El agónico recuerdo de Sibú

Escrito por Carolina Monge Bonilla, Costa Rica

Recuerdo las películas que habla sobre pueblos antiguos, escondidos entre frondosos árboles y exuberante vegetación, donde el camino se hace de una forma en la que Machado estaría orgulloso y donde un paso mal dado te pierde entre el verdor de la vegetación.

Cualquier persona vería eso en una película o lo leería en un libro, y lo pensaría como si fueran épocas pasadas, sin embargo, eso es todavía una realidad para muchas poblaciones costarricenses, en la cual la falta de conciencia social y gubernamental ha causado una segregación de la población, haciéndonos pensar que las personas que habitan en las tierras ancestrales de Costa Rica sean catalogadas como ciudadanos de segunda.

Entre luces y sombras

Fue hasta el año 1991 se dio el primer atisbo de una ley que permitía a los nativos costarricense  el tener cédula de identidad, antes de eso y aun ahora en pleno año 2021, algunas poblaciones enteras de aborígenes no tienen derecho a la salud ni a la educación simplemente por no aparecer en el Registro Civil, ente que aun niega la cédula a ciertos pobladores, por el hecho de usar un nombre indígena.

«Las poblaciones originarias sobreviven en una niebla de olvido» Photo by Los Muertos Crew on Pexels.com

Esto es a todas luces un atropello a cualquier persona, ya que para obtener una cédula, tienen que renunciar a su identidad y asumir el nombre que le asignen para ser “aceptado” socialmente.

Las poblaciones originarias, no viven en Costa Rica, nuestros hermanos sobreviven en una niebla de olvido, ignorados por el pueblo costarricense que no tiene idea de cuantos etnias o dialectos existen en el país y le son negados derechos tan básicos como la salud y la educación.

Aunque cabe resaltar, en los últimos años se han elaborado proyectos para intentar disminuir la brecha social entre la población indígena costarricense y el resto de la población del país, es cierto que aun se necesitan muchos años de lucha para ver un cambio real, ya que el avance es lento y la visibilidad de las poblaciones indígenas ante el mundo, ha sido minada y evitada, para que se desconozca esta realidad.

Mucho que aprender de nuestros hermanos

Ahora bien, la visión de la vida, del mundo y del como vivir de los indígenas costarricense es hermosa,  un dulce recuerdo de la fragancia dejada por Sibú para cuidarlos, un recuerdo que se desvanece con el paso del tiempo.

«Crecen en un balance con la naturaleza…» Photo by Ondosan Sinaga on Pexels.com

Ellos difieren mucho de la visión individual  a la que estamos sometidos como buenos occidentales que somos, los pueblos indígenas son comunales, luchan por el beneficio colectivo, luchan para que todos puedan comer y dormir tranquilamente y cada logro es un logro más allá de individual (donde se le da el mérito a la persona que lo consigue), es un logro que ayuda al progreso entero de la población.

Crecen en un balance con la naturaleza en una especie de panteísmo donde ven la belleza de conservar el mundo, lo cual es algo que nosotros no entendemos, para nosotros la belleza está en romper, correr, conseguir y no nos importa la destrucción que dejamos de paso en la lucha de alcanzar nuestros sueños y ambiciones, para estos pueblos, la belleza está en poder descansar al final del día con una sonrisa sabiendo que lograron ayudar a los demás, lo que ambicionan no es el poder, es el ayudar y eso nos hace tan diferentes, ¿por eso los ocultamos?

Es más fácil ignorar lo bueno y premiar lo malo

Nos avergüenza que haya poblaciones enteras que vivan de la forma correcta, que es más fácil condenarlos al olvido y la agonía, que comprender que nos pueden enseñar tantas cosas. Es triste pensar que, por nuestra cobardía, perdamos la riqueza de nuestros ancestros, perdamos nuestras raíces.

Sin duda esta realidad, en lo bueno y en lo malo es similar a la que viven los pueblos indígenas de Centroamérica y en otras muchas regiones alrededor del mundo, deben esforzase en su mecanismos de defensa y protección a los derechos indígenas y enfrentar sus retos y desafíos; por eso es de admirar a los grandes líderes que defienden sus ideales para el bien común, esos líderes que trabajan por el derecho a la igualdad, su identidad social y cultural que luchan por sus tierras y el adecuado manejo de sus recursos.

Foto de Los Muertos Crew en Pexels

Definitivamente debemos sentirnos conmovidos y motivados a apoyar a estos grupos indígenas, ser conscientes que somos iguales y no debemos generar más brechas, sino como dice el Papa Francisco, debemos ser puentes, puentes que unen.

Nota: Sibú, en la mitología talamanqueña, es la principal deidad ya que fue el creador de la tierra, el hombre, los valores y las costumbre indígenas.

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