JULIAN, EL AUTOR DE LA BIBLIA

Para nuestra sensibilidad moderna, Julián Vézina*, gran misionero ante el Señor, no es un modelo para imitar. En todo caso, es inimitable.

En las montañas del sur de Honduras cuyo clima es muy caliente y la vida muy sacrificada, Julián es el hombre más libre del mundo.  Se olvida de comer, casi no duerme, no para. Tiene  la pasión de andar con los humildes, de agradarles y servirles.  Juega al gato y al ratón con los niños, saca los dientes a cuantos lo necesitan, y,  si no hay partera para atender a una parturienta, él hace de partero. Desempleo, no sabe lo que es.

Cuando uno es Julián Vézina, aún los niñitos de pecho integran la Cruzada Eucarística y reciben la santa comunión junto con los  adultos, sin confesión, vale decir… Para dirigir las bandas de música en las fiestas patrias, no hay quien compita con él. No hay tampoco un instrumento roto que no sepa arreglar ni uno que no sepa tocar. Escribe a máquina a velocidad de relámpago. A los campesinos desesperados que no tienen papelitos para comprobar que han nacido, Julián  les crea  sin pestañear documentos de identidad. Eso sucede allí donde los registros civiles han sido robados y los de la parroquia, quemados. ¿No tienes  partida de bautizo? Julián te soluciona esto en un santiamén. Él recoge los datos que la misma gente tiene en memoria. Si ésta vacila, la imaginación del padrecito suple. Así Julián va fabricando alegremente miles de documentos con sello, firma y todo. Al entregar el papel precioso a cada nuevo ciudadano, o ciudadana, dice nomás: ¡“Siguiente!”. Por cierto, no cobra nada. Frente a la casa parroquial, cada día las colas se hacen más largas….

Su catequesis utiliza una tecnología de última generación.  Bajo las estrellas de la noche, las paredes encaladas de las capillas sirven de pantallas a la proyección de las películas fabricadas por Julián. No las hay parecidas en el mundo. El material es transportado a través de las montañas por una caravana de siete u ocho mulas, de las que se destaca Anselma,  su mula preferida. Él mismo Julián realiza el montaje de sus películas con secuencias “prestadas” (para usar un eufemismo) de  otras películas de su colección privada. Las empalma  unas con otras siguiendo una trama surrealista cuyo secreto solo él conoce.  Escenas de animación sobre Jesús y María se entremezclan con aventuras de Mickey Mouse y de Tom and Jerry, seguidas por otros temas tan cruciales para la salvación como los goles más espectaculares del CH de Montreal en la serie final de la Copa Stanley, o el santo rosario en familia con el Cardenal Léger, sin olvidar a Cantinflas, ni a  los hermanos Max y tampoco las apariciones de Fátima…

La fuerza física de Julián es herculina.  Un día, estando en Cuba –  antes de su desembarco en Honduras fue misionero en Filipinas y en Cuba – Julián sale a la calle vestido de  sotana blanca. De camino se topa con dos pesos pesados malcriados que lo tratan de maricón por salir así vestido de mujer. Sin decir ni mu, Julián los agarra a ambos por el pescuezo y, alzándoles al aire, los golpea cara contra cara como en los éxitos más geniales de los Tres chiflados.

La fuerza de nuestro Tarzán impone respeto. Los militares más pitbulls  y los presos más canallas lo saludan con prudencia. Cuando habla, no se escucha volar ni una mosca, y por muy increíbles que sean las  historias que él cuenta, todos lo creen.  Por ejemplo, para exhortar a los padres a criar a sus hijos como corresponde, les recuerda que, cuando estaba él en Cuba, Fidel Castro era chico; era incluso su monaguillo. Les dice: “Cuántas veces tuve que machacarle a la mamá que tenía que  mandar a su Fidelito al catecismo, pero esa mujer jamás me hizo caso. ¿Qué pasó? ¡El Fidelito se convirtió en ese tirano  barbudo que está asustando a medio mundo!”

Julián no impresiona sólo por sus músculos y sus historias, sino también por su candor y su ternura. Bajo su caparazón de boxeador, tiene un corazón de niño. Su arma preferida para abrir los corazones son los caramelos. Siempre tiene al alcance de la mano una bolsa llena de esas armas de conversión masiva para distribuirlas a los que el destino pone en su camino: a los chicos que lo toman por su papá, a las abuelitas que lo admiran como si fuera Diosito, a los policías armados hasta los dientes y que se creen dueños del mundo, y a los criminales más duros que odian a muerte al mundo entero. Con caramelos se hace amigo de  toda esa gente linda. Jesús dijo: “Felices los mansos, porque recibirán la tierra en herencia”, pues bien, nuestro buen Julián cumple con esa bienaventuranza sembrando caramelos.

Sesenta años atrás, los sacerdotes tienen estrictamente prohibido  celebrar más de una misa por día, pero a  veces Julián celebra hasta cinco misas en un solo día.  A él lo que le importa no es la ley sino la gente. En su inmensa parroquia la gente vive dispersa en distintas aldeas, de las cuales muchas se encuentran muy lejos de la iglesia principal. Para Julián esto no es un problema: si la  gente no puede ir a la iglesia, la iglesia va a la gente.  En su primera misa de la mañana él consagra previamente las hostias y el vino que va a utilizar en sus “misas”  no autorizadas. El ritual de éstas se desarrolla siempre en forma  impecable  y  con piedad perfecta. Como todo se hace en latín y a voz baja, Julián no pronuncia las  palabras de la consagración y nadie se da cuenta…Ni dios se da cuenta de la trampita…  Desde la señal de la cruz del principio de la celebración hasta la bendición final, la misa dura apenas diez minutos, cantos y homilía incluidos. Nadie se queja.

Si vives bajo el mismo techo que Julián, no te sorprenderás que  de tus sábanas, toallas, calzoncillos, camisas,  pantalones, calcetines, manteles de altar, sotanas y roquetes  cosas vayan desapareciendo como por encanto. Es la “mano invisible” de Julián la que ha pasado por allí. Ella te va desnudando sin violencia de tus prendas superfluas y con éstas viste a los desnudos.

Ese inefable camarada que saca a los que tienen para dar a los que no tienen, usa métodos más eficientes que el agua bendita para abrir los caminos de salvación. Con el Evangelio en una mano y  palos de dinamita en la otra, Julián hace volar todo lo que en la geografía atormentada del país bloquea el paso de la santa jeep del misionero.

Es así como la Buena Nueva termina llegando hasta los más lejanos.

Dice Jesús que Dios habla por la boca de los humildes, pues bien, por  boca de una abuelita campesina y su nietita muy avispada me vengo a enterar que solo los ignorantes pretenden que es el santo Papa quien  escribió la Biblia: “No es el Papa, pué, ¡es el Padre Julián!”…. ¡Qué se den por enterados los sabidos!

En la cárcel de Choluteca, el Padre Julián es capellán. Él es la alegría y el consuelo de los presos. Sucede que, en estos días, la cárcel prepara con febrilidad la visita oficial de la Primera Dama del país. Esperando que se muestre generosa para con  esta institución que se hunde en la miseria, Julián se encarga de organizar la recepción. Entre mil cosas enseña cuidadosamente a sus amigos presos – muchos de ellos  asesinos notorios – cómo deben aclamar a la augusta visitadora. Cuando llega por fin el gran día y que todo está listo, la Primera Dama, Doña Alejandrina Bermúdez de Villeda Morales se persona en la cárcel. Mientras una banda desafinada toca una música de fiesta, la Señora aparece al brazo del Padre Julián. Al instante un clamor sube al cielo. Pero lo que se oye no es: “¡Qué viva la Primera Dama!”, sino: “¡Qué viva el Padre Julián!” El pobre Julián está que se lo traga la tierra.  Gracias a Dios, Doña Alejandrina, que es muy católica y  misericordiosa, toma la cosa de buena cara y se ríe de corazón. Más adelante la Dirección de la prisión recibe de ella una generosa subvención. Sólo Dios sabe adónde habrá ido esa plata … Que si hubiera caído en manos de nuestro buen Robin Hood de Julián, los presos ya tendrían más cigarrillos para fumar, más tortillas para comer, acaso un pizarrón nuevo para estudiar y más de una visita al año de parte del médico.

Finalmente, después de años, ya envejecido y enfermo, el buen Padre Julián vuelve a su tierra natal de Québec en Canadá. Se instala en  San Cuthbert. Junto con su hermana, por lo menos un par de veces a la semana carga su auto viejo con mercaderías y ropa usada y sale a distribuirlas a los pobres. Hasta sus últimos días así sera la vida de él.

Por cierto, Julián no fue ni un cura de Ars, ni un nuevo Moisés, ni un Che Guevara, ni una Madre Teresa, ni mucho menos un misionero reciclado modelo año 2000 y pico… Fue el “Padre Julián” nomás. Lo que es bastante.

Pese a que  él y yo fuéramos tan parecidos como el día y la noche,  a Julián siempre le tuve mucho cariño. Su partida me conmovió. Ese hombre había sido de verdad una maravilla de Dios.

Su cuerpo fue confiado a la Madre Tierra en el pequeño cementerio de las Misiones Extranjeras de la Isla Jesús, en la línea que separa el Valle del San Lorenzo de aquel territorio desconocido que los antepasados llamaban “las Indias Occidentales”. 

Allí se encuentra la tumba de Julián, al que unos pobres de este mundo estimaban ser “el autor de la Biblia”…

Eloy Roy pmé

Tomado de su blog http://todoelmundovaalcielo.blogspot.ca/


JULIEN VÉZINA, p.m.é.                                                                       

1913-1983

Misionero

En Filipinas : 1941-1945

En Cuba : 1945-1956.

En Honduras : 1956-1965

Falleció en LavaL, Québec, Canada, el 14 de febrero del 1983

 

Cerrando las celebraciones de los 60 años de la presencia misionera de la SME en Honduras

El pasado 7 de noviembre se celebró la Eucaristía de cierre de las celebraciones de los 60 años de la presencia misionera de la SME en Honduras. Fue en la Iglesia de la Guadalupe, Tegucigalpa donde nos encontramos para celebrar la Eucaristía, la cual fue presidida por nuestro Superior General y acompañada por miembros y asociados a la SME, amigos y familiares, finalizando con una confraternización en el salón parroquial de dicha Iglesia.

Agradecemos a todos y todas quienes han organizado y colaborado en estas celebraciones,  mostrándonos su cariño por estos 60 años  pasados y por los que han de venir.  A continuación podrán leer la Homilía de ésta celebración , y visitar la galería de fotos.  

Estamos celebrando 60 años de ser mensajeros de la Buena Nueva.

Mensajeros de la Paz como dice la 1° Lectura, con el texto de Isaías, que se desarrolla en un contexto de sufrimiento de un pueblo exiliado, el profeta predica la victoria de Dios y el retorno a Jerusalén, el restablecimiento del Reino y este será una señal para todas las naciones.

Por la manera en que comienza este texto, que habla de la belleza de los pies del mensajero, asociamos este texto a la misión y ponemos importancia en el misionero, sin embargo  es más importante lo que sigue en el texto que pone el enfoque no en el misionero sino el lo que el misionero anuncia: el restablecimiento del Reino, la victoria de Dios, la consolación del pueblo.

Aunque celebramos hoy 60 años de labor misionera de la SME en Honduras, lo que celebramos de verdad es al Señor y su obra. Es una celebración donde damos gracias al Señor por lo que Él ha hecho a través de sus enviados que intentaron, con sus grandes cualidades y también sus grandes limitaciones,  dar testimonio de un Dios que es Buena Nueva, Vida, Alegría y Liberación. Estos enviados, dieron lo mejor de sí, contando con la fuerza del Espíritu Santo han colaborado en la misión de Dios desde hace 60 años para que crezca y sea realidad el Reino de Dios en estas tierras catrachas,  porque la misión no es de nosotros, es de Dios.

El Evangelio nos recuerda que nuestra vida con Dios y la misión es antes de todo una historia de amor.

Somos elegidos todos por Dios para dar frutos. En nuestra fe definimos a Dios como AMOR, entonces los frutos que debemos producir son frutos de amor.

Es posible dar frutos solamente si estamos conectados al amor, que es Dios, y si nosotros como discípulos, vivimos realmente el amor entre nosotros y el amor a las personas a las cuales somos enviados.

En otro pasaje del evangelio de Juan, Jesus dice: “Un mandamiento nuevo les doy: Que se amen unos a otros; como yo les he amado, que también se amen los unos a los otros.  En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis amor los unos por los otros”.

En los últimos 60 años, los numerosos misioneros de la SME en Honduras, Sacerdotes y laicos, han vivido una verdadera historia de amor. Arraigados en el amor de Dios, contestando a su llamado: “he sido yo quien los eligió a ustedes y los preparé para que vayan y den fruto”.  Salieron de sus fronteras, de sus países para venir compartir la vida del pueblo hondureño. Compartieron las alegrías y las dificultades, las esperanzas y los momentos de sufrimiento. Luchando con el pueblo, acompañándolo, intentando ser mensajeros del Dios del Amor, de la Vida y de la Esperanza.

Es  enraizado profundamente en el amor de Dios que se puede vivir eso de verdad. Y así, con este  amor, los frutos fueron numerosos: formación del clero hondureño en los seminarios, creación de radios comunitarias y de escuelas radiofónicas, delegados de la Palabra, fundación de una diócesis, de parroquias, de cooperativas, trabajo en la pastoral,  la salud, la educación, la formación,  Un centro Misionero-CFAM- que será traspasado a la Iglesia de América Central, lo cual es una buena noticia, ya que el objetivo de ayudar a esta Iglesia a ser misionera, se está cumpliendo, recordemos también  que dimos 5 obispos a la Iglesia hondureña, uno de los cuales ayudó en la fundación de la congregación religiosa de las Hermanas de Marilam, quienes hoy nos acompañan al igual que los padres de los numerosos misioneros hondureños que están de misión fuera de Honduras con la SME y otros que fueron asociados en el pasado, entregando parte de su vida a la Misión.

Con certeza estoy olvidando muchas cosas. De toda esta lista podríamos estar orgullosos, sin embargo, estamos hablando de una historia de amor entre Dios y sus enviados, sus enviados y el pueblo que les acogió, el pueblo Hondureño y Dios. Y, cuando se habla de amor, no se hacen cuentas, Solamente se reconoce y se agradece.

Y, cómo todo eso viene de Dios y vuelve a Dios, es al dueño de la mies que debemos dar las gracias hoy.

A nosotros nos queda la acción de gracias a Dios y al pueblo hondureño. Y más que todo nos queda seguir acogiendo el amor de Dios y dando testimonio del amor recibido.

AMEN

Martin Laliberté pmé, Superior General de la Sociedad de Misiones Extranjeras de Quebec.

Fotos: Joice Ruiz

Hoy hemos conmemorado los 60 años de nuestra SME en Honduras, en la ciudad de Tegucigalpa. La que cierra tantas celebraciones que hemos tenido la dicha de vivir.
Junto a los amigos y amigas, las familias de nuestros misioneros y misioneras hondureños(as), los muchachos en formación y las misioneras laicas en Honduras celebramos la vida de nuestra Sociedad con la Eucaristía presidida por nuestro Superior General, Martin Laliberté pmé, acompañado de nuestros compañeros sacerdotes y el párroco de la Iglesia de la Guadalupe.
Luego hemos participado todos y todas de un alegre convivio.

En los próximos días les ampliaremos esta publicación en nuestro Blog con algunas fotos. Gracias a quienes han organizado, colaborado y a quienes nos han acompañado.

Esta tarde hemos compartido la Eucaristía por el primer aniversario  de la vuelta a la casa del padre de nuestro compañero Pedro Drouin pmé,  en la Capilla de la Divina Misericordia en el Campus de la Unicah ubicado junto a las Tres Rosas. Lugar en el que se reunieron amigos, personal del centro de espiritualidad El Tabor que él fundara,  ahora administrado por la Universidad Católica de Honduras. Asimismo se hizo una acción de gracias por  los 60 años de presencia de la SME en Honduras. Fue una bonita y emotiva celebración presidida por el padre Juan y otros compañeros, acompañada por sacerdotes pmé y laicas asociadas. Agradecemos este gesto de cariño hacia nuestra familia misionera.

Mañana comenzamos nuestro retiro anual. Nos encomendamos a sus oraciones, En medio del silencio y haciendo un alto en nuestras actividades deseamos profundamente encontrarnos con el Señor y dejar renovarnos por su espíritu! Hasta unos días más!

60 AÑOS DE MISION EN HONDURAS PADRES JAVERIANOS.

Las Obras Misionales Pontificias de Honduras, queremos agradecer la labor misionera a favor del pueblo hondureño de los Padres de Misiones Extranjeras, conocidos como Padres Javerianos. En especial por el incansable trabajo misionero de cuatro Obispos que han sido Directores Nacionales de esta institución. Gracias a ello las OMP se ha fortalecido y propagado en nuestro país, ya que han aportado su granito de arena en la construcción de esta Iglesia Hondureña.

Monseñor Marcelo Gerin

En sus veinte años al frente de la Iglesia del Sur, Monseñor Marcelo Gerin dio un testimonio inequívoco de misionero incansable. No fue sorpresa a la hora de su jubilación verlo como Director de las Obras Misionales Pontificias, cargo que desempeñó de 1984 a 1989.

Asumió esta fundación con dinamismo, acentuando la dimensión de la animación en las OMP: organizó un equipo y una oficina a nivel nacional, consiguió personas a tiempo completo para hacerlo, publicó varios artículos sobre la misión universa y fundó la Obra de la Infancia y Adolescencia Misionera que este año cumple 27 años de dar frutos en los pequeños y grandes misioneros.

Monseñor Guido Charbonneau

Monseñor Guido Charbonneau fue nombrado Director Nacional de las OMP de 1994 a 2003, año que fue elegido miembro del Consejo Central de los Padre Javerianos.

Le tocó la ardua labor de preparar el segundo Congreso Americano “CAM2” (que era también séptimo Congreso Misionero Latinoamericano “Comla 7”). Fue incansable para recordar a todos que la misión ad gentes debe ser asumida por todos los bautizados y no sólo por unos especialistas de los Institutos Misioneros Se preocupó también por el nombramiento de Directores diocesanos de las OMP y promovió la Juventud sin Fronteras, Familias misioneras y la Obra de San Pedro Apóstol.

Monseñor Guido Plante

Monseñor Guido Plante recibió el nombramiento de Director Nacional de la OMP en febrero de 2004, por cinco años, cargo que desempeñó solamente un año debido a que fue nombrado Obispo de la Diócesis de Choluteca, siendo ordenado el 02 de Febrero de 2005.

Durante el tiempo que se desempeñó como Director entra en un terreno abonado por el espíritu del CAM2/Comla7: el cual observa que la misión ad gentes debe ser el eje transversal de toda actividad pastoral.

Le tocó hacer operativos el CAM2 y el “Plan de Misión ad gentes de América Central”, que los obispos centroamericanos habían propuesto. Ya funciona, desde junio 2004, el Consejo Nacional de Misiones (CONAMI), uno de los cuatro programas de dicho plan. Además, estamos dando pasos para organizar en Honduras un Centro Centroamericano de Formación Misionera, el programa prioritario del mismo plan.

Monseñor Raul Corriveau

Monseñor Raúl Corriveau siendo Obispo emérito de la Diócesis de Choluteca, fue nombrado como Director Nacional de las OMP para el período 2006 — 2010.

Continuó organizando y animando el trabajo iniciado por sus hermanos javerianos en la formación y animación misionera en las OMP en las Diócesis y Parroquias. Continúa apoyando el Consejo Nacional de Misiones y el proceso de la fundación del Centro Misionero para América Central fruto del CAM2.

También de él fue la idea de presentar la guía de Animación de Octubre Misionero con el formato que actualmente presentamos.

En este texto no hemos plasmado todo el trabajo que estos incansables misioneros han hecho por nuestra Iglesia Hondureña, pero damos a conocer un poco la labor que realizaron a favor de las OMP de Honduras como Directores Nacionales.

Damos gracias a Dios por la vida y vocación de cada uno de ellos, por su generosidad y entrega a este pueblo hondureño, en el cual hicieron brillar su testimonio como hombres apasionados por Cristo y la misión.

Texto extraído de la Revista OMP Honduras, Octubre 2015.

CUANDO DIOS VA A MISA

Hoy es el cumpleaños de uno de nuestros mas queridos colaboradores en nuestro Blog de la SME en Honduras, queremos saludarle y agradecerle por su apoyo en este proyecto. Le pedimos al buen Dios que siga dandole vida a nuestro buen Eloy, y que su delicada pero determinada pluma siga hablándonos del Dios de la vida y de la esperanza, aquel que camina con nosotros. Publicamos uno de sus tantos textos, que nos habla muy bien de lo que vive su querido pueblo hondureño y tantos mas.

EloyExactamente a la hora de la misa, en medio de la homilía, sube de la calle una bulla infernal. Una horda se ha instalado en la plaza. Es la quinta vez que esto sucede en menos de tres meses. Esta vez es el colmo. El mismo cura, a pesar de ser un hombre de mucha paciencia, ya no aguanta más. Plantando a su auditorio, sale como una tromba, decidido a poner fin al bochinche.

Lo que ve es a una enorme multitud que ocupa hasta las propias escalinatas de la iglesia. Una multitud abigarrada como solo se ve por televisión. Un verdadero carnaval. Gritan a voz en cuello, cantan, ríen, insultan, protestan contra todo. Sobre las cabezas se yergue una selva de pancartas clamando por cualquier cosa, desde la urgencia de proteger a las focas hasta la de acabar con la Dictadura del Mercado.

El cura tiene ganas de llorar. No está en contra de las manifestaciones. Entiende que en este mundo muchas cosas deben ser cambiadas. Pero le gustaría que se gritara menos y que se respetara un poco más al buen Dios, a la Iglesia y el domingo.

Está ciertamente de acuerdo con el cambio de estructuras, pero, para él, lo más importante es comenzar por cambiar las conciencias. “No sólo de pan vive el hombre”, se dice a sí mismo. “Además, es del corazón de donde salen las injusticias y todas las miserias que plagan a la humanidad…”

Estaba tratando desesperadamente de lograr que todos se callaran para hacerse escuchar, cuando un atrevido muchacho de piel oscura, megáfono en mano y sonrisa brillante, sube las escalinatas, logra el silencio y, sin dejar de sonreír, exclama:

“Tenemos una suerte brutal con estar aquí presentes. Ya que estamos cerca de esta iglesia, podríamos afinar el oído porque tal vez Dios nos vaya a hablar.”

Se echa a reír y todos con él.

“Y ¿qué es lo que Dios nos va decir, sino que está de acuerdo con nosotros en todo? Por enésima vez, nos estamos manifestando por un mundo más justo y más humano; la presente manifestación será hoy nuestro saludo a Dios y será nuestra misa.

Se nos ha dicho que Dios ama a este mundo; si esto es cierto, ¿cómo no va a querer que acabemos con toda la miseria que agobia a más de la mitad de la humanidad? ¿Cómo no va a querer que convirtamos esta tierra de dolor en un gran espacio de libertad y de paz para todos los humanos?

Tenemos un proyecto que es nuestra razón de vivir y… de morir. Ese proyecto, lo tenemos grabado adentro como un fuego que nos impulsa a abrazar todas las causas que sirvan para inventar un porvenir en el que las tres cuartas partes de la humanidad dejen de estar de más sobre este planeta.

Y eso no obstante nuestras fallas y contradicciones, no obstante nuestros desatinos, nuestra bulla y nuestros muchos pecados….”

Y dándole una palmadita en el hombro al párroco que se había quedado boquiabierto, agrega:

“Agradecemos de corazón al cura compañero de esta parroquia por haber interrumpido su sermón para acercarse hasta estas escalinatas y sumarse a nuestra manifestación. Propongo ahora que nosotros le devolvamos la cortesía acompañándolo dentro de la iglesia para terminar la misa junto a él. ¡Una misa cada cien años no nos puede hacer daño!”

Con estas palabras, toda esa gente linda se mete en el templo llenándolo a la vez de diablos y de luz. Y, ese día, el mismo Dios que participaba de incógnito de la manifestación, también fue a misa.

Autor: Eloy Roy pmé. Texto tomado de su blog “TODO EL MUNDO VA AL CIELO”

Eloy ha sido Misionero en Honduras, Argentina y China y hoy se encuentra en Canadá.

La Vida de los que en Tí creemos no termina, se transforma…

40 DIAS M. GUY PLANTEDespués de 40 días de la muerte de Mons. Guido, queremos compartir sus pensamientos sobre la vocación.

Lo sabemos: Mons. Guido vivía con amor su vocación sacerdotal y misionera. Él mismo había trabajado como rector del Seminario Mayor. Siendo obispo, la Conferencia Episcopal lo hizo responsable de la Pastoral Vocacional. Podemos decir que siempre tuvo una gran preocupación por las vocaciones. Hoy les proponemos  unos extractos de la homilía que pronunció en la Misa Inaugural del II Congreso Continental Latinoamericano de vocaciones, realizado el  31 de enero del 2011,  en Costa Rica.

En su homilía Mons. Guido destacaba tres rasgos importantes de una pastoral vocacional.

“El primer rasgo es el rol de Dios Padre” … “el Padre hace su morada en el corazón de los discípulos que deben guardar la Palabra y vivirla”.

“Eso nos hace comprender, por qué la Pastoral Vocacional consiste ante todo en dar testimonio de esta presencia sublime de Dios en el corazón humano, aunque sea un corazón humilde como un pesebre…”.   

 “La Pastoral Vocacional no es una carrera que uno escoge, es una respuesta a Dios que siempre toma la iniciativa, y nos deja a veces sin comprender totalmente lo que nos pide;  en definitiva, nos deja un espacio para que avancemos en la neblina de la fe y digamos como la Virgen María:  “hágase según tu Palabra”;  o como Pedro:  “hemos trabajado toda la noche sin pescar nada, pero en tu Palabra echaré las redes”.  Como se dan cuenta, estamos lejos de una Pastoral Vocacional concebida como un hábil marketing de ofertas de empleo”.

“El segundo rasgo nos recuerda el rol indispensable del Espíritu Santo…. 

 “Hoy no faltan…. Los miedos, las frustraciones en el campo de la Pastoral Vocacional:  tantas noches sin pescar nada.  Hace falta en definitiva el viento de Pentecostés”.  Hoy…  “la Iglesia Latinoamericana necesita una sacudida, un nuevo Pentecostés.  Jesucristo no nos dijo pongan aire acondicionado en el Cenáculo, Jesús les envió un viento que los sacudió a todos.  El Espíritu Santo no vino a aguar, a diluir las exigencias del Reino, las exigencias de los consejos evangélicos;  no vino para bajar la barra de los atletas, sino para fortalecer las piernas de los atletas para que puedan brincar y saltar encima de la barra.”

“En definitiva el Espíritu Santo viene a recordar la voz de Jesús:  “sean perfectos como su Padre Celestial es perfecto”, nada menos que la santidad, y para todos los bautizados:  laicos, religiosos, sacerdotes, y no hay descuentos.

“El tercer rasgo es la imitación de Jesucristo que nos pide Pablo en su carta a los Filipenses …: “tengan los mismos sentimientos que los de Jesucristo”,. …., “que no actúen por rivalidad ni ostentación”, y, “consideren siempre superiores a los demás”.

“No hay vocaciones superiores a los demás”….   “Cada uno tiene que responder al Señor según el don recibido.  Los dones, los servicios, los ministerios, pueden ser diferentes, pero es el mismo espíritu que los anima:  vida activa, vida contemplativa;  virginidad, vida matrimonial; vida misionera ad intra, vida misionera fuera de las fronteras; o vocación a temprana edad, o vocaciones llamadas adultas; todo viene de Dios, todo merece respeto.”

“… Si un día se pudo comparar la Pastoral Vocacional a un supermercado, donde cada uno promueve su carisma y vende su producto”, hoy gracias a Dios se está fortaleciendo en América Latina una pastoral vocacional de conjunto, Estas palabras de nuestro querido Pastor junto al trabajo de tantos y tantas nos animan a tomar responsabilidad en nuestra participación eclesial.

El futuro de nuestra Iglesia Latinoamericana y Caribeña está en nuestras manos, en nuestra capacidad de llevar a cabo una Pastoral Vocacional enraizada al mismo tiempo en el misterio de amor de la Santísima Trinidad, y en los surcos de la realidad social y eclesial de nuestro continente”

Monseñor Guido al final se su homilía señalaba su deseo de “que al final de este Congreso nos sintamos más capaces de clamar y proclamar como Pedro: “Maestro, en tu palabra echaré tus redes””

Tomemos pues, en serio esta invitación y que al final de esta lectura, en este día y en todos los siguientes ,donde vamos viviendo nuestra vocación particular, podamos decir: pescador22

“MAESTRO, EN TU PALABRA ECHARÉ LAS REDES”

Equipo de Redacción Blog Smé Honduras

Desde Choluteca

Hoy, 60° aniversario de nuestra llegada a Honduras, tengo el inmenso agrado de conferir la ordenación sacerdotal a los díaconos Milton Torres, Simón Cerrato y Luis Ríos, y de conferir la ordenación diaconal a Mauricio Pérez. Entonces son 33 sacerdotes diocesanos en Choluteca, uno de los cuales es javeriano, el P. Teodoro Baquedano. Esto es fruto del trabajo intenso de muchísimos javerianos desde 1955. Démosle gracias a Dios!

+ Guido Charbonneau
Obispo de Choluteca

Hace 60 años…

En este día en que conmemoramos la llegada de los pioneros de la Misión de los Padres Javerianos en Honduras, nuestro Superior General nos escribe un saludo que queremos compartirles!

Pueden leerlo en el siguiente link Saludo del Superior General de la Smé por los 60 años de Honduras

Equipo de Redacción del Blog Smé Honduras

CHOLUTECA: Tiempo y entrega a una misión que no tiene fin

Choluteca es muy conocido por su clima cálido y seco. Pero el 31 de Mayo pasado, mientras el gimnasio del Instituto Santa Maria Goretti se  iba llenando de gente de toda la Diócesis de Choluteca, visitas de diferentes partes del país y extranjeros, el clima se puso más agradable de lo que se esperaba.

¡Choluteca es donde comenzó todo! con la llegada de los misioneros pioneros de la Sociedad de las Misiones Extranjeras (SME) en 27 de Junio del 1955. Después de 60 años de presencia misionera, tres obispos, varios presbíteros del clero hondureño, diferentes congregaciones religiosas, grupos y movimientos y catorce parroquias de dicha diócesis se reunieron de nuevo junto a los Padres Javerianos y laic@s asociad@s en un homenaje a tod@s los miembros de la SME en acción de gracias por estos años de entrega misionera.

No se pudo contener la emoción de la gente cuando se presentaron uno por uno a los padres javerianos que aún continúan la labor misionera en este país. El ambiente se ponía muy festivo con los cantos del coro, dirigido por P. Heber Noé Espinal, que animaban l@s invitad@s.

Una serie de testimonios personales fue dada como reseña de cómo era la misión en esa época, las obras que se hacían para el crecimiento de la Iglesia de Choluteca y sobretodo de cómo eran estos primeros misioneros y  su relación con la gente local. Se recordó con mucho cariño la presencia de cada misionero sacerdote que ni el tiempo ni los nuevos acontecimientos pueden borrar de la memoria del pueblo sureño.

También, algunos de los Padres Javerianos tales como: Padre Juan Pablo Guillet, Padre Andrés Dumas y Mons. Raúl Corriveau compartían sus bellos recuerdos de la misión con mucha alegría.  Además, el nuevo superior regional de la SME de la región de América latina, quien es originario de Choluteca y en sí es un fruto de la misión, honró la celebración con su presencia. Él nos dejó este mensaje:

Doy gracias a Dios por el amor y entrega incondicional de nuestros hermanos Padres Javerianos de Quebec, Canadá. Celebrar un aniversario de existencia y vida misionera es celebrar la presencia de Dios en medio de nosotros, esa fue y seguirá siendo la experiencia de nuestra iglesia de Honduras especialmente en Choluteca. Hago mías las palabras del apóstol Juan, Jn.21:24 “Este mismo discípulo es el que da testimonio de estas cosas”. Nosotros somos los continuadores de esa herencia de fe, como misioneras y misioneros; sacerdotes, laicos y laicas comprometid@s. Nuestras vidas son un signo de esperanza para much@s que la buscan en este mundo en que vivimos. “no nos dejemos robar nuestra esperanza”.Teodoro Baquedano, pmé

Después de las reseñas y testimonios, la festividad se hizo solemne a través de la Santa Eucaristía dándole gracias a Dios por todos aquellos acontecimientos que El Dador de esta vocación misionera les permitía experimentar. Ésta fue presidida por Monseñor Héctor David García Osorio (Obispo de Yoro), Mons. Guido Charbonneau (Obispo de Choluteca) y Mons. Raúl Corriveau (Obispo Emérito de Choluteca), y fue concelebrada por el clero de  dicha Diócesis y los Padres Javerianos.

Toda esta  celebración estuvo llena de bellos encuentros interpersonales entre l@s misioner@s y el pueblo misionado. Choluteca es un pueblo que ha madurado en la fe y se ha vuelto generoso dador de la vocación misionera después un buen tiempo, 60 años y seguimos contando…

Visite la galería de fotos de la celebración, Agradecemos a Joice Ruiz e Irma Yañez que nos colaboraron con sus fotos, las que se han añadido a las de la redacción.

Equipo de Redacción Blog Smé Honduras

Les invitamos a leer además la Homilía realizada por Monseñor H. David García, Obispo de Yoro en el siguiente enlace Homilía 60 años Smé Choluteca