II JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES

2018_jornada_mundial_pobres_banner-300x300Este pobre gritó y el Señor lo escuchó (Sal 34,7)

(Ex. 3, 7) El Señor escucha a los pobres que claman a él y es bueno con aquellos que buscan refugio en Él con el corazón destrozado por la tristeza, la soledad y la exclusión. Escucha a todos los que son atropellados en su dignidad y, a pesar de ello, tienen la fuerza de alzar su mirada al cielo para recibir luz y consuelo. Escucha a aquellos que son perseguidos en nombre de una falsa justicia, oprimidos por políticas indignas de este nombre y atemorizados por la violencia; y aun así saben que Dios es su Salvador. Lo que surge de esta oración es ante todo el sentimiento de abandono y confianza en un Padre que escucha y acoge.

El salmo 34 describe con tres verbos la actitud del pobre y su relación con Dios. Ante todo, gritar”. Su grito atraviesa los cielos y llega hasta Dios. Podemos preguntarnos: ¿Cómo es que este grito, que sube hasta la presencia de Dios, no consigue llegar a nuestros oídos, dejándonos indiferentes e impasibles?

Necesitamos hacer silencio para escuchar y reconocer su voz.  Para esto, necesitamos descentrarnos de nosotros mismos para no caer en complacernos con nuestras iniciativas sino en la acogida del clamor del pobre. Estamos tan atrapados por una cultura que obliga a mirarse al espejo y a preocuparse excesivamente de sí mismo, que pensamos que basta con un gesto de altruismo para quedarnos satisfechos, sin tener que comprometernos directamente.

No podemos cerrarnos a la voz del pobre porque la sentimos como reproche.  Con frecuencia el rechazo está alimentado por una fobia hacia los pobres, a los que se les considera no solo como personas indigentes, sino también como gente portadora de inseguridad, de inestabilidad, de desorden para las rutinas cotidianas y, por lo tanto, merecedores de rechazo y exclusión.

Nuestro modo de vivir y el del mundo… elogia, sigue e imita a quienes tienen poder y riqueza, mientras margina a los pobres, considerándolos un desecho y una vergüenza.

El segundo verbo es “responder”. El Señor no solo escucha el grito del pobre, sino que le responde. Su respuesta es una participación comprometida y llena de amor en la condición del pobre.  La respuesta de Dios es también una invitación a que todo el que cree en él obre de la misma manera, dentro de los límites humanos.

El tercer verbo es “liberar”. La pobreza no es algo buscado, sino que es causada por el egoísmo, el orgullo, la avaricia y la injusticia. Males tan antiguos como el hombre, pero que son siempre pecados, que afectan a tantos inocentes, produciendo consecuencias sociales dramáticas…. «Cada cristiano y cada comunidad están llamados a ser instrumentos de Dios para la liberación y promoción de los pobres, de manera que puedan integrarse plenamente en la sociedad; esto supone que seamos dóciles y atentos para escuchar el clamor del pobre y socorrerlo» (Exhort. ap. E.G.187).

Nuestro compromiso

Como cristianos, nos mueve la fe y el imperativo de la caridad, aunque sabemos reconocer otras formas de ayuda y de solidaridad que, en parte, se fijan los mismos objetivos; pero no descuidemos lo que nos es propio, a saber, llevar a todos hacia Dios y hacia la santidad. Una respuesta adecuada y plenamente evangélica que podemos dar es el diálogo entre las diversas experiencias y la humildad en el prestar nuestra colaboración sin ningún tipo de protagonismo.

En relación con los pobres, no se trata de jugar a ver quién tiene el primado en el intervenir, sino que con humildad podamos reconocer que el Espíritu suscita gestos que son un signo de la respuesta y de la cercanía de Dios. Cuando encontramos el modo de acercarnos a los pobres, sabemos que el primado le corresponde a él, que ha abierto nuestros ojos y nuestro corazón a la conversión. Lo que necesitan los pobres no es protagonismo, sino ese amor que sabe ocultarse y olvidar el bien realizado. Los verdaderos protagonistas son el Señor y los pobres. Quien se pone al servicio es instrumento en las manos de Dios para que se reconozca su presencia y su salvación.

La colaboración en iniciativas que no vienen de nosotros, que no están motivadas por la fe sino por la solidaridad humana, nos permite brindar una ayuda que solos no podríamos realizar. Reconocer que, en el inmenso mundo de la pobreza, nuestra intervención es también limitada, débil e insuficiente, nos lleva a tender la mano a los demás, de modo que la colaboración mutua pueda lograr su objetivo con más eficacia.

Los pobres ponen en crisis nuestra indiferencia, fruto de una visión de la vida excesivamente inmanente y atada al presente.

Del mensaje del santo Padre Francisco en la  II Jornada Mundial de los Pobres

Texto completo:MENSAJE PAPA FRANCISCO II JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES

Otros textos de interés:

 Opción por los pobres Jon Sobrino

La Iglesia pobre con la opción por los pobres Agustin Ortega

Foro Social Mundial de las Migraciones, México 2-4 noviembre 2018

 

El Foro Social Mundial de las Migraciones (FSMM) se desprende del Foro Social Mundial, pensado como un proceso en construcción permanente, horizontal y descentralizado, asumiendo como principios organizativos la autonomía, la autogestión y la autosuficiencia. Es un espacio de encuentro de la unidad en la diversidad, de reconocimiento entre personas, colectivos y movimientos para visibilizar, fortalecer y articular distintos grupos y luchas antisistémicas, vinculadas en su ser y sentir migratorio.

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El Foro Social Mundial de las Migraciones busca la construcción de una nueva visión de la migración, detonar un cambio y fomentar la inclusión, el respeto, la igualdad, el reconocimiento y valoración de las diferencias. Busca construir un proceso social en favor de la defensa de los derechos de las personas migrantes y sus familiares que les incorpore en la discusión de sus necesidades y expectativas y soluciones, fortalezca los diálogos entre las redes sociales y las personas migrantes, y sea capaz de influir en las decisiones de políticas públicas para hacer política de otra forma, no desde el poder sino desde la resistencia, desde las personas mismas y su visión de cómo enfrentar la realidad que viven y les hace migrar.

Desde este espacio llamado FSMM  se ha hecho una convocatoria amplia teniendo como eje rector a la migración, pero entendiendo su impacto y alcances en otros ámbitos sociales.

Desde los albores de los tiempos, hemos hecho de la movilidad una posibilidad de ser protagonistas de nuestros destinos en pos de alcanzar mayores grados de seguridad y solidaridad individual y colectiva. La migración siempre ha sido y seguirá siendo consustancial a las realidades internacionales, a la humanidad y al ser humano. Si ayer nos desplazábamos por necesidad y en búsqueda de esperanza, hoy se suman con fuerza las desigualdades, las crisis ambientales, el productivismo desarrollista, el trabajo y los nuevos conflictos globalizados.

Hoy, una de cada siete personas en el planeta -alrededor de 1000 millones- es migrante y experimenta las múltiples formas de movilidad humana de forma directa o indirecta, natural o forzada, consciente o inconsciente, temporal, puntual, definitiva o continua. 750 millones de migrantes internos, 250 millones de migrantes transnacionales, 65 millones de personas desplazadas forzadas y refugiadas, la mayor cifra desde las grandes guerras mundiales.

En la mayoría de los casos son trabajadorxs sometidxs a condiciones de alta vulnerabilidad y explotación extrema, discriminación constante y exclusión social múltiple. Y aun así han sido y son vectores de riqueza, de nuevas ciudadanías, de enriquecimiento cultural y primera línea en diversas luchas sociales.

Hoy en día, somos testigos directos de que los muros, las identidades nacionalistas exacerbadas, la erosión del derecho a la movilidad, los conceptos de gobernanza, “migración regular, ordenada y segura” y la negación migratoria, señales características de un mundo atrapado en el círculo perverso de su pasado, nos envuelven, nos apartan o nos matan.

Rechazamos esta perspectiva destructiva que, al igual que otros temas de la agenda internacional, no contempla la raíz sistémica y compleja de los problemas. De algún modo, nuestros movimientos son directamente un medidor proporcional al grado de inestabilidad del tablero internacional. Nuestra lucha migrante se sitúa claramente en esta encrucijada. En el fondo, se trata de una lucha por disputar una sociedad y una matriz de mundialización positiva, legítima, democrática, no excluyente, por una visión integradora de los pueblos y la diversidad del mundo en el que quepan todos los mundos. Es de hecho una lucha solidaria y transversal a otras luchas éticas, económicas, políticas, ambientales, civilizatorias, tanto local como global.

El año 2018, está siendo, sin duda emblemático de la movilidad humana en el acontecer mundial. En  estos días de noviembre de ese año nuestros caminos se cruzarán en México: para conocernos, dialogar, compartir y acordar. Para reconocer nuestra hermandad desde nuestras diferencias; para luchar, resistir y rebelarnos continua y colectivamente en contra de la hidra del capitalismo, el racismo, el colonialismo y el patriarcado.

Ante un Pacto Global convocado por la Organización de las Naciones Unidas, la sociedad civil ha hecho escuchar su voz. En todos los comunicados resultados de distintas reuniones que dan seguimiento a este proceso se coincidió en la necesidad de superar la perspectiva hegemónica de política migratoria que plantea una gestión de las migraciones “regular, ordenada y segura”, por una visión humanista que permita “acoger, proteger, promover e integrar” a las personas migrantes, reafirmando la movilidad humana como un derecho arraigado en la igualdad esencial del ser humano.

Por lo anterior, la Secretaria Técnica del 8º FSMM México 2018 ha convocado en la Ciudad de México, los días 2, 3 y 4 de noviembre del 2018  para que se den cita migrantes, defensores, representantes, académicos y activistas de las organizaciones y movimientos de resistencia en el mundo entero, a fin de tener reuniones presenciales y/o virtuales para coordinar acciones globales que se llevarán a cabo en sus regiones/países, todo ello dentro de un “Compromiso Migrante Global” para dar inicio en el contexto de la movilidad activa y combativa a una Jornada(s) Mundial de Resistencia por la Movilidad Global.

Los diálogos y encuentros durante el Foro Social Mundial de las Migraciones 2018, se basarán en los siguientes ejes temáticos:

  • 1. Derechos humanos, inclusión social, hospitalidad y movilidad.
  • 2. Realidades de las fronteras, muros y otras barreras.
  • 3. Resistencias, actores, movimientos y acciones colectivas.
  • 4. La crisis sistémica del capitalismo y sus consecuencias para la migración.
  • 5. Migración, género y cuerpo.
  • 6. Migración, los derechos de la Madre Naturaleza, el cambio climático y las disputas Norte – Sur.

Mas Información en FSMM

 

 

Sínodo Jóvenes: es esto lo que dice el Documento Final

Tres partes, doce capítulos, ciento sesenta y siete parágrafos y 60 páginas: así se presenta el Documento final de la XV Asamblea general ordinaria del Sínodo de los Obispos, sobre el tema “los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. El texto fue aprobado por los dos tercios del Aula, la tarde del 27 de octubre. El Documento ha sido entregado en las manos del Papa, que luego, ha autorizado su publicación
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Es el episodio de los discípulos de Emaús, narrado por el evangelista Lucas, el hilo conductor del Documento Final del Sínodo de los Jóvenes. Leído en el Aula en voces alternas por el Relator General, Card. Sérgio da Rocha, los Secretarios Especiales, Padre Giacomo Costa y Don Rossano Sala, junto con Mons. Bruno Forte, miembro de la Comisión para la Redacción del texto, el Documento es complementario al Instrumentum laboris del Sínodo, del que retoma la división en tres partes. Acogido con aplausos, el texto -dijo el Cardenal da Rocha- es “el resultado de un verdadero trabajo de equipo” de los Padres sinodales, junto con los demás participantes en el Sínodo y “en modo particular con los jóvenes”. El Documento contiene, pues, los 364 modos, es decir, las enmiendas, que se han presentado. “La mayoría de ellos -añadió el Relator General- fueron precisos y constructivos”.

 “Caminaba con ellos”

En primer lugar, pues, el Documento final del Sínodo examina el contexto en el que viven los jóvenes, destacando sus puntos de fuerza y sus desafíos. Todo comienza con una escucha empática que, con humildad, paciencia y disponibilidad, permita dialogar verdaderamente con la juventud, evitando “respuestas pre confeccionadas y recetas ya preparadas”. Los jóvenes, intactos, quieren ser “escuchados, reconocidos, acompañados” y desean que su voz sea “considerada interesante y útil en el campo social y eclesial”. La Iglesia no siempre ha tenido esta actitud, reconoce el Sínodo: a menudo los sacerdotes y los obispos, sobrecargados por muchos compromisos, tienen dificultad  para encontrar tiempo para el servicio de la escucha. De ahí la necesidad de preparar adecuadamente a los laicos, hombres y mujeres, que sean capaces de acompañar a las jóvenes generaciones. Además, ante fenómenos como la globalización y la secularización, los chicos se encaminan hacia un redescubrimiento de Dios y de la espiritualidad, y esto  debe ser un estímulo para que la Iglesia recupere la importancia del dinamismo de la fe.

La escuela y la parroquia

Otra respuesta de la Iglesia a las interpelaciones de los jóvenes proviene del sector educativo: las escuelas, universidades, colegios, oratorios, permiten una formación integral de los chicos, ofreciendo al mismo tiempo un testimonio evangélico de promoción humana. En un mundo donde todo está conectado – familia, trabajo, tecnología, defensa del embrión y del migrante – los obispos definen como irremplazable el papel que desarrollan las escuelas y universidades, en donde los jóvenes transcurren mucho tiempo. En particular, las instituciones educativas católicas están llamadas a afrontar la relación entre la fe y las exigencias del mundo contemporáneo, las diferentes perspectivas antropológicas, los desafíos científicos y técnicos, los cambios en las costumbres sociales y el compromiso por la justicia. La parroquia también tiene su papel: “Iglesia en el territorio”, necesita volver a pensar su vocación misionera, porque a menudo es poco significativa y poco dinámica, especialmente en el ámbito de la catequesis.

Los migrantes, paradigma de nuestro tiempo

El Documento sinodal se detiene luego en el tema de los migrantes, “el paradigma de nuestro tiempo” como fenómeno estructural y no como emergencia transitoria. Muchos migrantes son jóvenes o menores no acompañados que huyen de la guerra, violencias, persecuciones políticas o religiosas, desastres naturales, pobreza, y terminan siendo víctimas del tráfico, de las drogas, abusos psicológicos y físicos. La preocupación de la Iglesia es sobre todo por ellos -dice el Sínodo- en la perspectiva de una auténtica promoción humana que pase a través de la acogida de los refugiados y prófugos, y sea punto de referencia para los muchos jóvenes separados de sus familias de origen. Pero no sólo: los migrantes -recuerda el Documento- son también una oportunidad de enriquecimiento para las comunidades y sociedades a las que llegan y que pueden ser revitalizadas por ellos. Resuenan pues, los verbos sinodales “acoger, proteger, promover, integrar”, indicados por el Papa Francisco para una cultura que supere la desconfianza y los miedos. Los obispos piden también un compromiso mayor en el garantizar a quien no querría migrar, el derecho efectivo de permanecer en su propio país. La atención del Sínodo se dirige también a las Iglesias que son amenazadas, en su existencia, por las migraciones forzadas y las persecuciones sufridas por los fieles.

Compromiso firme contra todo tipo de abuso. Luz en la verdad y pedido de perdón

Luego hay una amplia reflexión sobre los “diferentes tipos de abusos” (de poder, económicos, de conciencia, sexuales) cometidos por algunos obispos, sacerdotes, religiosos y laicos: en las víctimas –se lee en el texto- causan un sufrimiento que “puede durar toda la vida y que ningún arrepentimiento puede remediar”. De ahí el llamamiento del Sínodo a “un firme compromiso a la adopción de rigurosas medidas de prevención que eviten su repetición, a comenzar de la selección y la formación de aquellos a quienes se les confiarán tareas de responsabilidad y educación”. Por lo tanto, será necesario erradicar aquellas formas -como la corrupción o el clericalismo- en las que se injertan estos tipos de abusos, contrarrestando también la falta de responsabilidad y transparencia con la que se han gestionado muchos casos. Al mismo tiempo, el Sínodo expresa su gratitud a todos aquellos que “tienen el valor de denunciar inmediatamente el mal”, porque ayudan a la Iglesia “a tomar conciencia de lo que ha ocurrido y de la necesidad de reaccionar con decisión”. “La misericordia, de hecho, exige justicia”. No deben olvidarse, sin embargo, los numerosos laicos, sacerdotes, consagrados y obispos que se dedican cada día, con honestidad, al servicio de los jóvenes, quienes pueden ofrecer realmente “una ayuda preciosa” para una “reforma de envergadura histórica” en este ámbito.

La familia “Iglesia doméstica”

Otros temas presentes en el Documento tienen que ver con la familia, principal punto de referencia para los jóvenes, primera comunidad de fe, “Iglesia doméstica”: el Sínodo recuerda, en particular, el papel de los abuelos en la educación religiosa y en la transmisión de la fe, y advierte sobre el debilitamiento de la figura paterna y de los adultos que asumen estilos de vida “juveniles”. Además de la familia,  para los jóvenes cuenta mucho la amistad con sus coetáneos porque les permite compartir su fe y ayudarse mutuamente en su testimonio.

Promoción de la justicia “contra la cultura del descarte”

El Sínodo se detiene seguidamente, en algunas formas de vulnerabilidad de los jóvenes en diversos ámbitos: en el trabajo, donde la desocupación juvenil empobrece a las jóvenes generaciones, socavando su capacidad de soñar; las persecuciones hasta la muerte; la exclusión social por razones religiosas, étnicas o económicas; la discapacidad. Frente a esta “cultura del descarte”, la Iglesia debe hacer un llamamiento a la conversión y a la solidaridad, convirtiéndose en una alternativa concreta a las situaciones de malestar. En el lado opuesto, no faltan en cambio los ámbitos en los que el compromiso de los jóvenes se expresa con originalidad y especificidad: por ejemplo, el voluntariado, la atención a los temas ecológicos, el empeño en política para la construcción del bien común, la promoción de la justicia, para lo cual los jóvenes piden a la Iglesia “un compromiso firme y coherente”.

Arte, música y deporte, “recursos pastorales”

También el mundo del deporte y de la música ofrece a los jóvenes la posibilidad de expresarse lo mejor posible: en el primer caso, la Iglesia les invita a no subestimar las potencialidades educativas, formativas e inclusivas, de la actividad deportiva; en el caso de la música, en cambio, el Sínodo se centra en su ser “un recurso pastoral” que interpela también a una renovación litúrgica, porque los jóvenes tienen el deseo de una “liturgia viva”, auténtica y alegre, un momento de encuentro con Dios y con la comunidad. Los jóvenes aprecian las celebraciones auténticas en las que la belleza de los signos, el cuidado de la predicación y el compromiso comunitario hablen realmente de Dios”: por tanto, se les debe ayudar a descubrir el valor de la adoración eucarística y a comprender que “la liturgia puramente expresión de sí misma, sino una acción de Cristo y de la Iglesia”. Las jóvenes generaciones, además, quieren ser protagonistas de la vida eclesial, aprovechando sus propios talentos, asumiéndose responsabilidades. Sujetos activos de la acción pastoral, ellos son el presente de la Iglesia, deben ser animados a participar en la vida eclesial, y no obstaculizados con autoritarismo. En una Iglesia capaz de dialogar de una manera menos paternalista y más directa, de hecho, los jóvenes saben ser muy activos en la evangelización de sus semejantes, ejerciendo un verdadero apostolado que debe ser apoyado e integrado en la vida de las comunidades.

“Se abrieron los ojos”

Dios habla a la Iglesia y al mundo a través de los jóvenes, que son uno de los “lugares teológicos” en los que el Señor se hace presente. Portadora de una sana inquietud que la hace dinámica – se lee en la segunda parte del Documento – la juventud puede estar “más adelantada que los pastores” y por eso debe ser acogida, respetada, acompañada. Gracias a ella, de hecho, la Iglesia puede renovarse, sacudiéndose de encima “la pesadez y lentitudes”. De ahí el llamado del Sínodo al modelo de “Jesús joven entre los jóvenes” y al testimonio de los santos, entre los cuales hay muchos jóvenes, profetas de cambio.

Misión y vocación

Otra “brújula segura” para la juventud es la misión, don de sí mismo que conduce a una felicidad auténtica y duradera: Jesús, en efecto, no quita la libertad, sino que la libera, porque la verdadera libertad es posible sólo en relación con la verdad y la caridad. Estrechamente ligado al concepto de misión, está el de vocación: cada vida es una vocación en relación con Dios, no es fruto de la casualidad o un bien privado que se gestiona por sí mismo -afirma el Sínodo- y toda vocación bautismal es una llamada a la santidad para todos.  Por eso, cada persona debe vivir su propia vocación específica en cada ámbito: profesión, familia, vida consagrada, ministerio ordenado y diaconado permanente, que representa un “recurso” que debe ser desarrollado plenamente aún.

El acompañamiento

Acompañar es una misión que la Iglesia debe llevar a cabo a nivel personal y de grupo: en un mundo “caracterizado por un pluralismo cada vez más evidente y una disponibilidad de opciones cada vez más amplia”, buscar junto con los jóvenes un recorrido específico para hacer elecciones definitivas es un servicio necesario. Destinatarios son todos los jóvenes: seminaristas, sacerdotes o religiosos en formación, novios y jóvenes esposos. La comunidad eclesial es lugar de relaciones y ámbito en el cual, en la celebración eucarística, uno es tocado, instruido y sanado por el mismo Jesús. El Documento Final destaca la importancia del sacramento de la Reconciliación en la vida de fe y anima a los padres, enseñantes, animadores, sacerdotes y educadores a ayudar a los jóvenes, a través de la Doctrina Social de la Iglesia, a asumir responsabilidades en el campo profesional y socio-político. El desafío en sociedades cada vez más interculturales y multirreligiosas es indicar en la relación con la diversidad, una ocasión de enriquecimiento mutuo y comunión fraterna.

No a moralismos y falsas indulgencias, sí a la corrección fraterna

El Sínodo promueve, por tanto, un acompañamiento integral centrado en la oración y en el trabajo interior que valora también la aportación de la psicología y de la psicoterapia, en cuando están abiertas a la trascendencia. “El celibato por el Reino” – se exhorta – debe ser entendido como “un don que debe ser reconocido y verificado en la libertad, la alegría, la gratuidad y la humildad”, antes de la elección final. Se busque acompañantes de calidad: personas equilibradas, de escucha, fe y oración, que se han medido con sus propias debilidades y fragilidades y que, por ello sean acogedoras “sin moralismos ni falsas indulgencias”, sabiendo corregir fraternalmente, lejos de actitudes posesivas y manipuladoras. “Este profundo respeto – se lee en el texto – será la mejor garantía contra los riesgos de plagio y abusos de cualquier tipo”.

El arte del discernimiento

“La Iglesia es el ambiente para discernir y la conciencia – escriben los Padres sinodales – es el lugar donde se capta el fruto del encuentro y de la comunión con Cristo”: el discernimiento, a través de “una confrontación regular con un guía espiritual”, se presenta, por tanto, como un trabajo sincero de conciencia, “sólo puede entenderse como una auténtica forma de oración” y “requiere el valor de comprometerse en la lucha espiritual”. La prueba de las decisiones tomadas es la vida fraterna y el servicio a los pobres. De hecho, los jóvenes son sensibles a la dimensión de la diaconía.

“Se fueron sin demora”

María Magdalena, primera discípula misionera, sanada de sus heridas, testigo de la Resurrección, es el icono de una Iglesia joven. Los esfuerzos y la fragilidad de los jóvenes “nos ayudan a ser mejores, sus preguntas – se lee – nos desafían, las críticas son necesarias porque muchas veces a través de ellas la voz del Señor nos pide conversión y renovación”. Todos los jóvenes, incluso aquellos con diferentes visiones de vida, sin excepción, están en el corazón de Dios. Los Padres subrayan el dinamismo constitutivo de la sinodalidad, es decir, caminar juntos: el final de la Asamblea y el documento final son sólo una etapa, porque las condiciones concretas y las necesidades urgentes son diferentes entre países y continentes. De ahí la invitación a las Conferencias Episcopales y a las Iglesias particulares a continuar el proceso de discernimiento con el fin de desarrollar soluciones pastorales específicas.

Sinodalidad, estilo misionero

“La sinodalidad” es un estilo de misión que nos anima a pasar del yo al nosotros y a considerar la multiplicidad de rostros, sensibilidades, proveniencias y culturas. En este horizonte hay que valorar los carismas que el Espíritu dona a todos, evitando el clericalismo que excluye a muchos de los procesos de toma de decisiones y la clericalización de los laicos que frena el impulso misionero. La autoridad – es la esperanza – se vive en una perspectiva de servicio. Sinodal también sea el enfoque del diálogo interreligioso y ecuménico, orientado al conocimiento mutuo y a la ruptura de prejuicios y estereotipos, así como a la renovación de la vida comunitaria y parroquial para acortar la distancia entre los jóvenes-Iglesia y muestre la íntima conexión entre la fe y la experiencia concreta de vida, debe ser también sinodal. Se formalizó la petición reiterada en el Aula de establecer, a nivel de las Conferencias Episcopales, un “Directorio de pastoral juvenil en clave vocacional” que pueda ayudar a los responsables diocesanos y a los agentes locales a cualificar su formación y su acción “con y para los jóvenes”, ayudando a superar una cierta fragmentación de la pastoral de la Iglesia. Reafirmada la importancia de la JMJ, así como la de los centros juveniles y de los oratorios que, sin embargo, deben ser replanteados.

El desafío digital

Hay algunos desafíos urgentes que la Iglesia está llamada a asumir. El Documento Final del Sínodo trata de la misión en el entorno digital: parte integrante de la realidad cotidiana de los jóvenes, una “plaza” donde pasan mucho tiempo y donde se encuentran fácilmente, un lugar esencial para llegar e involucrar a los jóvenes en las actividades pastorales, la web presenta luces y sombras. Si, por un lado, permite el acceso a la información, activa la participación sociopolítica y la ciudadanía activa, por otro, presenta un lado oscuro – el llamado dark web – en el que se encuentran la soledad, la manipulación, la explotación, la violencia, el cyberbulismo y la pornografía. De ahí la invitación del Sínodo a habitar en el mundo digital, promoviendo las potencialidades comunicativas con vistas al anuncio cristiano, y a “impregnar” de Evangelio sus culturas y dinámicas. Se espera que se creen Oficinas y organismos de cultura y evangelización digital que, además de “fomentar el intercambio y la difusión de buenas prácticas, puedan gestionar sistemas de certificación de los sitios católicos, para contrarrestar la difusión de noticias falsas sobre la Iglesia”, emblema de una cultura que “ha perdido su sentido de la verdad”, fomentando la promoción de “políticas y herramientas para la protección de los menores en la red”.

Reconocer y valorar a la mujer en la sociedad y en la Iglesia

El documento evidencia también la necesidad de un mayor reconocimiento y valoración de la mujer en la sociedad y en la Iglesia, porque su ausencia empobrece el debate y el camino eclesial: hay una urgente necesidad de cambio por parte de todos – se lee – incluso a partir de una reflexión sobre la reciprocidad entre los sexos. Se espera que “haya una presencia femenina en los organismos eclesiales a todos los niveles, incluso en las funciones de responsabilidad” y que “haya una participación femenina en los procesos de toma de decisiones eclesiales con respecto al papel del ministerio ordenado”. “Es un deber de justicia” – afirma el documento – que encuentra su inspiración en Jesús y en la Biblia.

Cuerpo, sexualidad y afectividad

El Documento se detiene sobre el tema del cuerpo, de la afectividad, de la sexualidad: ante los avances científicos que plantean cuestiones éticas, fenómenos como la pornografía digital, el turismo sexual, la promiscuidad, el exhibicionismo en línea, el Sínodo recuerda a las familias y a las comunidades cristianas la importancia de hacer descubrir a los jóvenes que la sexualidad es un don. A menudo la moral sexual de la Iglesia se percibe como “un espacio de juicio y condena”, mientras que los jóvenes buscan “una palabra clara, humana y empática” y “expresan un deseo explícito de confrontación sobre cuestiones relacionadas con la diferencia entre la identidad masculina y la femenina, la reciprocidad entre hombres y mujeres, la homosexualidad”. Los Obispos reconocen el esfuerzo de la Iglesia por transmitir en el contexto cultural actual “la belleza de la visión cristiana de la corporeidad y de la sexualidad”: es urgente buscar “caminos más apropiados, que se traduzcan concretamente en la elaboración de caminos formativos renovados”. “Es necesario proponer a los jóvenes una antropología de afectividad y sexualidad capaz de dar el justo valor a la castidad” para el crecimiento de la persona, “en todos los estados de vida”. En este sentido, es necesario prestar atención a la formación de agentes pastorales creíbles y maduros desde el punto de vista afectivo-sexual. El Sínodo constata también la existencia de “cuestiones relativas al cuerpo, a la afectividad y a la sexualidad que requieren una elaboración antropológica, teológica y pastoral más profunda, que debe llevarse a cabo de la manera más adecuada y en los niveles más adecuados, desde lo local hasta lo universal”. Entre ellas surgen las relacionadas con la diferencia y la armonía entre la identidad masculina y femenina y las inclinaciones sexuales. “Dios ama a cada persona y también a la Iglesia al renovar su compromiso contra toda discriminación y violencia por motivos sexuales”. Igualmente – continúa el Documento – el Sínodo “reafirma la importancia antropológica decisiva de la diferencia y de la reciprocidad entre hombre-mujer y considera reductivo definir la identidad de las personas a partir de su orientación sexual”. Al mismo tiempo se recomienda “fomentar” los “caminos de acompañamiento en la fe, ya existentes en muchas comunidades cristianas”, de “personas homosexuales”. En estos caminos las personas son ayudadas a leer su propia historia; a adherirse libre y responsablemente a su propia llamada bautismal; a reconocer el deseo de pertenecer y contribuir a la vida de la comunidad; a discernir las mejores formas de alcanzarla. De esta manera ayudamos a cada joven, sin excluir a nadie, a integrar cada vez más la dimensión sexual en su personalidad, creciendo en la calidad de las relaciones y caminando hacia “el don de sí”.

Acompañamiento vocacional

Entre los otros desafíos señalados por el Sínodo está también el económico: la invitación de los Padres es a invertir tiempo y recursos en los jóvenes con la propuesta de ofrecerles un período destinado a la maduración de la vida cristiana adulta que “debe permitir un alejamiento prolongado de los ambientes y de las relaciones habituales”. Además, mientras esperamos un acompañamiento antes y después del matrimonio, se alienta la creación de equipos educativos, incluyendo figuras femeninas y matrimonios cristianos, para la formación de seminaristas y personas consagradas, también con el fin de superar las tendencias al clericalismo. Se requiere una atención especial en la acogida de los candidatos al sacerdocio, que a veces tiene lugar “sin un conocimiento adecuado y una relectura profunda de su historia”: “la inestabilidad relacional y afectiva, y la falta de raíces eclesiales son signos peligrosos. Descuidar las normas eclesiales a este respecto – escriben los Padres sinodales – constituye un comportamiento irresponsable, que puede tener consecuencias muy graves para la comunidad cristiana”.

Llamados a la santidad     

“Las diversidades vocacionales – concluye el Documento Final del Sínodo de los Jóvenes – están reunidas en la única y universal llamada a la santidad. Lamentablemente, el mundo está indignado por los abusos de algunas personas de la Iglesia, más que animado por la santidad de sus miembros”, por eso la Iglesia está llamada a “un cambio de perspectiva”: a través de la santidad de tantos jóvenes dispuestos a renunciar a la vida en medio de la persecución para permanecer fieles al Evangelio, puede renovar su ardor espiritual y su vigor apostólico.

El regalo del Papa a los participantes del Sínodo

Finalmente, como recuerdo del Sínodo de los Jóvenes, el Santo Padre ha regalado a todos los participantes una baldosa de bronce en bajorrelieve que representa a Jesús y al joven discípulo amado. Se trata de una obra del artista italiano Gino Giannetti, acuñada por el Estado de la Ciudad del Vaticano, emitida en sólo 460 ejemplares.

Fuente www.vaticannews.va

El éxodo destapa la trama

Durante muchos días hemos sido testigos del exodo de migrantes hondureñ@s y alrededor de esta situación han surgido muchas voces de solidaridad y también las de aquellos que toman ventaja y quienes criminalizan la pobreza.  Hoy más que nunca urge combatir las causas estructurales que generan las migraciones y no la migración misma.

Compartimos con uds. El posicionamiento de la Red Jesuita con Migrantes  ante la caravana de migrantes que continúa avanzando

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En busca de un sueño

Según cifras de la Pastoral de Movilidad Humana de Honduras, unos 300 hondureños y hondureñas emigran cada día con rumbo al norte, nos hemos ido acostumbrando a escuchar a diario que tal vecino se fue a los Estados, o que la otra no pasó, pero quedó en México, o el de mas allá fue deportado y en unos días mas nos enteramos que se volvió  a ir, son goteras,  silenciosamente parten, regresan y vuelven a partir, llevando ilusiones, esperanzas, sueños de vida mejor (pero en serio), a la vez que cargan con el dolor de dejar su tierra, la incertidumbre, el miedo. Es una realidad que nos duele y en la que poco podemos hacer.

Estos días hemos sido testigos de un éxodo masivo de hondureños y hondureñas que huyen de la  pobreza, la violencia y de la falta de oportunidades que les impiden vivir en condiciones dignas, hemos visto su marcha a través de la tv y las redes sociales,  imágenes que dejaron de ser goteras aisladas, para convertirse en un gran chaparrón, imágenes de un pueblo que camina …un pueblo que busca en esta vida la gran liberación…

Este lunes miles cruzaron la desbordada frontera de Guatemala, luego de pasar horas frente a un puesto fronterizo militarizado, cargando sus escasas pertenencias. Hoy han reanudado la marcha, en medio de amenazas de los gobiernos de origen, tránsito y destino.

Mientras seguimos viendo imágenes desgarradoras de este éxodo, nos solidarizamos con el pueblo que camina por la liberación,  a la vez que expresamos nuestra preocupación por la situación que vive nuestro país y nos sumamos a las voces que exigen un serio abordaje de los conflictos que tienen sumido al país en la miseria y la inseguridad, no se puede tapar el sol con un dedo “El conflicto no puede ser ignorado o disimulado. Ha de ser asumido.” (Evangelii Gaudium, Nº 226)

 

EL PAPA A LOS JÓVENES, XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos

Con ocasión del encuentro por el Sínodo, Francisco se dirige a los jóvenes de todo el mundo.

Entre los videos y las notas al piano de Giovanni Caccamo, la voz del actor romano Giovanni Scifoni y la breve exhibición de un cura ecuatoriano bailarín. Bergoglio escuchó los fragmentos de vida de algunos chicos de los 20 a los 30 años: historias principalmente de sufrimiento y renacimiento gracias a la fe, de quienes eran esclavos de las drogas o del sexo (buscado en chats o en la pornografía), de quienes eran víctimas de acoso escolar o de un cáncer, de quienes tuvieron una infancia difícil, quienes festejaron su cumpleaños número 18 en la cárcel o que viven en un campo de prófugos de Siria, como refugiados o voluntarios.

Los mismos chicos (uno con un brazo enyesado, en el que el Papa dejó su firma) le entregaron simbólicamente un sobre blanco con preguntas sobre cómo afrontar los desafíos de la sociedad, de la política, de la Iglesia. Francisco, que tomó la palabra al final del “festival”, responde completamente improvisando y abandonando el discurso preparado por escrito. Comenzó inmediatamente con una broma: «Aquí están las preguntas escritas, la respuesta la darán los padres sinodales, porque, si yo diera aquí las respuestas, ¡anularía el Sínodo! La respuesta debe venir de todos: de nuestra discusión. Sobre todo, deben ser respuestas hechas sin miedo».

Después el Papa pidió a los jóvenes valentía, coherencia y concreción. Pero antes advirtió sobre los peligros de los populismos que hacen ver en el otro, en el extranjero, el mal, un enemigo que debe ser alejado: «Hoy están de moda los populismos, que no tienen nada que ver con lo “popular”. Lo popular es la cultura del pueblo, que se expresa en el arte, en las ciencias, se expresa en la fiesta: cada pueblo hace fiesta a su manera. Pero el populismo es lo contrario: es la cerrazón en un modelo: “Estamos cerrados, solo estamos nosotros”. Y cuando se está cerrados no se va adelante». ¿Cómo derrotar esta mentalidad de cerrazón, esta mentalidad que lleva a «esclavizar a los más débiles», que lleva a «cerrar no solo las puertas, sino también las manos»? «Se derrota con el abrazo, con la acogida, con el diálogo, con el amor que es la palabra que abre todas las puertas», afirmó Bergoglio.

Con el mismo vigor, advierte sobre los peligros de la red: «Es cierto —afirma—, la interconexión con lo digital es segura, rápida, pero si tú te acostumbras a esto, acabarás como esas familias en la mesa, en la comida o en la cena, cada uno con el teléfono en la mano, hablando con los demás con el teléfono, sin una relación concreta, real». Esto no funciona, repitió Francisco. «Cada camino que tomen, para ser seguro, debe ser concreto», porque la concreción es lo que «saca adelante». Por lo tanto, «si los medios, el uso de la red te lleva fuera, te vuelve “líquido”, ¡córtalo!».

En relación con la concreción, el Pontífice invita, como siempre en los encuentros con la juventud, a recuperar y reforzar las propias raíces mediante el diálogo con los ancianos. Casi conmovido por la foto de un chico con su abuelo, mostrada durante el propio testimonio («es el mensaje más bello de la tarde», dice), Francisco exhorta: «Hablen con los abuelos, hablen con los viejos, esto los hará felices. Ellos son las raíces de su concreción, de su crecer, florecer y dar fruto. Y todo lo que el árbol tiene de florecido viene de lo que está enterrado. Esto no lo he dicho yo, lo ha dicho un poeta».

El Pontífice, también habló sobre la «coherencia de vida», diciéndose entristecido porque los jóvenes se escandalizan justamente al «ver una Iglesia incoherente, que te lee las Bienaventuranzas y luego cae en el clericalismo más principesco y escandaloso». «Si tú eres cristiano, toma las Bienaventuranzas y ponlas en práctica. Y si eres un hombre o una mujer que ha dado la vida, la has consagrado, aunque seas un sacerdote (o un cura que baila) y quieres vivir como cristiano, sigue el camino de las Bienaventuranzas, no de la mundanidad, del clericalismo, una de las perversiones más feas de la Iglesia».

Fuente: www.lastampa.it

Acoger a los migrantes retornados

En abril del 2011 perdí mi empleo y fue cuando una amiga me invitó a ser parte del grupo de voluntarios del CAMR (Centro de Atención al Migrante Retornado). La experiencia   ha sido muy rica aunque llena de sentimientos encontrados, ver a Jesús migrante en cada rostro de cada uno de ellos, algunos alegres, otros tristes, con sus sueños rotos, y también  la riqueza  de acogerlos con  un saludo,  una sonrisa en el rostro,  brindarles un par de cordones, una taza de café, baleada, una faja, camisa y su kit de aseo. No es lo que reciben si no como nosotros los voluntarios lo entregamos.

Cuando entrevistamos a su regreso a las personas deportadas, nos damos cuenta de lo que han vivido  en la ruta migratoria,  su frustración,  su rechazo,  su dolor, el haber perdido todo cuánto tenían vendiéndolo para realizar su viaje. Unos lloran porque no tienen donde llegar  y por miles de otras razones,  a nosotros lo que nos queda es la satisfacción de escuchar y poner nuestro grano de arena, después de la entrevista pasan a las oficinas, de acuerdo al caso y se les apoya con el transporte a su destino.

Ver a los migrantes dando gracias a Dios por  estar vivos y poder ver a sus familiares verdaderamente eso no tiene precio, unas de las cosas que me marca mucho es ver que ellos continúan soñando aun sabiendo que ninguno de sus sueños se ha cumplido, veo las preocupaciones y su desgaste y sobre todo sus manos vacías.

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Equipo de Voluntarios

Definir a un migrante, es decir hombres y mujeres valientes que saben el riesgo que llevan, pero que lastimosamente no encuentran un motivo que les haga desistir ya que el país no ofrece nada para ellos o su familia.

Lo que me motiva a continuar en esta bella labor es ver el compañerismo que hay entre nosotros los voluntarios, sentimos el dolor del otro y el deseo de ser luz y esperanza para los migrantes y  decirles que si se puede, que  si hay vida,  hay esperanza.

Cada día nos convencemos que precisamos  capacitarnos para poder ofrecer una buena acogida a nuestros migrantes por eso es que siempre que podemos participamos de formación que el centro ofrece. Somos una institución sin fines de lucro que apoyados por diferentes ONGs hacen posible la entrega de todo lo que reciben de parte de nosotros los voluntarios.  CAMR ha sido una bella experiencia que cambió mi vida durante todo este proceso, no es lo que das, es lo que recibimos de  ellos, haciéndonos más sensibles a esta dura realidad que a todos nosotros nos afecta de una otra forma.

Lorena Chacón,Subcoordinadora Diocesana de la PMH (Pastoral de Movilidad Humana)  en San Pedro Sula y Voluntaria en el Centro de atención al migrante retornado CAMR.

 

feliz? día del niño

En conmemoración de los acuerdos internacionales por el reconocimiento de los derechos de la infancia se celebra hoy en Honduras el día del niño, aunque a algunos/as les salten ronchas, para efectos inclusivos las nombraremos a ellas  también, pues lo que se nombra no existe, por lo tanto  Hoy celebramos el día del niño y la niña hondureño/a.

He pasado algunas semanas contemplando la enorme industria que se mueve en torno a esta celebración, me admiro de muchos/as maestros/as , personas que trabajan con niños y niñas y gente de buena voluntad en general que se moviliza por una celebración entretenida con churros, confites, pastel, refrescos, piñatas, payasitos/as,  etc., a la vez que veo aflicción en tantos/as otros/as porque no tienen que dar a sus hijos e hijas en este día especial y porque hay que tener el traje del desfile, y hay que llevar una donación y las mamás siempre alcanzadas de tiempo deben esforzarse y hacer malabares una vez mas para cumplir con exigencias que las agobian.

Y como si estuviese mirando una película veo toda esa vida pasar y no dejo de preguntarme ¿ que celebran ? y pienso en lo bien que hacen sus trabajo los artífices de ilusiones que nos mantienen embobados, anestesiados, los que se roban todo, hasta estas fechas, me indigna que al igual que el día de la mujer esta fecha pase sin la importancia que merece y empalagada de golosinas, resuenan por la nación lo lindo de nuestra niñez, la inocencia, el futuro, etc, igualito que resuenan en el día de la mujer lo de que somos la mas hermosa creación del Dios, la dulzura, etc. Resultado de imagen para derechos de la infancia

Este día del niño y la niña no puede ser un espejismo, debe ser una realidad. No se puede llenar la panza y la mente de azúcar mientras que  muchos/as de esos/as niños/as que hoy comen pastel  se van a la cama con el estomago vacío cada noche, cuando la mayoría de esos/as niños/as que hoy toman coca cola no tienen acceso al agua potable, cuando miles  de esos/as niños/as que se hartan de confites no tienen acceso a la salud,  cuando muchos/as de los que hoy golpean una piñata son golpeados/as y abusados/as, que muchos de esos/as niños/as no reciben un beso amoroso porque su madre y/ o padre (de existir) ha tenido que migrar , muchos/as de esos niños/as en este momento en que escribo y ud. lee están caminando en la ruta migratoria sometidos a peligros que no son menores a los que se enfrentan quedándose en este país, no podemos celebrar el día del niño y la niña con payasitos cuando hay decenas de niños y niñas separados de sus padres por la autoridades migratorias, no podemos celebrar cuando los niños y niñas no tienen acceso a la educación  y una educación de calidad, no podemos celebrar cuando hay cientos de niños y niñas que estos días desfilan vestidos de militares con armas en las manos,( son de juguete, si, pero ya me dirá ud.)no es normal que un niño crea que es así,  a través de las armas que se gesta la paz, no es normal que nadie pueda creer eso,  pero así estamos.

En Honduras según informes de  Casa Alianza desde enero de 2016 a junio de 2018 (30 meses) los medios de comunicación escrita del país registraron un total de 166 matanzas con un saldo de 597 decesos. En lo que respecta a las edades, entre los 0 y 17 años, se  reportaron un total de 13 víctimas y entre los 18 y 23 años un total de 30 muertes. Para el grupo de edad entre los 0 y 17 años, las víctimas de sexo masculino fueron 11 y las de sexo femenino 2. En las edades entre 18 y 23 años, las víctimas de sexo masculino fueron 25 y las de sexo femenino 5. Y en estas ultimas semanas hemos asistido con mucho dolor a detenciones arbitrarias, tortura y asesinato de jóvenes estudiantes .

No podemos, los cristianos y cristianas sustraernos de estos hechos, no puedo callar, no puedo dividirme y entrar a la Iglesia dejando todo este dolor afuera, ¡es demasiado!. Cuando me preguntan donde está Dios en todo este dolor, yo con profunda convicción de  mi corazón  digo que está en los que sufren, está en el dolor y no en aquellos que se adueñan de El utilizando su nombre incluso para tomar las armas,ese es otro, el Dios en que yo creo está de este lado, es el Dios que camina en medio de su pueblo. En este día de la niñez no celebro, si no que exijo derechos y la garantía de éstos para todos nuestros niños, niñas y jóvenes de Honduras y sigo esperando con la esperanza firme que un día este pueblo viva en libertad.

Sé que muchos/as se sentirán incómodos/as, pero si llegó hasta aquí le comparto esta cita de un libro que estoy leyendo:

“No se puede amar a Dios en teoría. Se ama a Dios cooperando con él en la construcción del reino. Es decir, creando relaciones de fraternidad. Jesús no vino a darnos una hermosa lección sobre el reino. Lo vivió cada día. Jesús hablaba con sus gestos: curándole la mano en sábado a uno que tenía la mano paralizada, perdonando a la adúltera, poniendo en el centro a los marginados, a los excluidos, a los sin voz… Con frecuencia estamos atados a un Jesús de estampita… Pero Jesús era carne palpitante, sangre, inteligencia, coraje. Y es que se requería y se requiere valor para proponer otra dinámica de relaciones. ¿Hay algo más revolucionario, algo más subversivo?” (UNA VIDA EN RIESGO. Espiritualidad del camino de ALEJANDRO SOLALINDE, LUCIA CAPUZZI

Yanira Arias , Misionera laica,  aspirante a revolucionaria discípula de Jesús.

IV Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación

Hoy, 1 de septiembre celebramos la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, la cual da inicio al Tiempo de la Creación. El Papa Francisco ha presentado una nueva declaración para la jornada de oración, haciendo un llamado a una “renovada y sana relación entre la humanidad y la creación” y nos pide poner especial atención al problema del agua. LEE LA DECLARACION DEL PAPA

Hoy en todo el planetael mundo cristiano  se une en oración y te invitamos a decir esta oración de la Laudato Si’.

Oración por nuestra tierra

Dios omnipotente, que estás presente en todo el universo
y en la más pequeña de tus criaturas,
Tú, que rodeas con tu ternura todo lo que existe,
derrama en nosotros la fuerza de tu amor
para que cuidemos la vida y la belleza.
Inúndanos de paz, para que vivamos como hermanos y hermanas
sin dañar a nadie.
Dios de los pobres, ayúdanos a rescatar
a los abandonados y olvidados de esta tierra
que tanto valen a tus ojos.
Sana nuestras vidas,
para que seamos protectores del mundo
y no depredadores,
para que sembremos hermosura
y no contaminación y destrucción.
Toca los corazones de los que buscan sólo beneficios
a costa de los pobres y de la tierra.
Enséñanos a descubrir el valor de cada cosa,
a contemplar admirados,
a reconocer que estamos profundamente unidos
con todas las criaturas en nuestro camino hacia tu luz infinita.
Gracias porque estás con nosotros todos los días.
Aliéntanos, por favor, en nuestra lucha
por la justicia, el amor y la paz.

 

 

30 de Agosto – “Día Internacional de las Personas Desaparecidas”

El 30 de agosto de cada año se conmemora el Día Internacional de las Personas Desaparecidas. Se realiza un recuerdo a las personas que cada año desaparecen y se ven alejadas de sus familias, mayoritariamente a la fuerza.

El Día de las Personas Desaparecidas fue establecido por la Federación Latinoamericana de Familiares de los Desaparecidos en el año 1983. La intención de este día es llamar la atención a la ciudadanía sobre la cantidad de personas que han sido desaparecidas y se encuentran con paradero desconocido.

Es un día para visibilizar la crítica situación en la que se encuentran cientos de miles de personas y de familias en las que uno/a o varios/as miembros de la misma se encuentran desaparecidos/as. La gran  mayoría nunca regresan y en otros casos llegan a encontrar el cadáver  o solo restos del/la mismo/a.

Durante estos días se lleva a cabo la semana del migrante y en este contexto , recordamos a todos/as los/as migrantes que desaparecen en la Ruta migratoria.

En este día nos solidarizamos con todas las familias que sufren la pérdida de sus hijos/as, hermanos/as, padres, madres y otros/as familiares y nos unimos a las voces que claman justicia por este crimen contra las personas que vulnera sus derechos fundamentales

 

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