Reflexión Jueves 29 de marzo

Juan 13:1-15

Caminantes
Caminante de pies cansados,
que transitas lento por el asfalto caliente.
Vas con la mirada perdida entre la multitud apurada de la ciudad.
Caminante pequeño que tropiezas una y otra vez con piedras en el camino lastimándote,
caminante que deambulas sonámbulo en el terror de la noche hostil,
caminante que cruzas fronteras prohibidas buscando vida del otro lado,
caminante de zapatos de moda que intentas conseguir salvación amoldándote al sistema,
caminante que giras en círculos sin poder salir preso de tus laberintos,
caminante que traicionas, das un paso y te pierdes.
Caminante encarcelado y torturado que no puedes elegir por dónde caminar,
caminante amenazada y violentada que no puedes salir,
caminante que sufres acoso y persecución,
caminante descalzo, que acarreas el peso de todas las injusticias en la piel curtida de tus pies.

 
Caminante amada, caminante amado hasta el extremo:
Jesús es el agua de vida que refresca tus pies cansados,
agua que borra tus malos pasos y te sana de los tropiezos,
agua que te limpia tus tristezas y tus luchas,
agua que calma tus cansancios.
Agua que es vida y bendición.

 
Carola Tron Urban, Uruguay

 

el lavatorio

Reflexión Domingo 18 de marzo

Juan 12:20-33:
¡Queremos ver a Jesús!
Sí, claro, mucha gente quiere verlo.
Pero, ¿con cuál Jesús realmente desean encontrarse?
Con el de los milagros,
con el que multiplica el pan,
con el que entra triunfante en Jerusalén,
con el que dice que es rey,
con el que calma las tormentas,
con el que camina sobre el agua,
con el que resucita muertos,
con el Jesús victorioso,
con el de la vida eterna.

Pues, fíjense que ese no es Jesús.
En todo caso, no es solo ese Jesús.
Hoy Jesús es el de la angustia,
el de los temores,
el que anuncia su muerte,
el perdedor,
el que se cansa,
el cuestionado,
el que desafía,
el que llama a dejar la vida,
el que llama al servicio.

¿Nos interesa vernos con ese Jesús?

¿Queremos ver realmente a Jesús?
Vayamos al encuentro de quienes sufren,
abracemos al cansado y a la cansada,
tomemos la mano de quien está enfermo,
comparamos la mesa, hagámosla amplia y solidaria,
abramos con generosidad el corazón,
busquemos a quienes se sienten en soledad,
acompañemos a quienes claman por justicia,
busquemos generar luz donde abundan oscuridades.

Heridas

¿Queremos ver a Jesús?
¡Sirvamos!
No hay otro modo,
no hay otro camino,
no existe otra fórmula.

Gerardo Oberman, Argentina

 

Reflexión Sábado 17 de marzo

Juan 7:40-53:

El poder de lo más despreciado

Lo pequeño
Lo despreciado
Lo ninguneado
Lo separado
Lo discriminado
Lo escondido
Lo extraño
Lo disidente
Lo provocativo
Lo desubicado
Lo moribundo
Lo contrario
Lo humillado
Lo ultrajado
Lo ridiculizado
Lo anormal
Lo insólito
Lo confuso.

Lo que está fuera.

Allí
está
Cristo.

¿De dónde viene el Mesías? ¿De Galilea? Imposible. Nada bueno proviene de allí. Sólo impureza, pecado, desidia, maldad, anomia. Pues sí. Es ese lugar de revelación donde Dios se hace presente. La sorpresa nunca llega con gracia o buenaventura. Tal como el pasaje refleja, reporta conflicto, disidencia, desacuerdo. Asombro, no sólo por el impacto de lo inesperado sino también por el estupor de la contradicción. Ese es el espacio mesiánico: aquello que contradice la letra docta de los sacerdotes y la implacable militancia farisea. Es el lugar donde las cosas se hacen ver y no predecir, tal como apela Nicodemo; es decir, donde los cuerpos se hacen evidentes antes que cualquier prescripción normativa. Es la sorpresa de los gestos, que sólo se dan en la cercanía. Una proximidad que se hace realidad cuando lo que consideramos insignificante, penetra las fisuras de la costumbre para traer la luz de la frescura de lo puro, no como aquello que transparencia lo “siempre dado” sino la originalidad y la novedad como salvación.

Nicolás Panotto, Chile

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Reflexión del 27 de Febrero

Mateo 23:1-12b:  “El que se humilla será enaltecido”

atan cargas

Es mejor ser hermanos y hermanas, y no señores y siervos.
De prepotencia y servilismo está repleta nuestra casa
y bien sabemos que esa condición desigual nos conduce al odio, la separación y la muerte
Es mejor ser humildes, sencillos, honestos
y no vivir de la arrogancia indiferente y el prestigio mal habido.
Esa imagen corrompida de nuestro propio ser es un autoengaño
no sirve de nada, no le sirve a nadie.
Es mejor aprender a llevar nuestra propia carga y ayudar a otros a llevar la suya
en la medida que sepamos reconocer la diferencia.
¿Para qué seguir clavando flechas sobre las espaldas del mundo?
¿Para qué aumentar el dolor que ya fustiga a la vida?
Es mejor asumir las consecuencias de nuestras propias decisiones y no responsabilizar a quienes nos enseñaron a decidir.
Aprender no es imitar sino desatar la madeja que a cada quien le espera Gozaríamos de un poco más de justicia
si dejásemos de mirar con insistencia la paja en el ojo ajeno.
En medio de tantas rutas espaciosas, confortables y alucinantes es mejor encarar el camino angosto y difícil que conduce a la vida

Amós López Rubio, Cuba

LA MANIFESTACIÓN DE DIOS

epifaníaHoy, Mateo nos habla de tres maneras de reaccionar ante un Dios que irrumpe en la Historia.

Los “magos”

Los magos son personas que no pertenecen al pueblo elegido. No conocen al Dios vivo de Israel. No tienen religión conocida. Solo viven atentos al misterio que se encierra en el cosmos y en la realidad humana. Su experiencia y su sabiduría los llevan a buscar Al que puede abrir caminos hacia otro mundo posible.  No conocen el itinerario, sólo caminan guiados por una pequeña luz que ilumina las noches de su búsqueda.

Los representantes de la religión del Templo

Ellos no buscan la verdad porque creen que ya la poseen. Son los guardianes de la religión verdadera.  Su seguridad religiosa los ciega. Se dedican a dar culto a Dios, pero no sospechan que su misterio es más grande que todas las religiones. Ellos se cierran a la novedad de un Dios que se manifiesta en la vida y permanecen indiferentes ante ella.

Los que tienen el poder.

El rey Herodes, poderoso, brutal y violento, solo ve en Jesús una amenaza para su poder. Aunque sea muy pequeño, es un peligro para él. No soporta competencia alguna y hace todo para investigar donde pueden surgir brotes nuevos. Desde el poder opresor solo se puede “crucificar” a quien trae liberación.

Los hombres y mujeres honestos.

En medio de estas circunstancias históricas, los hombres y mujeres honestos y de buena voluntad, de religión desconocida, tal vez sin religión o incluso sin Dios,  siguen buscando. No se arrodillan ante el poder: no ven en él nada digno de adoración. No entran en los templos grandiosos. Además, su acceso les está prohibido.  Una luz tenue los lleva hacia un pequeño pueblo de Belén, lejos de todo centro de poder.

Ellos reconocen la grandeza de Dios, en un niño sin esplendor ni poder alguno, en una vida frágil que necesita el cuidado de una madre.

Este texto del evangelio de Mateo es desconcertante. A este Dios, escondido en la fragilidad humana, no lo encuentran los que viven instalados en el poder o encerrados en sus seguridades culturales, económicas y religiosas. Se les revela a quienes, guiados por pequeñas luces, buscan incansablemente una esperanza para el ser humano en la ternura y la pobreza de la vida.

Inspirado de: Epifanía del Señor (Reflexión de José Antonio Pagola)

Creamos novedades

¿Qué será de este año 2018? Tenemos motivos para preocuparnos. En nuestro país, no sólo nos inquieta lo desconocido. También nos habita el fantasma de los conflictos que se han originado desde un poder absoluto que se impone a la fuerza.

Sin embargo, lo nuevo no sólo inquieta, también nos atrae porque está lleno de posibilidades:  posibilidades de abrir caminos nuevos e inéditos, posibilidades de ejercer nuestra creatividad, posibilidades de crecer en humanidad venciendo lo que la amenaza y la destruye, posibilidades de acercarnos a Dios con un corazón renovado.

2018

Este año será lleno de pequeños y grandes acontecimientos tanto a nivel personal como colectivo. En cada uno de ellos, se nos ofrecerá la posibilidad de transformar estos hechos en oportunidades para vivir nuestra vocación como hombre/mujer y como discípulo(a) de Jesús, y para abrirnos a la única “Novedad” que Él nos trae.

¡Que Dios les permita realizar sus mejores deseos, satisfacer sus necesidades y encontrar respuesta a sus búsquedas! ¡Que este año que comienza sea realmente nuevo y bueno para todos ustedes!

¡Muchas Felicidades!

 

4° Domingo de Adviento

Siendo rey, David se instaló en una suntuosa casa. Estimaba que la tienda de campaña como en la que el pueblo pobre e itinerante había venerado a Dios en camino de liberación no era conveniente para Él y quiso construirle una casa digna.

Entonces Dios le recordó por medio del Profeta que no se olvidara de sus raíces, que recordara quién era,  pues “yo te saqué del campo de pastoreo, de andar tras las ovejas, para ser jefe de mi pueblo”. En otras palabras, todo lo que eres es gracias a mí. Por lo tanto, no me vas someter a tus voluntades, no me vas a dominar ni me vas a usar para sacralizar tu poder.

mujercafeEl evangelio de hoy nos habla de la elección de María, la pequeña de Nazaret donde sólo habitaban campesinos pobres.

Para abrir nuevos caminos históricos, Dios se fija siempre en los humildes, elige a los más pequeños, a los que creen que no cuentan.

Para subvertir el orden injusto, Dios elige a los que no tienen poder. “Despliega la fuerza de su brazo, dispersa a los soberbios en sus planes, derriba del trono a los poderosos y eleva a los humildes, colma de bienes a los hambrientos y despide vacíos a los ricos”   

3° Domingo de Adviento

“Yo soy la voz que grita en el desierto” Juan 1, 23

Los profetas y los testigos de la verdad y de la luz son voces que gritan en los desiertos y llaman a enderezar el camino.

En este tiempo de crisis, necesitamos también de profetas que griten en los desiertos áridos de la indiferencia, de la insensibilidad, de la dureza de corazón sembrados de piedras que violentan los pies desnudos de los que luchan contra toda tiranía y caminan hacia la libertad.

¡ENDERECEN EL CAMINO DEL SEÑOR!

2° Domingo de Adviento

El profeta Isaías y Juan el Bautista nos invitan a abrir caminos de luz.

Consuelen, consuelen a mi pueblo; hablen al corazón de Jerusalén, grítenle, que … está pagado su crimen… “Una voz grita: “En el desierto prepárenle un camino al Señor; allanen en la estepa una calzada para nuestro Dios; que los valles se levanten, que montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale. Se revelará la gloria del Señor, y la verán todos los hombres juntos, porque ha hablado la boca del Señor. Isaías 40:3-5

CAMINO DE LUZ

¡Qué mensaje tan hermoso y lleno de esperanza para un pueblo que vive cautivo en tierra extranjera y que está sometido a los poderes déspotas de rey de Babilonia!

 

Preparemos hoy un camino de liberación, que las honduras se rellenen, que las alturas se nivelen, que las curvas se enderecen, que las desigualdades se igualen y que la corrupción sea eliminada. “Ha hablado la boca del Señor”

En Solidaridad con el Pueblo hondureño

Somos actualmente un grupo muy pequeño y  muy poco significativo en términos de número en Honduras en comparación a otros momentos en el pasado. Sin embargo, desde nuestra llegada en Honduras en 1955 hasta el día de hoy, siempre tuvimos una gran cercanía con el pueblo y un compromiso con la gente sencilla. Hemos acompañado al pueblo hondureño tanto en sus sufrimientos y luchas como en sus logros y alegrías. No podría ser diferente en los momentos difíciles por los cuales está pasando el pueblo hondureño en la actualidad.  En este sentido nos parece importante que la voluntad del pueblo expresada por un voto libre y su derecho a la justicia y a la seguridad sean respetados.

Oremos al Señor para que Honduras pueda encontrar un camino que permita resolver la situación actual en la paz, el respeto, el derecho, la justicia y la seguridad. Oremos para que los hondureños puedan construir juntos una sociedad de derecho donde el bien común y el desarrollo tan colectivo como de cada individuo sean el motor que hace avanzar hacía nuevos horizontes.

Martin Laliberté, p.m.é.

Superior General de la Sociedad de Misiones Extranjeras de Quebec.