El DOMUND y la vocación misionera

Escrito por Guido Charbonneau p.m.é. Obispo de Choluteca, Honduras

La Jornada Mundial de las Misiones (DOMUND) significa mucho para mí como misionero. Es la fiesta misionera de la Iglesia universal. El mensaje del Papa para este día lleva como título: “Aquí estoy, mándame”, en referencia a la vocación del profeta Isaías (cf. Isaías 6,8). Estas palabras reflejan la disponibilidad de la persona a responder generosamente a la llamada del Señor. Veo esa misma disponibilidad en María, que ha dado una respuesta decisiva, libre y amorosa a la llamada del Señor, y le dijo al ángel: “Yo soy la servidora del Señor; hágase en mí según lo que me has dicho” (Lucas 1,38).

La disponibilidad es para mí una de las características principales de la vocación misionera. Esa vocación es eminentemente eclesial y la Iglesia es misionera por naturaleza. Si no es misionera no es Iglesia. Lo recalca el Papa en su mensaje para el DOMUND: “La misión, la Iglesia en salida, no es un programa, una intención que se logra mediante un esfuerzo de voluntad. Es Cristo quien saca a la Iglesia de sí misma. En la misión de anunciar el Evangelio, te mueves porque el Espíritu te empuja y te trae”.

Haciendo una relectura de mi vocación misionera, recuerdo que en el transcurso de mi adolescencia, el Señor suscitó en mí el deseo de compartir el tesoro de mi fe con otras personas que no tenían el gozo de conocer a Jesús. Además, sentía dentro de mí el afán de ser feliz haciendo felices a los demás. El Señor afianzó mi vocación sobre bases sólidas: la oración, la lectura de la Palabra de Dios, la Eucaristía, el amor a la Virgen María, el contacto con misioneros, el testimonio de sacerdotes felices, el voluntariado en un hospital que tenía pacientes con enfermedades crónicas.

Este año estoy celebrando 50 años de sacerdocio misionero. Me doy cuenta que como santa Teresita, la patrona de las misiones, todo ha sido gracia en mi vida. Tanto las alegrías como las tristezas, todo ha sido gracia, todo me ha servido para crecer espiritualmente, como misionero y como sacerdote. He encontrado en la Sociedad para las Misiones Extranjeras una familia donde he podido realizar plenamente mi vocación misionera y de eso le doy gracias al Señor y a la misma Sociedad.

Por eso, celebrar el DOMUND en tiempo de COVID-19 me invita a salir de mí mismo, a ensanchar mi visión hacia el universo entero. El lema episcopal de Mons. Marcelo Gérin, el primer obispo de Choluteca, era: “Ensanchar los espacios de la caridad”. Decía el Papa en la Audiencia General del 9 de septiembre pasado: “Un virus que no conoce barreras, fronteras o distinciones culturales y políticas debe ser afrontado con un amor sin barreras, fronteras o distinciones”. Como misionero, tengo que ser el primero en vivir eso. Le deseo un feliz domingo de las misiones.

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