¿Qué quieres ser cuando crezcas?

Escrito por José Ignacio Badilla, Costa Rica

En la celebración del día del niño y la niña, les confieso que en ocasiones, me gustaría volver a esos años cuando jugaba todo el día subido en los árboles o corriendo por las calles. Recuerdo vívidamente como disfrutaba cuando mi abuelo y mi papá me permitían que los acompañara al campo y con un cuchillo pequeño y sin filo, me dejaban cortar los vástagos en donde crecen los bananos.

Sonrío cada vez que pienso en esa época dorada cuando éramos felices con poco y no lo sabíamos. Ahora vivo nuevas alegrías y esperanzas como esposo y padre. También como muchos de mi generación, vivo preocupaciones por las deudas y el cansancio por las muchas horas de trabajo para pagar los gastos de cada mes.

Un día de regreso a casa después de una larga jornada, recordé la pregunta que, sin temor a equivocarme, los mayores hacemos a todos los niños y niñas: ¿Qué quieres ser cuando seas grande? Esa pregunta tan maravillosa sigue calando en mi interior. Cuando era un chico quería ser mecánico, en la secundaria el sueño cambio, deseaba terminar los estudios para viajar como migrante a los Estados Unidos. Finalmente esa meta se fue transformando hasta que decidí permanecer en Costa Rica y convertirme en administrador, que desde entonces es mi área de trabajo.

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La vida da muchas vueltas, algunas son para bien y otras son para formarnos. ¡Qué importante que durante esa transición de la niñez a la adultez, podamos ser amados, acompañados en nuestras búsquedas y contenidos por los adultos a nuestro alrededor! Para mí una de esas personas fue mi mamá, ella me enseño a confiar en Dios y en mí mismo. Ahora soy yo quien asume la vocación de padre, quien ora todos los días pidiendo por mis hijos para que desde ya sean buenas personas.

Nuestra generación somos los nuevos adultos y hemos heredado una de las más nobles responsabilidades que debemos llevar a cabo ya sea como padres de familia u hombres y mujeres sin hijos. Todos estamos llamados a ser buen ejemplo para los niños y niñas que están a nuestro alrededor porque ellos aprenden de nuestras acciones más que de nuestros discursos. Por lo tanto, debemos enfrentar la propia idea del adulto que quiero ser  con el adulto que Dios me llama a ser.

Por ejemplo, para enseñar a nuestros niños el cuidado de la Casa Común primero hay que cuidar la casa donde se vive, involucrándose en las tareas del hogar. Cuando prima lo digital, es nuestro deber mostrar a los niños el valor del encuentro, cuando ellos nos hablen los miramos a los ojos y escuchamos con atención. Enseñar a valorar la vida, cuidando nosotros mismos a los ancianos y ancianas de nuestra comunidad, a los enfermos y necesitados.

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Recordando nuestras propias experiencias podemos infundir en los niños y niñas la confianza para hacer cosas por sí mismos y cuando no logren lo que esperaban y la frustración llegue, permanecer a su lado con madurez, siendo su apoyo y ayudándolos a encontrar los aprendizajes que regala cada situación, también corrigiendo para que distingan el bien del mal.

A estos ejemplos se podrían sumar muchos otros, pero creo que lo más importante de todo, es ser hombres y mujeres que confían en Dios para evitar caer en la tentación más frecuente de la adultez: el dominio y el control. El Evangelio de Lucas 18,17 dice “En verdad les digo que el que no reciba el Reino de Dios como un niño no entrara en él”. Esta palabra nos ayuda a comprender que nosotros también podemos aprender de los niños y niñas a vivir con sencillez y con un corazón que se deja guiar.

En este momento mi esposa y yo nos preparamos para recibir al bebé que está en camino, entonces pienso en ella, en mis hijos y vuelve a mí aquella pregunta, ¿qué quieres ser cuando seas grande? Ahora puedo contestar que quiero ser un hombre consciente, con un corazón sencillo de niño, que pone su confianza en Dios para seguir descubriendo nuevos propósitos en mi vida y la vida de mi familia.

Y usted estimado lector, lectora, ¿qué tipo de adulto está llamado a ser? ¿Cuál es la misión que Dios le confía para compartir con las niñas y niños de su comunidad?

Que tengan todos y todas un hermoso y bendecido día del niño.

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