados, de los caídos del mercado, de los perseguidos, de los sofocados por el sistema neoliberal. Uno de los subocupados, de los trabajadores no registrados, de los sin casa, de los desahuciados, de los que no llegan a fin de mes. Perteneces al noventa y nueve por ciento de los que no tienen nada a causa del uno por ciento que lo tienen todo.
Eres el negro, el villero, el musulmán, el judío de mierda, el discapacitado, el peligroso, el sudaca, el drogadicto, el bolita, el peruca, el extranjero, el refugiado, el gordo, el feo, el discriminado, el gay, el tonto, el trava, la trava, el puto, la puta, y todos lxs otrxs que otros consideran menos.
Eres su dolor, pero también su ira. Eres su afrenta y también su orgullo.
Eres el expulsado —sin trabajo ni lugar— por la voracidad ilimitada de los codiciadores de dinero, y viajas en frágiles balsas junto a tus hermanos que huyen de la guerra y el hambre. Te quedaste afuera del mundo globalizado y rebuscas en el bolsillo las últimas monedas que te permitan subirte otra vez al tren que nunca se detiene a considerarte.
Eres el cuerpo enfermo sometido a ensañamiento terapéutico, pero también aquel sin medicina ni seguridad social. Eres la victima del capitalismo farmacopornográfico que alarga la enfermedad para producir la industria, y clamas por ética y humanidad en rescate de la vida.
Eres la tierra, llorando desconsolada por la destrucción y contaminación a la que la están sometiendo.
Eres el peón rural enfermo de cáncer a causa del Glifosato, eres la madre sabiendo que su bebé malformado por culpa de las fumigaciones finalmente morirá.
Eres el bebé que va a morir.
Eres vulnerable. Eres como yo. Eres yo. Me entiendes.
Eres el que ama y sigue amando, y has sido ungido para amar.
Profundamente conmovido, los abrazó uno a uno y supo que ya estaban maduros para saber que pronto moriría. Esta enseñanza revolucionaría no podía menos que llevarlo a la muerte. Pero la muerte, esa muerte y todas las muertes, no podrían con el poder de esta Palabra, y sobre ella, con ella, alrededor de ella, y por ella, en adelante todos podrían formar comunidad.

Eliana Valzura, Argentina

 

Reflexión Martes 21 de febrero

Lucas 11, 29-32

21-02
Una generación perversa pide una señal

Mándanos una señal que nos divierta, no una señal que nos advierta, porque no queremos preocupaciones.

Mándanos una señal que nos conforte, no una señal que nos importune, porque no queremos perturbación.

Mándanos una señal que nos alegre, no una señal que nos comprometa, porque no queremos molestias.

Mándanos una señal que nos alivie la conciencia, no una señal que apunte nuestra culpa, porque no queremos cambios.

Mándanos  una señal cualquiera, pero no aquella señal de Jonas, que retorna del vientre del abismo para convertir las naciones perversas de la tierra.

Ni aquella de la Reina del Sur, que retorna a su tierra renovada e iluminada por el encuentro con la sabiduría.

Mucho menos la señal de Cristo, que del vientre de la tierra resurge para derrotar los perversos sistemas de la muerte y transfigurar las generaciones perversas de la tierra.

Dános una señal cualquiera, tú que eres más sabio que los sabios.

Danos una señal cualquiera, tú que eres mayor que todos los profetas.

Dános  una señal cualquiera, tú que eres mayor que la propia perversidad…

Luiz Carlos Ramos, Brasil

(Texto traducido del Portugués)

Reflexión Martes 20 de Febrero

Mateo 6, 7-15
“Y al orar…”
¡Yo demando! ¡Yo declaro! ¡Yo ato! ¡Yo desato!
¡Yo reclamo! ¡Todo está bajo control!
De esta palabrería inútil de los mercaderes de la fe,
¡líbranos Dios de vida!
De creer que tu reino depende de que tan fuerte
exijamos tu gracia y favores,
¡líbranos Dios de misericordia!

oracion
Enséñanos a confiar que nuestras vidas están en tus manos
y a disfrutar tu reino en nuestra mesa,
con el pan que, día a día, nos provees.
Danos el valor de reconocer nuestros yerros
y en tu bondad perdónanos.
Solo así seremos capaces de perdonar tanta ofensa a la humanidad.
Pero también seremos capaces de luchar para que tu reino de justicia y paz
se haga realidad en la tierra.
Que, con sencillez, amor y ternura,
santifiquemos tu nombre
en el diario vivir
y en el servicio a nuestra familia,
nuestra sociedad,
nuestro mundo.
Amén.
Elizabeth Hernández Carrillo, México

Reflexión Lunes 19 de Febrero

Mateo 25, 31-46

Por mi lo hicieron…
¿Cuándo te vemos caminando hambriento sin rumbo fijo por las calles de nuestras Mateo 25barriadas hambriento y sediento? No te vemos por los afanes de nuestra cotidianidad. Estas todos los días enfermo, sin techo, oprimido y encarcelado, nuestros ojos no te ven. ¿Por qué dices que te vemos y te socorremos? ¿Cuándo Señor? Cuando te extendemos las manos, a cada instante que compartimos nuestro pan de cada día, en el momento de abrigarte, para cubrir la desnudez del pueblo protegiéndole del frio y la intemperie a los sin techos e inmigrantes. Dices que si lo hacemos por los más débiles, por los pobres, los más pequeños, por ti mismo lo hacemos. Entre los más pobres, ahí quieres que te veamos, que te sintamos tal como eres, con tu hambre, tu dolor y soledad, que estás ahí, en la noche fría, sin cobijo, en la soledad del que sufre, en la esperanza de quien espera de un nuevo amanecer de justicia y paz. Lo que hacemos o no por ellos y ellas, lo hicimos o no por ti. Nos llamas benditos, bienaventurados de tu padre. ¡Gocemos del Reino del Señor!

Obed Juan Vizcaíno Nájera, Venezuela