Ángelus del Papa: “Los Santos nos alientan a vivir las Bienaventuranzas”

En el Ángelus de este jueves, 1 de noviembre, Solemnidad de Todos los Santos, el Papa Francisco pidió que, la Madre de Dios, Reina de los Santos, nos ayude a recorrer con decisión el camino de la santidad.

“Hoy estos hermanos y hermanas nuestros no nos piden que oigamos de nuevo un hermoso Evangelio, sino que lo pongamos en práctica, que nos pongamos en el camino de las Bienaventuranzas. No se trata de hacer cosas extraordinarias, sino de seguir cada día este camino que nos lleva al cielo, a la familia, a la casa”, lo dijo el Papa Francisco en su alocución antes de rezar la oración mariana del Ángelus de este jueves, 1 de noviembre, Solemnidad de Todos los Santos.

En comunión con los Santos

El Santo Padre comentando la primera lectura de hoy, tomada del Libro del Apocalipsis (7,9), dijo que esta, nos habla del cielo y nos pone ante “una multitud inmensa”, incalculable, “de toda nación, tribu, pueblo y lengua”. Ellos son los santos, afirmó el Papa, y ¿qué hacen allá arriba? Cantan juntos, alaban a Dios con alegría. Sería hermoso escuchar sus cantos…. Pero podemos imaginarnos: ¿saben cuándo? Durante la Misa, cuando cantamos “Santo, santo, santo el Señor Dios del universo…”. Es un himno – dice la Biblia – que viene del cielo, que se canta allí (cf. Is 6,3; Ap 4,8). Así, pues, cantando el “Santo”, no sólo pensamos en los santos, sino que hacemos lo que ellos hacen: en ese momento, en la Misa, estamos más unidos a ellos que nunca.

Y estamos unidos a todos los santos, agregó el Papa Francisco, no sólo a los más conocidos, en el calendario, sino también con aquellos “de la puerta de al lado”, con nuestros familiares y conocidos que ahora forman parte de esa inmensa multitud. “Hoy es una fiesta de familia. Los santos están cerca de nosotros, es más, son nuestros verdaderos hermanos y hermanas. Nos entienden, nos aman, saben cuál es nuestro verdadero bien, nos ayudan y nos esperan. Son felices y quieren que seamos felices con ellos en el paraíso”.

La mentalidad del mundo contra el Evangelio

Estos hermanos y hermanas, los Santos, señaló el Santo Padre, nos invitan al camino de la felicidad, indicado en el Evangelio de hoy, tan bello y conocido: “Bienaventurados los pobres de espíritu […] Bienaventurados los humildes […] Bienaventurados los puros de corazón […]”. Pero, ¿qué es eso? El Evangelio dice bienaventurados los pobres, mientras que el mundo dice bienaventurados los ricos. El Evangelio dice bienaventurados los humildes, mientras que el mundo dice bienaventurados los poderosos. El Evangelio dice bienaventurados los puros, mientras que el mundo dice bienaventurados los astutos y los hedonistas. Este camino de las bienaventuranzas, de la santidad – precisó el Pontífice – parece conducir a la derrota. Sin embargo – nos recuerda de nuevo la primera Lectura – los santos tienen “ramas de palma en sus manos”, es decir, los símbolos de la victoria. Ellos han vencido, no el mundo. Y nos exhortan a elegir su parte, la de Dios que es santo.

Los Santos nos “alientan” que elijamos a Dios

Por ello es necesario que nos preguntémonos de que parte estamos, indicó el Papa Francisco: ¿el del cielo o el de la tierra? ¿Vivimos para el Señor o para nosotros mismos, para la felicidad eterna o para alguna satisfacción ahora? Preguntémonos: ¿realmente queremos la santidad? ¿O nos contentamos con ser cristianos sin vergüenza y sin alabanza, que creen en Dios y estiman al prójimo pero sin exagerar? El Señor “pide todo, y lo que ofrece es la verdadera vida, la felicidad para la que fuimos creados”. Es decir, santidad o nada. Es bueno que nos dejemos provocar por los santos, que aquí no han tenido medias tintas y desde allá nos “alientan”, para que elijamos a Dios, la humildad, la mansedumbre, la misericordia, la pureza, para que nos apasionemos por el cielo en vez que la tierra.

Los Santos nos invitan a ir por la vía de las Bienaventuranzas

Hoy estos hermanos y hermanas nuestros, agregó el Papa Francisco, no nos piden que oigamos de nuevo un hermoso Evangelio, sino que lo pongamos en práctica, que nos pongamos en el camino de las Bienaventuranzas. No se trata de hacer cosas extraordinarias, sino de seguir cada día este camino que nos lleva al cielo, a la familia, a la casa. Hoy, por lo tanto, vislumbremos nuestro futuro y celebremos para lo que hemos nacido: ¡nacimos para no morir nunca más, nacimos para disfrutar de la felicidad de Dios! El Señor nos anima y a quien sigue el camino de las bienaventuranzas, dice: “Alégrense y regocíjense, porque vuestra recompensa en el cielo es grande” (Mt 5,12). Que la Madre de Dios, Reina de los Santos, concluyó el Papa, nos ayude a recorrer con decisión el camino de la santidad; Ella, que es la Puerta del Cielo, introduzca a nuestros queridos difuntos en la familia celestial.

vea el video en este enlace ANGELUS 1° NOVIEMBRE

Fuente: Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

Sínodo Jóvenes: es esto lo que dice el Documento Final

Tres partes, doce capítulos, ciento sesenta y siete parágrafos y 60 páginas: así se presenta el Documento final de la XV Asamblea general ordinaria del Sínodo de los Obispos, sobre el tema “los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. El texto fue aprobado por los dos tercios del Aula, la tarde del 27 de octubre. El Documento ha sido entregado en las manos del Papa, que luego, ha autorizado su publicación
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Es el episodio de los discípulos de Emaús, narrado por el evangelista Lucas, el hilo conductor del Documento Final del Sínodo de los Jóvenes. Leído en el Aula en voces alternas por el Relator General, Card. Sérgio da Rocha, los Secretarios Especiales, Padre Giacomo Costa y Don Rossano Sala, junto con Mons. Bruno Forte, miembro de la Comisión para la Redacción del texto, el Documento es complementario al Instrumentum laboris del Sínodo, del que retoma la división en tres partes. Acogido con aplausos, el texto -dijo el Cardenal da Rocha- es “el resultado de un verdadero trabajo de equipo” de los Padres sinodales, junto con los demás participantes en el Sínodo y “en modo particular con los jóvenes”. El Documento contiene, pues, los 364 modos, es decir, las enmiendas, que se han presentado. “La mayoría de ellos -añadió el Relator General- fueron precisos y constructivos”.

 “Caminaba con ellos”

En primer lugar, pues, el Documento final del Sínodo examina el contexto en el que viven los jóvenes, destacando sus puntos de fuerza y sus desafíos. Todo comienza con una escucha empática que, con humildad, paciencia y disponibilidad, permita dialogar verdaderamente con la juventud, evitando “respuestas pre confeccionadas y recetas ya preparadas”. Los jóvenes, intactos, quieren ser “escuchados, reconocidos, acompañados” y desean que su voz sea “considerada interesante y útil en el campo social y eclesial”. La Iglesia no siempre ha tenido esta actitud, reconoce el Sínodo: a menudo los sacerdotes y los obispos, sobrecargados por muchos compromisos, tienen dificultad  para encontrar tiempo para el servicio de la escucha. De ahí la necesidad de preparar adecuadamente a los laicos, hombres y mujeres, que sean capaces de acompañar a las jóvenes generaciones. Además, ante fenómenos como la globalización y la secularización, los chicos se encaminan hacia un redescubrimiento de Dios y de la espiritualidad, y esto  debe ser un estímulo para que la Iglesia recupere la importancia del dinamismo de la fe.

La escuela y la parroquia

Otra respuesta de la Iglesia a las interpelaciones de los jóvenes proviene del sector educativo: las escuelas, universidades, colegios, oratorios, permiten una formación integral de los chicos, ofreciendo al mismo tiempo un testimonio evangélico de promoción humana. En un mundo donde todo está conectado – familia, trabajo, tecnología, defensa del embrión y del migrante – los obispos definen como irremplazable el papel que desarrollan las escuelas y universidades, en donde los jóvenes transcurren mucho tiempo. En particular, las instituciones educativas católicas están llamadas a afrontar la relación entre la fe y las exigencias del mundo contemporáneo, las diferentes perspectivas antropológicas, los desafíos científicos y técnicos, los cambios en las costumbres sociales y el compromiso por la justicia. La parroquia también tiene su papel: “Iglesia en el territorio”, necesita volver a pensar su vocación misionera, porque a menudo es poco significativa y poco dinámica, especialmente en el ámbito de la catequesis.

Los migrantes, paradigma de nuestro tiempo

El Documento sinodal se detiene luego en el tema de los migrantes, “el paradigma de nuestro tiempo” como fenómeno estructural y no como emergencia transitoria. Muchos migrantes son jóvenes o menores no acompañados que huyen de la guerra, violencias, persecuciones políticas o religiosas, desastres naturales, pobreza, y terminan siendo víctimas del tráfico, de las drogas, abusos psicológicos y físicos. La preocupación de la Iglesia es sobre todo por ellos -dice el Sínodo- en la perspectiva de una auténtica promoción humana que pase a través de la acogida de los refugiados y prófugos, y sea punto de referencia para los muchos jóvenes separados de sus familias de origen. Pero no sólo: los migrantes -recuerda el Documento- son también una oportunidad de enriquecimiento para las comunidades y sociedades a las que llegan y que pueden ser revitalizadas por ellos. Resuenan pues, los verbos sinodales “acoger, proteger, promover, integrar”, indicados por el Papa Francisco para una cultura que supere la desconfianza y los miedos. Los obispos piden también un compromiso mayor en el garantizar a quien no querría migrar, el derecho efectivo de permanecer en su propio país. La atención del Sínodo se dirige también a las Iglesias que son amenazadas, en su existencia, por las migraciones forzadas y las persecuciones sufridas por los fieles.

Compromiso firme contra todo tipo de abuso. Luz en la verdad y pedido de perdón

Luego hay una amplia reflexión sobre los “diferentes tipos de abusos” (de poder, económicos, de conciencia, sexuales) cometidos por algunos obispos, sacerdotes, religiosos y laicos: en las víctimas –se lee en el texto- causan un sufrimiento que “puede durar toda la vida y que ningún arrepentimiento puede remediar”. De ahí el llamamiento del Sínodo a “un firme compromiso a la adopción de rigurosas medidas de prevención que eviten su repetición, a comenzar de la selección y la formación de aquellos a quienes se les confiarán tareas de responsabilidad y educación”. Por lo tanto, será necesario erradicar aquellas formas -como la corrupción o el clericalismo- en las que se injertan estos tipos de abusos, contrarrestando también la falta de responsabilidad y transparencia con la que se han gestionado muchos casos. Al mismo tiempo, el Sínodo expresa su gratitud a todos aquellos que “tienen el valor de denunciar inmediatamente el mal”, porque ayudan a la Iglesia “a tomar conciencia de lo que ha ocurrido y de la necesidad de reaccionar con decisión”. “La misericordia, de hecho, exige justicia”. No deben olvidarse, sin embargo, los numerosos laicos, sacerdotes, consagrados y obispos que se dedican cada día, con honestidad, al servicio de los jóvenes, quienes pueden ofrecer realmente “una ayuda preciosa” para una “reforma de envergadura histórica” en este ámbito.

La familia “Iglesia doméstica”

Otros temas presentes en el Documento tienen que ver con la familia, principal punto de referencia para los jóvenes, primera comunidad de fe, “Iglesia doméstica”: el Sínodo recuerda, en particular, el papel de los abuelos en la educación religiosa y en la transmisión de la fe, y advierte sobre el debilitamiento de la figura paterna y de los adultos que asumen estilos de vida “juveniles”. Además de la familia,  para los jóvenes cuenta mucho la amistad con sus coetáneos porque les permite compartir su fe y ayudarse mutuamente en su testimonio.

Promoción de la justicia “contra la cultura del descarte”

El Sínodo se detiene seguidamente, en algunas formas de vulnerabilidad de los jóvenes en diversos ámbitos: en el trabajo, donde la desocupación juvenil empobrece a las jóvenes generaciones, socavando su capacidad de soñar; las persecuciones hasta la muerte; la exclusión social por razones religiosas, étnicas o económicas; la discapacidad. Frente a esta “cultura del descarte”, la Iglesia debe hacer un llamamiento a la conversión y a la solidaridad, convirtiéndose en una alternativa concreta a las situaciones de malestar. En el lado opuesto, no faltan en cambio los ámbitos en los que el compromiso de los jóvenes se expresa con originalidad y especificidad: por ejemplo, el voluntariado, la atención a los temas ecológicos, el empeño en política para la construcción del bien común, la promoción de la justicia, para lo cual los jóvenes piden a la Iglesia “un compromiso firme y coherente”.

Arte, música y deporte, “recursos pastorales”

También el mundo del deporte y de la música ofrece a los jóvenes la posibilidad de expresarse lo mejor posible: en el primer caso, la Iglesia les invita a no subestimar las potencialidades educativas, formativas e inclusivas, de la actividad deportiva; en el caso de la música, en cambio, el Sínodo se centra en su ser “un recurso pastoral” que interpela también a una renovación litúrgica, porque los jóvenes tienen el deseo de una “liturgia viva”, auténtica y alegre, un momento de encuentro con Dios y con la comunidad. Los jóvenes aprecian las celebraciones auténticas en las que la belleza de los signos, el cuidado de la predicación y el compromiso comunitario hablen realmente de Dios”: por tanto, se les debe ayudar a descubrir el valor de la adoración eucarística y a comprender que “la liturgia puramente expresión de sí misma, sino una acción de Cristo y de la Iglesia”. Las jóvenes generaciones, además, quieren ser protagonistas de la vida eclesial, aprovechando sus propios talentos, asumiéndose responsabilidades. Sujetos activos de la acción pastoral, ellos son el presente de la Iglesia, deben ser animados a participar en la vida eclesial, y no obstaculizados con autoritarismo. En una Iglesia capaz de dialogar de una manera menos paternalista y más directa, de hecho, los jóvenes saben ser muy activos en la evangelización de sus semejantes, ejerciendo un verdadero apostolado que debe ser apoyado e integrado en la vida de las comunidades.

“Se abrieron los ojos”

Dios habla a la Iglesia y al mundo a través de los jóvenes, que son uno de los “lugares teológicos” en los que el Señor se hace presente. Portadora de una sana inquietud que la hace dinámica – se lee en la segunda parte del Documento – la juventud puede estar “más adelantada que los pastores” y por eso debe ser acogida, respetada, acompañada. Gracias a ella, de hecho, la Iglesia puede renovarse, sacudiéndose de encima “la pesadez y lentitudes”. De ahí el llamado del Sínodo al modelo de “Jesús joven entre los jóvenes” y al testimonio de los santos, entre los cuales hay muchos jóvenes, profetas de cambio.

Misión y vocación

Otra “brújula segura” para la juventud es la misión, don de sí mismo que conduce a una felicidad auténtica y duradera: Jesús, en efecto, no quita la libertad, sino que la libera, porque la verdadera libertad es posible sólo en relación con la verdad y la caridad. Estrechamente ligado al concepto de misión, está el de vocación: cada vida es una vocación en relación con Dios, no es fruto de la casualidad o un bien privado que se gestiona por sí mismo -afirma el Sínodo- y toda vocación bautismal es una llamada a la santidad para todos.  Por eso, cada persona debe vivir su propia vocación específica en cada ámbito: profesión, familia, vida consagrada, ministerio ordenado y diaconado permanente, que representa un “recurso” que debe ser desarrollado plenamente aún.

El acompañamiento

Acompañar es una misión que la Iglesia debe llevar a cabo a nivel personal y de grupo: en un mundo “caracterizado por un pluralismo cada vez más evidente y una disponibilidad de opciones cada vez más amplia”, buscar junto con los jóvenes un recorrido específico para hacer elecciones definitivas es un servicio necesario. Destinatarios son todos los jóvenes: seminaristas, sacerdotes o religiosos en formación, novios y jóvenes esposos. La comunidad eclesial es lugar de relaciones y ámbito en el cual, en la celebración eucarística, uno es tocado, instruido y sanado por el mismo Jesús. El Documento Final destaca la importancia del sacramento de la Reconciliación en la vida de fe y anima a los padres, enseñantes, animadores, sacerdotes y educadores a ayudar a los jóvenes, a través de la Doctrina Social de la Iglesia, a asumir responsabilidades en el campo profesional y socio-político. El desafío en sociedades cada vez más interculturales y multirreligiosas es indicar en la relación con la diversidad, una ocasión de enriquecimiento mutuo y comunión fraterna.

No a moralismos y falsas indulgencias, sí a la corrección fraterna

El Sínodo promueve, por tanto, un acompañamiento integral centrado en la oración y en el trabajo interior que valora también la aportación de la psicología y de la psicoterapia, en cuando están abiertas a la trascendencia. “El celibato por el Reino” – se exhorta – debe ser entendido como “un don que debe ser reconocido y verificado en la libertad, la alegría, la gratuidad y la humildad”, antes de la elección final. Se busque acompañantes de calidad: personas equilibradas, de escucha, fe y oración, que se han medido con sus propias debilidades y fragilidades y que, por ello sean acogedoras “sin moralismos ni falsas indulgencias”, sabiendo corregir fraternalmente, lejos de actitudes posesivas y manipuladoras. “Este profundo respeto – se lee en el texto – será la mejor garantía contra los riesgos de plagio y abusos de cualquier tipo”.

El arte del discernimiento

“La Iglesia es el ambiente para discernir y la conciencia – escriben los Padres sinodales – es el lugar donde se capta el fruto del encuentro y de la comunión con Cristo”: el discernimiento, a través de “una confrontación regular con un guía espiritual”, se presenta, por tanto, como un trabajo sincero de conciencia, “sólo puede entenderse como una auténtica forma de oración” y “requiere el valor de comprometerse en la lucha espiritual”. La prueba de las decisiones tomadas es la vida fraterna y el servicio a los pobres. De hecho, los jóvenes son sensibles a la dimensión de la diaconía.

“Se fueron sin demora”

María Magdalena, primera discípula misionera, sanada de sus heridas, testigo de la Resurrección, es el icono de una Iglesia joven. Los esfuerzos y la fragilidad de los jóvenes “nos ayudan a ser mejores, sus preguntas – se lee – nos desafían, las críticas son necesarias porque muchas veces a través de ellas la voz del Señor nos pide conversión y renovación”. Todos los jóvenes, incluso aquellos con diferentes visiones de vida, sin excepción, están en el corazón de Dios. Los Padres subrayan el dinamismo constitutivo de la sinodalidad, es decir, caminar juntos: el final de la Asamblea y el documento final son sólo una etapa, porque las condiciones concretas y las necesidades urgentes son diferentes entre países y continentes. De ahí la invitación a las Conferencias Episcopales y a las Iglesias particulares a continuar el proceso de discernimiento con el fin de desarrollar soluciones pastorales específicas.

Sinodalidad, estilo misionero

“La sinodalidad” es un estilo de misión que nos anima a pasar del yo al nosotros y a considerar la multiplicidad de rostros, sensibilidades, proveniencias y culturas. En este horizonte hay que valorar los carismas que el Espíritu dona a todos, evitando el clericalismo que excluye a muchos de los procesos de toma de decisiones y la clericalización de los laicos que frena el impulso misionero. La autoridad – es la esperanza – se vive en una perspectiva de servicio. Sinodal también sea el enfoque del diálogo interreligioso y ecuménico, orientado al conocimiento mutuo y a la ruptura de prejuicios y estereotipos, así como a la renovación de la vida comunitaria y parroquial para acortar la distancia entre los jóvenes-Iglesia y muestre la íntima conexión entre la fe y la experiencia concreta de vida, debe ser también sinodal. Se formalizó la petición reiterada en el Aula de establecer, a nivel de las Conferencias Episcopales, un “Directorio de pastoral juvenil en clave vocacional” que pueda ayudar a los responsables diocesanos y a los agentes locales a cualificar su formación y su acción “con y para los jóvenes”, ayudando a superar una cierta fragmentación de la pastoral de la Iglesia. Reafirmada la importancia de la JMJ, así como la de los centros juveniles y de los oratorios que, sin embargo, deben ser replanteados.

El desafío digital

Hay algunos desafíos urgentes que la Iglesia está llamada a asumir. El Documento Final del Sínodo trata de la misión en el entorno digital: parte integrante de la realidad cotidiana de los jóvenes, una “plaza” donde pasan mucho tiempo y donde se encuentran fácilmente, un lugar esencial para llegar e involucrar a los jóvenes en las actividades pastorales, la web presenta luces y sombras. Si, por un lado, permite el acceso a la información, activa la participación sociopolítica y la ciudadanía activa, por otro, presenta un lado oscuro – el llamado dark web – en el que se encuentran la soledad, la manipulación, la explotación, la violencia, el cyberbulismo y la pornografía. De ahí la invitación del Sínodo a habitar en el mundo digital, promoviendo las potencialidades comunicativas con vistas al anuncio cristiano, y a “impregnar” de Evangelio sus culturas y dinámicas. Se espera que se creen Oficinas y organismos de cultura y evangelización digital que, además de “fomentar el intercambio y la difusión de buenas prácticas, puedan gestionar sistemas de certificación de los sitios católicos, para contrarrestar la difusión de noticias falsas sobre la Iglesia”, emblema de una cultura que “ha perdido su sentido de la verdad”, fomentando la promoción de “políticas y herramientas para la protección de los menores en la red”.

Reconocer y valorar a la mujer en la sociedad y en la Iglesia

El documento evidencia también la necesidad de un mayor reconocimiento y valoración de la mujer en la sociedad y en la Iglesia, porque su ausencia empobrece el debate y el camino eclesial: hay una urgente necesidad de cambio por parte de todos – se lee – incluso a partir de una reflexión sobre la reciprocidad entre los sexos. Se espera que “haya una presencia femenina en los organismos eclesiales a todos los niveles, incluso en las funciones de responsabilidad” y que “haya una participación femenina en los procesos de toma de decisiones eclesiales con respecto al papel del ministerio ordenado”. “Es un deber de justicia” – afirma el documento – que encuentra su inspiración en Jesús y en la Biblia.

Cuerpo, sexualidad y afectividad

El Documento se detiene sobre el tema del cuerpo, de la afectividad, de la sexualidad: ante los avances científicos que plantean cuestiones éticas, fenómenos como la pornografía digital, el turismo sexual, la promiscuidad, el exhibicionismo en línea, el Sínodo recuerda a las familias y a las comunidades cristianas la importancia de hacer descubrir a los jóvenes que la sexualidad es un don. A menudo la moral sexual de la Iglesia se percibe como “un espacio de juicio y condena”, mientras que los jóvenes buscan “una palabra clara, humana y empática” y “expresan un deseo explícito de confrontación sobre cuestiones relacionadas con la diferencia entre la identidad masculina y la femenina, la reciprocidad entre hombres y mujeres, la homosexualidad”. Los Obispos reconocen el esfuerzo de la Iglesia por transmitir en el contexto cultural actual “la belleza de la visión cristiana de la corporeidad y de la sexualidad”: es urgente buscar “caminos más apropiados, que se traduzcan concretamente en la elaboración de caminos formativos renovados”. “Es necesario proponer a los jóvenes una antropología de afectividad y sexualidad capaz de dar el justo valor a la castidad” para el crecimiento de la persona, “en todos los estados de vida”. En este sentido, es necesario prestar atención a la formación de agentes pastorales creíbles y maduros desde el punto de vista afectivo-sexual. El Sínodo constata también la existencia de “cuestiones relativas al cuerpo, a la afectividad y a la sexualidad que requieren una elaboración antropológica, teológica y pastoral más profunda, que debe llevarse a cabo de la manera más adecuada y en los niveles más adecuados, desde lo local hasta lo universal”. Entre ellas surgen las relacionadas con la diferencia y la armonía entre la identidad masculina y femenina y las inclinaciones sexuales. “Dios ama a cada persona y también a la Iglesia al renovar su compromiso contra toda discriminación y violencia por motivos sexuales”. Igualmente – continúa el Documento – el Sínodo “reafirma la importancia antropológica decisiva de la diferencia y de la reciprocidad entre hombre-mujer y considera reductivo definir la identidad de las personas a partir de su orientación sexual”. Al mismo tiempo se recomienda “fomentar” los “caminos de acompañamiento en la fe, ya existentes en muchas comunidades cristianas”, de “personas homosexuales”. En estos caminos las personas son ayudadas a leer su propia historia; a adherirse libre y responsablemente a su propia llamada bautismal; a reconocer el deseo de pertenecer y contribuir a la vida de la comunidad; a discernir las mejores formas de alcanzarla. De esta manera ayudamos a cada joven, sin excluir a nadie, a integrar cada vez más la dimensión sexual en su personalidad, creciendo en la calidad de las relaciones y caminando hacia “el don de sí”.

Acompañamiento vocacional

Entre los otros desafíos señalados por el Sínodo está también el económico: la invitación de los Padres es a invertir tiempo y recursos en los jóvenes con la propuesta de ofrecerles un período destinado a la maduración de la vida cristiana adulta que “debe permitir un alejamiento prolongado de los ambientes y de las relaciones habituales”. Además, mientras esperamos un acompañamiento antes y después del matrimonio, se alienta la creación de equipos educativos, incluyendo figuras femeninas y matrimonios cristianos, para la formación de seminaristas y personas consagradas, también con el fin de superar las tendencias al clericalismo. Se requiere una atención especial en la acogida de los candidatos al sacerdocio, que a veces tiene lugar “sin un conocimiento adecuado y una relectura profunda de su historia”: “la inestabilidad relacional y afectiva, y la falta de raíces eclesiales son signos peligrosos. Descuidar las normas eclesiales a este respecto – escriben los Padres sinodales – constituye un comportamiento irresponsable, que puede tener consecuencias muy graves para la comunidad cristiana”.

Llamados a la santidad     

“Las diversidades vocacionales – concluye el Documento Final del Sínodo de los Jóvenes – están reunidas en la única y universal llamada a la santidad. Lamentablemente, el mundo está indignado por los abusos de algunas personas de la Iglesia, más que animado por la santidad de sus miembros”, por eso la Iglesia está llamada a “un cambio de perspectiva”: a través de la santidad de tantos jóvenes dispuestos a renunciar a la vida en medio de la persecución para permanecer fieles al Evangelio, puede renovar su ardor espiritual y su vigor apostólico.

El regalo del Papa a los participantes del Sínodo

Finalmente, como recuerdo del Sínodo de los Jóvenes, el Santo Padre ha regalado a todos los participantes una baldosa de bronce en bajorrelieve que representa a Jesús y al joven discípulo amado. Se trata de una obra del artista italiano Gino Giannetti, acuñada por el Estado de la Ciudad del Vaticano, emitida en sólo 460 ejemplares.

Fuente www.vaticannews.va

Junto a los jóvenes, llevemos el Evangelio a todos

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES 2018

misic3b3n-estilo-de-vidaQueridos jóvenes, deseo reflexionar con vosotros sobre la misión que Jesús nos haconfiado. Dirigiéndome a vosotros lo hago también a todos los cristianos que viven en la Iglesia la aventura de su existencia como hijos de Dios. Lo que me impulsa a hablar a todos, dialogando con vosotros, es la certeza de que la fe cristiana permanece siempre joven cuando se abre a la misión que Cristo nos confía. «La misión refuerza la fe», escribía san Juan Pablo II (Carta enc. Redemptoris missio, 2), un Papa que tanto amaba a los jóvenes y que se dedicó mucho a ellos.

El Sínodo que celebraremos en Roma el próximo mes de octubre, mes misionero, nos ofrece la oportunidad de comprender mejor, a la luz de la fe, lo que el Señor Jesús os quiere decir a los jóvenes y, a través de vosotros, a las comunidades cristianas.

La vida es una misión

Cada hombre y mujer es una misión, y esta es la razón por la que se encuentra viviendo en la tierra. Ser atraídos y ser enviados son los dos movimientos que nuestro corazón, sobre todo cuando es joven en edad, siente como fuerzas interiores del amor que prometen un futuro e impulsan hacia adelante nuestra existencia. Nadie mejor que los jóvenes percibe cómo la vida sorprende y atrae. Vivir con alegría la propia responsabilidad ante el mundo es un gran desafío. Conozco bien las luces y sombras del ser joven, y, si pienso en mi juventud y en mi familia, recuerdo lo intensa que era la esperanza en un futuro mejor. El hecho de que estemos en este mundo sin una previa decisión nuestra nos hace intuir que hay una iniciativa que nos precede y nos llama a la existencia. Cada uno de nosotros está llamado a reflexionar sobre esta realidad: «Yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 273).

Os anunciamos a Jesucristo

La Iglesia, anunciando lo que ha recibido gratuitamente (cf. Mt 10,8; Hch 3,6), comparte con vosotros, jóvenes, el camino y la verdad que conducen al sentido de la existencia en esta tierra. Jesucristo, muerto y resucitado por nosotros, se ofrece a nuestra libertad y la mueve a buscar, descubrir y anunciar este sentido pleno y verdadero. Queridos jóvenes, no tengáis miedo de Cristo y de su Iglesia. En ellos se encuentra el tesoro que llena de alegría la vida. Os lo digo por experiencia: gracias a la fe he encontrado el fundamento de mis anhelos y la fuerza para realizarlos. He visto mucho sufrimiento, mucha pobreza, desfigurar el rostro de tantos hermanos y hermanas. Sin embargo, para quien está con Jesús, el mal es un estímulo para amar cada vez más. Por amor al Evangelio, muchos hombres y mujeres, y muchos jóvenes, se han entregado generosamente a sí mismos, a veces hasta el martirio, al servicio de los hermanos. De la cruz de Jesús aprendemos la lógica divina del ofrecimiento de nosotros mismos (cf. 1 Co 1,17-25), como anuncio del Evangelio para la vida del mundo (cf. Jn 3,16). Estar inflamados por el amor de Cristo consume a quien arde y hace crecer, ilumina y vivifica a quien se ama (cf. 2 Co 5,14). Siguiendo el ejemplo de los santos, que nos descubren los amplios horizontes de Dios, os invito a preguntaros en todo momento: «¿Qué haría Cristo en mi lugar?».

Transmitir la fe hasta los confines de la tierra

También vosotros, jóvenes, por el Bautismo sois miembros vivos de la Iglesia, y juntos tenemos la misión de llevar a todos el Evangelio. Vosotros estáis abriéndoos a la vida. Crecer en la gracia de la fe, que se nos transmite en los sacramentos de la Iglesia, nos sumerge en una corriente de multitud de generaciones de testigos, donde la sabiduría del que tiene experiencia se convierte en testimonio y aliento para quien se abre al futuro. Y la novedad de los jóvenes se convierte, a su vez, en apoyo y esperanza para quien está cerca de la meta de su camino. En la convivencia entre los hombres de distintas edades, la misión de la Iglesia construye puentes inter-generacionales, en los cuales la fe en Dios y el amor al prójimo constituyen factores de unión profunda.

Esta transmisión de la fe, corazón de la misión de la Iglesia, se realiza por el “contagio” del amor, en el que la alegría y el entusiasmo expresan el descubrimiento del sentido y la plenitud de la vida. La propagación de la fe por atracción exige corazones abiertos, dilatados por el amor. No se puede poner límites al amor: fuerte como la muerte es el amor (cf. Ct 8,6). Y esa expansión crea el encuentro, el testimonio, el anuncio; produce la participación en la caridad con todos los que están alejados de la fe y se muestran ante ella indiferentes, a veces opuestos y contrarios. Ambientes humanos, culturales y religiosos todavía ajenos al Evangelio de Jesús y a la presencia sacramental de la Iglesia representan las extremas periferias, “los confines de la tierra”, hacia donde sus discípulos misioneros son enviados, desde la Pascua de Jesús, con la certeza de tener siempre con ellos a su Señor (cf. Mt 28,20; Hch 1,8). En esto consiste lo que llamamos missio ad gentes. La periferia más desolada de la humanidad necesitada de Cristo es la indiferencia hacia la fe o incluso el odio contra la plenitud divina de la vida. Cualquier pobreza material y espiritual, cualquier discriminación de hermanos y hermanas es siempre consecuencia del rechazo a Dios y a su amor.

Los confines de la tierra, queridos jóvenes, son para vosotros hoy muy relativos y siempre fácilmente “navegables”. El mundo digital, las redes sociales que nos invaden y traspasan, difuminan fronteras, borran límites y distancias, reducen las diferencias. Parece todo al alcance de la mano, todo tan cercano e inmediato. Sin embargo, sin el don comprometido de nuestras vidas, podremos tener miles de contactos pero no estaremos nunca inmersos en una verdadera comunión de vida. La misión hasta los confines de la tierra exige el don de sí en la vocación que nos ha dado quien nos ha puesto en esta tierra (cf. Lc 9,23-25). Me atrevería a decir que, para un joven que quiere seguir a Cristo, lo esencial es la búsqueda y la adhesión a la propia vocación.

Testimoniar el amor

Agradezco a todas las realidades eclesiales que os permiten encontrar personalmente a Cristo vivo en su Iglesia: las parroquias, asociaciones, movimientos, las comunidades religiosas, las distintas expresiones de servicio misionero. Muchos jóvenes encuentran en el voluntariado misionero una forma para servir a los “más pequeños” (cf. Mt 25,40), promoviendo la dignidad humana y testimoniando la alegría de amar y de ser cristianos. Estas experiencias eclesiales hacen que la formación de cada uno no sea solo una preparación para el propio éxito profesional, sino el desarrollo y el cuidado de un don del Señor para servir mejor a los demás. Estas formas loables de servicio misionero temporal son un comienzo fecundo y, en el discernimiento vocacional, pueden ayudaros a decidir el don total de vosotros mismos como misioneros.

Las Obras Misionales Pontificias nacieron de corazones jóvenes, con la finalidad de animar el anuncio del Evangelio a todas las gentes, contribuyendo al crecimiento cultural y humano de tanta gente sedienta de Verdad. La oración y la ayuda material, que generosamente son dadas y distribuidas por las OMP, sirven a la Santa Sede para procurar que quienes las reciben para su propia necesidad puedan, a su vez, ser capaces de dar testimonio en su entorno. Nadie es tan pobre que no pueda dar lo que tiene, y antes incluso lo que es. Me gusta repetir la exhortación que dirigí a los jóvenes chilenos: «Nunca pienses que no tienes nada que aportar o que no le haces falta a nadie: Le haces falta a mucha gente y esto piénsalo. Cada uno de vosotros piénselo en su corazón: Yo le hago falta a mucha gente» (Encuentro con los jóvenes, Santuario de Maipú, 17 de enero de 2018).

Queridos jóvenes: el próximo octubre misionero, en el que se desarrollará el Sínodo que está dedicado a vosotros, será una nueva oportunidad para hacernos discípulos misioneros, cada vez más apasionados por Jesús y su misión, hasta los confines de la tierra. A María, Reina de los Apóstoles, a los santos Francisco Javier y Teresa del Niño Jesús, al beato Pablo Manna, les pido que intercedan por todos nosotros y nos acompañen siempre.

Vaticano, 20 de mayo de 2018, Solemnidad de Pentecostés.

Francisco

El Pueblo te hizo Santo

¡Viva Monseñor Romero! Santo de América.  En un ambiente de alegría,  entre rezos y alabanzas,  así despertamos este sábado, al igual que todos los feligreses algunos católicos otros no, pero todo El Salvador se unía para vivir la vigilia en honor de San Romero. Imagen 1En el Santuario Nuestra Señora del Rosario de la Diócesis de Santa Ana,  fuimos partícipes de la vigilia que se llevó a cabo, en donde se realizaron diversas actividades, cantos, temas impartidos por sacerdotes sobre la vida de Monseñor Romero, etc.,  todos estábamos con una enorme dicha por el acontecimiento que sucedería dentro de un par de horas, de igual manera en la capital del país, San Salvador,  en la Catedral Metropolitana se llevó a cabo la vigilia además de una marcha en donde los feligreses,  entre ellos niños, jóvenes, adultos y ancianos llevaban pancartas, banderas, luces, alfombras y algarabías para Monseñor Romero, luego transmitieron en vivo a través de pantallas gigantes la canonización , la imagen 2noche del sábado trascurrió en ambiente festivo.

Dieron las 2:40 de la madrugada,  hora de Centro América, 10:40 de la mañana Roma, cuando el Papa Francisco pronunciaba la canonización  de los nuevos Santos de la Iglesia,  en especial a Monseñor Romero, entonces la felicidad inundó al pueblo que añoraba dicho momento que viene a ser como un analgésico para los tiempos que vivimos, tiempos de violencia y violaciones al derecho de la vida en nuestra amada América especialmente en nuestro querido pulgarcito El Salvador.

 

Reflexionamos que San Romero siempre nos invita a luchar como pueblo leal y convencidos que la unión de los pueblos nos llevará a la liberación de las cadenas que por años ha unido esta América sufrida, hoy tenemos un santo que conoció y vivió las violaciones a los derechos humanos , derechos que se siguen violando en día de hoy de una manera disfrazada.

Hoy pedimos bajo la intercesión de San Oscar Romero que nos ayude a salir adelante con esta sociedad distorsionada, donde perdimos el respeto al prójimo y  que nos de la esperanza de que vendrán buenos tiempos .

Les compartimos la frase que más nos resonaba en nuestro interior “El pueblo te hizo santo”

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Un abrazo fraternal desde El Salvador Yessenia Blanco y Joel Andino

San Romero, testigo de Jesús

ROMERO

La Iglesia hoy declara que Monseñor Romero es santo. Pero, el pueblo de Dios lo ha celebrado como mártir y santo desde hace mucho tiempo.

A través de sus homilías, podemos ver el contenido de su trayectoria pastoral y la evolución que ha tenido entre una concepción tradicional del ministerio episcopal hasta su compromiso social progresivamente radical frente a las injusticias de su país. Se siente paso a paso el dolor del pastor, quien descubre el sufrimiento de su pueblo y se identifica con él hasta su muerte. Una profunda emoción invade al lector al descubrir al mismo tiempo los horrores de un sistema económico y político que oprime a los pobres y la acción de un obispo preocupado por conjugar el Evangelio, su filiación a la Iglesia y su identificación a los oprimidos. Se observa a través de una intensa vida espiritual, la conciliación difícil entre estos tres objetivos.

Monseñor Romero nunca perdió confianza en el ser humano que Dios habita.  Semana tras semana denunció torturas, asesinatos y encarcelamientos perpetrados por un ejército al servicio de los ricos deseosos de conservar y aumentar su poder económico, político y cultural. El mismo decía que “El ser humano no se caracteriza por la fuerza bruta, sino por la razón y el amor”.

Monseñor Romero estaba consciente de la existencia del mal y del pecado, y esto le impedía caer en un optimismo beato e ingenuo. Su rechazo de la violencia era el fruto de la convicción profunda de la dignidad del ser humano, aun del que ha cometido un crimen. Esta actitud lo llevó constantemente a querer establecer un diálogo con todos los actores del drama, pero al mismo tiempo era claro y despiadado cuando condenaba la injusticia y la represión. Se entiende por qué la oligarquía lo haya odiado y que la mayoría de sus colegas en el episcopado lo hayan renegado.

Para monseñor Romero es imposible concebir una Iglesia abstracta y reivindicar la unidad artificial de la institución, puesto que en su seno existen verdaderas contradicciones. Para él, la fidelidad a la Iglesia de Jesucristo exige la verdad.

Como pastor acompañó al pueblo salvadoreño recordándole constantemente que el amor al prójimo debe prevalecer sobre los intereses de los más fuertes y que la esperanza debe inspirar los momentos más oscuros de la existencia

La persona de monseñor Romero refleja la de Jesucristo mismo en nuestra época. Como Él, Mons. Romero ejecutado porque sus prédicas y práctica recordaban los valores del reino de Dios oponiéndose a los poderes temporales: colonial y local, político y económico, social y religioso. Los separan dos mil años, pero los une el mismo espíritu.

Lea el Artículo completo en:

http://www.cubadebate.cu/opinion/2015/05/17/el-mensaje-de-monsenor-oscar-arnulfo-romero/#.W8IC9GhKhPY

El mensaje de monseñor Óscar Arnulfo Romero: Autor: François Houtart

 

SAN ROMERO DE AMÉRICA, PASTOR Y MÁRTIR NUESTRO,

POEMA DE PEDRO CASALDÁLIGA

El ángel del Señor anunció en la víspera…

El corazón de El Salvador marcaba
24 de marzo y de agonía.
Tú ofrecías el Pan,
el Cuerpo Vivo
-el triturado cuerpo de tu Pueblo;
Su derramada Sangre victoriosa
-¡la sangre campesina de tu Pueblo en masacre
que ha de teñir en vinos de alegría la aurora conjurada!

El ángel del Señor anunció en la víspera,
y el Verbo se hizo muerte, otra vez, en tu muerte;
como se hace muerte, cada día, en la carne desnuda de tu Pueblo.

¡Y se hizo vida nueva
en nuestra vieja Iglesia!

Estamos otra vez en pie de testimonio,
¡San Romero de América, pastor y mártir nuestro!
Romero de la paz casi imposible en esta tierra en guerra.
Romero en flor morada de la esperanza incólume de todo el Continente.
Romero de la Pascua latinoamericana.
Pobre pastor glorioso, asesinado a sueldo, a dólar, a divisa.

Como Jesús, por orden del Imperio.
¡Pobre pastor glorioso,
abandonado
por tus propios hermanos de báculo y de Mesa…!
(Las curias no podían entenderte:
ninguna sinagoga bien montada puede entender a Cristo).

Tu pobrería sí te acompañaba,
en desespero fiel,
pasto y rebaño, a un tiempo, de tu misión profética.
El Pueblo te hizo santo.
La hora de tu Pueblo te consagró en el kairós.
Los pobres te enseñaron a leer el Evangelio.

Como un hermano herido por tanta muerte hermana,
tú sabías llorar, solo, en el Huerto.
Sabías tener miedo, como un hombre en combate.
¡Pero sabías dar a tu palabra, libre, su timbre de campana!

Y supiste beber el doble cáliz del Altar y del Pueblo,
con una sola mano consagrada al servicio.
América Latina ya te ha puesto en su gloria de Bernini
en la espuma-aureola de sus mares,
en el retablo antiguo de los Andes alertos,
en el dosel airado de todas sus florestas,
en la canción de todos sus caminos,
en el calvario nuevo de todas sus prisiones,
de todas sus trincheras,
de todos sus altares…
¡En el ara segura del corazón insomne de sus hijos!

San Romero de América, pastor y mártir nuestro:
¡nadie hará callar tu última homilía!

EL PAPA A LOS JÓVENES, XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos

Con ocasión del encuentro por el Sínodo, Francisco se dirige a los jóvenes de todo el mundo.

Entre los videos y las notas al piano de Giovanni Caccamo, la voz del actor romano Giovanni Scifoni y la breve exhibición de un cura ecuatoriano bailarín. Bergoglio escuchó los fragmentos de vida de algunos chicos de los 20 a los 30 años: historias principalmente de sufrimiento y renacimiento gracias a la fe, de quienes eran esclavos de las drogas o del sexo (buscado en chats o en la pornografía), de quienes eran víctimas de acoso escolar o de un cáncer, de quienes tuvieron una infancia difícil, quienes festejaron su cumpleaños número 18 en la cárcel o que viven en un campo de prófugos de Siria, como refugiados o voluntarios.

Los mismos chicos (uno con un brazo enyesado, en el que el Papa dejó su firma) le entregaron simbólicamente un sobre blanco con preguntas sobre cómo afrontar los desafíos de la sociedad, de la política, de la Iglesia. Francisco, que tomó la palabra al final del “festival”, responde completamente improvisando y abandonando el discurso preparado por escrito. Comenzó inmediatamente con una broma: «Aquí están las preguntas escritas, la respuesta la darán los padres sinodales, porque, si yo diera aquí las respuestas, ¡anularía el Sínodo! La respuesta debe venir de todos: de nuestra discusión. Sobre todo, deben ser respuestas hechas sin miedo».

Después el Papa pidió a los jóvenes valentía, coherencia y concreción. Pero antes advirtió sobre los peligros de los populismos que hacen ver en el otro, en el extranjero, el mal, un enemigo que debe ser alejado: «Hoy están de moda los populismos, que no tienen nada que ver con lo “popular”. Lo popular es la cultura del pueblo, que se expresa en el arte, en las ciencias, se expresa en la fiesta: cada pueblo hace fiesta a su manera. Pero el populismo es lo contrario: es la cerrazón en un modelo: “Estamos cerrados, solo estamos nosotros”. Y cuando se está cerrados no se va adelante». ¿Cómo derrotar esta mentalidad de cerrazón, esta mentalidad que lleva a «esclavizar a los más débiles», que lleva a «cerrar no solo las puertas, sino también las manos»? «Se derrota con el abrazo, con la acogida, con el diálogo, con el amor que es la palabra que abre todas las puertas», afirmó Bergoglio.

Con el mismo vigor, advierte sobre los peligros de la red: «Es cierto —afirma—, la interconexión con lo digital es segura, rápida, pero si tú te acostumbras a esto, acabarás como esas familias en la mesa, en la comida o en la cena, cada uno con el teléfono en la mano, hablando con los demás con el teléfono, sin una relación concreta, real». Esto no funciona, repitió Francisco. «Cada camino que tomen, para ser seguro, debe ser concreto», porque la concreción es lo que «saca adelante». Por lo tanto, «si los medios, el uso de la red te lleva fuera, te vuelve “líquido”, ¡córtalo!».

En relación con la concreción, el Pontífice invita, como siempre en los encuentros con la juventud, a recuperar y reforzar las propias raíces mediante el diálogo con los ancianos. Casi conmovido por la foto de un chico con su abuelo, mostrada durante el propio testimonio («es el mensaje más bello de la tarde», dice), Francisco exhorta: «Hablen con los abuelos, hablen con los viejos, esto los hará felices. Ellos son las raíces de su concreción, de su crecer, florecer y dar fruto. Y todo lo que el árbol tiene de florecido viene de lo que está enterrado. Esto no lo he dicho yo, lo ha dicho un poeta».

El Pontífice, también habló sobre la «coherencia de vida», diciéndose entristecido porque los jóvenes se escandalizan justamente al «ver una Iglesia incoherente, que te lee las Bienaventuranzas y luego cae en el clericalismo más principesco y escandaloso». «Si tú eres cristiano, toma las Bienaventuranzas y ponlas en práctica. Y si eres un hombre o una mujer que ha dado la vida, la has consagrado, aunque seas un sacerdote (o un cura que baila) y quieres vivir como cristiano, sigue el camino de las Bienaventuranzas, no de la mundanidad, del clericalismo, una de las perversiones más feas de la Iglesia».

Fuente: www.lastampa.it

La Biblia, Palabra para nuestro tiempo

Estamos terminando el  mes dedicado a la Biblia. Al inicio de septiembre, hemos celebrado la Jornada Mundial del Migrante y de los refugiados y la Jornada Mundial por el Cuidado de la Creación. ¿Qué tiene que ver todo esto con la BIBLIA?

La cita bíblica con que el Papa inicia el mensaje para la Jornada Mundial del Migrante  y de los refugiados, nos pone en el corazón de los acontecimientos que están en el origen de nuestra fe en Yahvé. El libro del Éxodo nos dice que Dios escuchó el clamor de los esclavos en Egipto,se comprometió en su liberación y caminó con su pueblo hacia una tierra que Él había prometido a su pueblo. Esta es la raíz de nuestra fe en Dios.

Israel entendió por experiencia que tenía que ser consecuente con su fe, por lo tanto no podía tratar mal a los indefensos, a los inmigrantes y a los extranjeros. La constitución de Israel le indicaba cómo debía actuar el pueblo con respecto a los inmigrantes y extranjeros. «Al emigrante que reside entre ustedes, en su tierra, lo mirarán como uno de su pueblo y lo amarás como a ti mismo, pues también ustedes fueron emigrantes (forasteros y extranjeros) en Egipto. Yo soy Yahvé su Dios».  (Lv 19,34).

De estos esclavos dispersos en tierra extranjera, Dios creó un pueblo libre y le dio un ley y una tierra. También esta experiencia de fe hizo comprender al pueblo liberado que Yahvé es el Dios creador de todas las cosas y que el ser humano debe cuidar la creación. No puede tratarla como si fuera su dueño absoluto sino que tiene que cuidarla con respeto y amor.

Las celebraciones del comienzo de septiembre le han dado color a todo este mes dedicado a la Biblia. Nos hacen tomar consciencia que no podemos honrar y celebrar la Biblia como un libro muerto. Por el contrario debemos ser capaces de relacionar la Palabra revelada con la realidad de las personas que viven en la pobreza, la marginación y la esclavitud de nuestros días, con la de todas las personas  que movidas por opción, necesidad u obligación tienen que migrar hacia otros horizontes y con la de los/as que luchan por un mundo sin corrupción, sin contaminación y sin explotación de la naturaleza.

Como Abrahán, como Moisés, estas son son personas que se han puesto en camino porque creen en otro mundo posible y tienen esperanza en la promesa de una tierra nueva. Todos ellos son de la raza de Abrahán y de Moisés y,como ellos, caminan conscientemente o no como si vieran lo invisible(Hebreos11, 13 y 11, 27).

sept 2018

En Jesús, Dios ha puesto su tienda en medio de los que caminan. El autor de la carta a los Hebreos nos invita a fijar la mirada en Él que también camina con nosotros/as. Él se identifica con todas las personas que peregrinan y se resisten a caer en el fatalismo, la inercia y la pasividad y están dispuestas a soportar las contradicciones y la cruz con tal de alcanzar el Reino.

Andrés Dionne pmé

feliz? día del niño

En conmemoración de los acuerdos internacionales por el reconocimiento de los derechos de la infancia se celebra hoy en Honduras el día del niño, aunque a algunos/as les salten ronchas, para efectos inclusivos las nombraremos a ellas  también, pues lo que se nombra no existe, por lo tanto  Hoy celebramos el día del niño y la niña hondureño/a.

He pasado algunas semanas contemplando la enorme industria que se mueve en torno a esta celebración, me admiro de muchos/as maestros/as , personas que trabajan con niños y niñas y gente de buena voluntad en general que se moviliza por una celebración entretenida con churros, confites, pastel, refrescos, piñatas, payasitos/as,  etc., a la vez que veo aflicción en tantos/as otros/as porque no tienen que dar a sus hijos e hijas en este día especial y porque hay que tener el traje del desfile, y hay que llevar una donación y las mamás siempre alcanzadas de tiempo deben esforzarse y hacer malabares una vez mas para cumplir con exigencias que las agobian.

Y como si estuviese mirando una película veo toda esa vida pasar y no dejo de preguntarme ¿ que celebran ? y pienso en lo bien que hacen sus trabajo los artífices de ilusiones que nos mantienen embobados, anestesiados, los que se roban todo, hasta estas fechas, me indigna que al igual que el día de la mujer esta fecha pase sin la importancia que merece y empalagada de golosinas, resuenan por la nación lo lindo de nuestra niñez, la inocencia, el futuro, etc, igualito que resuenan en el día de la mujer lo de que somos la mas hermosa creación del Dios, la dulzura, etc. Resultado de imagen para derechos de la infancia

Este día del niño y la niña no puede ser un espejismo, debe ser una realidad. No se puede llenar la panza y la mente de azúcar mientras que  muchos/as de esos/as niños/as que hoy comen pastel  se van a la cama con el estomago vacío cada noche, cuando la mayoría de esos/as niños/as que hoy toman coca cola no tienen acceso al agua potable, cuando miles  de esos/as niños/as que se hartan de confites no tienen acceso a la salud,  cuando muchos/as de los que hoy golpean una piñata son golpeados/as y abusados/as, que muchos de esos/as niños/as no reciben un beso amoroso porque su madre y/ o padre (de existir) ha tenido que migrar , muchos/as de esos niños/as en este momento en que escribo y ud. lee están caminando en la ruta migratoria sometidos a peligros que no son menores a los que se enfrentan quedándose en este país, no podemos celebrar el día del niño y la niña con payasitos cuando hay decenas de niños y niñas separados de sus padres por la autoridades migratorias, no podemos celebrar cuando los niños y niñas no tienen acceso a la educación  y una educación de calidad, no podemos celebrar cuando hay cientos de niños y niñas que estos días desfilan vestidos de militares con armas en las manos,( son de juguete, si, pero ya me dirá ud.)no es normal que un niño crea que es así,  a través de las armas que se gesta la paz, no es normal que nadie pueda creer eso,  pero así estamos.

En Honduras según informes de  Casa Alianza desde enero de 2016 a junio de 2018 (30 meses) los medios de comunicación escrita del país registraron un total de 166 matanzas con un saldo de 597 decesos. En lo que respecta a las edades, entre los 0 y 17 años, se  reportaron un total de 13 víctimas y entre los 18 y 23 años un total de 30 muertes. Para el grupo de edad entre los 0 y 17 años, las víctimas de sexo masculino fueron 11 y las de sexo femenino 2. En las edades entre 18 y 23 años, las víctimas de sexo masculino fueron 25 y las de sexo femenino 5. Y en estas ultimas semanas hemos asistido con mucho dolor a detenciones arbitrarias, tortura y asesinato de jóvenes estudiantes .

No podemos, los cristianos y cristianas sustraernos de estos hechos, no puedo callar, no puedo dividirme y entrar a la Iglesia dejando todo este dolor afuera, ¡es demasiado!. Cuando me preguntan donde está Dios en todo este dolor, yo con profunda convicción de  mi corazón  digo que está en los que sufren, está en el dolor y no en aquellos que se adueñan de El utilizando su nombre incluso para tomar las armas,ese es otro, el Dios en que yo creo está de este lado, es el Dios que camina en medio de su pueblo. En este día de la niñez no celebro, si no que exijo derechos y la garantía de éstos para todos nuestros niños, niñas y jóvenes de Honduras y sigo esperando con la esperanza firme que un día este pueblo viva en libertad.

Sé que muchos/as se sentirán incómodos/as, pero si llegó hasta aquí le comparto esta cita de un libro que estoy leyendo:

“No se puede amar a Dios en teoría. Se ama a Dios cooperando con él en la construcción del reino. Es decir, creando relaciones de fraternidad. Jesús no vino a darnos una hermosa lección sobre el reino. Lo vivió cada día. Jesús hablaba con sus gestos: curándole la mano en sábado a uno que tenía la mano paralizada, perdonando a la adúltera, poniendo en el centro a los marginados, a los excluidos, a los sin voz… Con frecuencia estamos atados a un Jesús de estampita… Pero Jesús era carne palpitante, sangre, inteligencia, coraje. Y es que se requería y se requiere valor para proponer otra dinámica de relaciones. ¿Hay algo más revolucionario, algo más subversivo?” (UNA VIDA EN RIESGO. Espiritualidad del camino de ALEJANDRO SOLALINDE, LUCIA CAPUZZI

Yanira Arias , Misionera laica,  aspirante a revolucionaria discípula de Jesús.

IV Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación

Hoy, 1 de septiembre celebramos la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, la cual da inicio al Tiempo de la Creación. El Papa Francisco ha presentado una nueva declaración para la jornada de oración, haciendo un llamado a una “renovada y sana relación entre la humanidad y la creación” y nos pide poner especial atención al problema del agua. LEE LA DECLARACION DEL PAPA

Hoy en todo el planetael mundo cristiano  se une en oración y te invitamos a decir esta oración de la Laudato Si’.

Oración por nuestra tierra

Dios omnipotente, que estás presente en todo el universo
y en la más pequeña de tus criaturas,
Tú, que rodeas con tu ternura todo lo que existe,
derrama en nosotros la fuerza de tu amor
para que cuidemos la vida y la belleza.
Inúndanos de paz, para que vivamos como hermanos y hermanas
sin dañar a nadie.
Dios de los pobres, ayúdanos a rescatar
a los abandonados y olvidados de esta tierra
que tanto valen a tus ojos.
Sana nuestras vidas,
para que seamos protectores del mundo
y no depredadores,
para que sembremos hermosura
y no contaminación y destrucción.
Toca los corazones de los que buscan sólo beneficios
a costa de los pobres y de la tierra.
Enséñanos a descubrir el valor de cada cosa,
a contemplar admirados,
a reconocer que estamos profundamente unidos
con todas las criaturas en nuestro camino hacia tu luz infinita.
Gracias porque estás con nosotros todos los días.
Aliéntanos, por favor, en nuestra lucha
por la justicia, el amor y la paz.

 

 

LOS DOS MILAGROS – Mateo 15,21-28

 

2017 08 20 Lit.2Lo vi llegar por el camino y el corazón me dio un vuelco. Sabía de su fama: “es amigo de los pobres”, decían, ¡pero era judío! ; “bendice a los niños”, ¡pero era judío!; “cura a los ciegos y a los mudos”, ¡pero era judío!

De todas formas, ¡yo soy madre!, me dije. Y empecé a gritar: «¡Ten piedad de mí, Señor, hijo de David! Mi hija está malamente endemoniada!» Él se hizo el sordo. No quería oírme y me dolió en el alma.

Es judío, me volví a repetir. Yo soy cananea y además mujer. ¡Pero soy madre! Y, por eso corrí y escondiendo mi rabia bajo el velo, me postré ante él: «¡Señor, socórreme!» Él me respondió: «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos.»

¿A los perritos? ¡Me está llamando perra! Este judío es como todos: no entiende, su orgullo de raza lo ciega, desprecia a los que no son como él. ¡Pero yo soy madre!

«Sí, Señor pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.»

El silencio que vino luego me dejó sin respiración. Estaba tan humillada y dolorida que me pareció eterno. Entonces Él me respondió: «Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas.»

¿Mi hija curada? ¿De verdad? ¿Era cierto? Levanté la vista y las lágrimas apenas me dejaron verle, pero supe que era verdad. Y además supe que se había producido el otro milagro. Ya no era el judío orgulloso que conocí. Era el hombre que se había dejado cambiar por una mujer extranjera y que ya nunca sería el mismo. Supe que se llamaba Jesús y, mientras se lo contaba a mi hija, le hablaba del judío bueno, del comprensivo, del compasivo, del misericordioso, del Hombre con Corazón.

Matilde Moreno rscj