ELEGIR LA VIDA

Sin títuloEn su mensaje de la cuaresma 2018 cuyo título es «Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría»”” (24,12), el Papa nos llama a cuidarnos en estos tiempos de tribulación y de sufrimiento porque se levantarán falsos profetas y nos propondrá falsos remedios.

Los falsos profetas son como «encantadores de serpientes». Se aprovechan de las emociones humanas para esclavizar a las personas y llevarlas adonde ellos quieren.  Presentan como felicidad, lo que en realidad no es más que satisfacción de placeres momentáneos o seducen con la ilusión del dinero, que los hace esclavos de sus intereses mezquinos, de sus ganancias y de su poder.

Los falsos profetas son también «charlatanes» que ofrecen soluciones sencillas e inmediatas para los sufrimientos. Proponen remedios como la droga, las relaciones de «usar y tirar», de ganancias fáciles pero deshonestas…. “El papa nos advierte que, desde siempre el demonio, que es «mentiroso y padre de la mentira» (Jn 8,44), ha presentado el mal como bien y lo falso como verdadero, para confundir el corazón del ser humano”.

En nuestra realidad, hay charlatanes en todas las esferas de la vida humana. Ellos nos presentan muchas cosas con el fin encandilarnos, pero, en realidad, lo que nos muestran son verdaderos espejismos muchas veces revestidos de religión para hacerlos aparecer como más verdaderos y así engañar y escandalizar a los pequeños.

El papa se sitúa así en la tradición de los profetas que denunciaban a los falsos profetas que decían lo que los poderosos querían escuchar con el fin de estar bien con ellos y de sacar provecho económico.

Podemos preguntarnos, ¿Quiénes son los “encantadores de serpientes” y los “charlatanes de hoy?

DISCERNIMIENTO

Ante esta realidad, estamos llamados a discernir y a examinar en nuestro corazón amenazado por las mentiras y los engaños de los falsos profetas. Tenemos que despertar nuestro espíritu crítico y autocritico. No podemos quedarnos en lo superficial, sino reconocer qué cosas son las que dejan en nuestro interior una huella buena y más duradera, porque vienen de Dios y ciertamente sirven para nuestro bien.

El papa nos habla de los tres remedios tradicionales para crecer, la oración, el ayuno, la limosna.

LA ORACIÓN

Aunque rezar no es malo, aquí no se trata de rezos. La oración es este encuentro con Dios en el secreto de nuestro interior que no ayuda a descubrir las mentiras secretas que aniden en nuestro corazón y con las cuales nos engañamos a nosotros mismos.

La oración sobre la realidad humana y social nos lleva a desenmascarar las mentiras y los engaños ocultos en todas las formas de información que nos llegan a través de los medios de comunicación sociales.

EL AYUNO

El papa Francisco dice que el ayuno debilita nuestra violencia, nos desarma. Un ayuno verdadero nos sensibiliza, nos libera de la indiferencia y nos hace solidarios con aquellos que carecen de lo indispensable y conocen el aguijón del hambre y de la enfermedad. El profeta Isaías nos instruye sobre el ayuno que Dios quiere el cual consiste en: “deshacer los nudos de la maldad, soltar las coyundas del yugo, dejar libres a los maltratados y arrancar todo yugo. ¿No será partir al hambriento tu pan y a los pobres sin hogar recibir en casa? ¿Qué cuando veas a un desnudo lo cubras, y de tu semejante no te apartes?  Isaías 58, 6-7

LA LIMOSNA

La limosna nos libera del deseo insaciable de tener más y más y nos ayuda a descubrir que el otro es mi hermano: nunca lo que tengo es sólo mío. Sólo dar hasta que nos duela es expresión de una verdadera solidaridad.

Bien entendidos, la oración, el ayuno y la limosna son remedios para crear el hombre y una mujer nuevos células vivas de un mundo de paz, de fraternidad. Todos los seres humanos están invitamos a sumarse en esta corriente y a vencer la maldad.

“Querría que mi voz traspasara las fronteras de la Iglesia Católica, para que llegara a todos ustedes, hombres y mujeres de buena voluntad, dispuestos a escuchar a Dios. Si se sienten afligidos como nosotros, porque en el mundo se extiende la iniquidad, si les preocupa la frialdad que paraliza el corazón y las obras, si ven que se debilita el sentido de una misma humanidad, únanse a nosotros para invocar juntos a Dios, para ayunar juntos y entregar juntos lo que podamos como ayuda para nuestros hermanos”.

 

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