“Niños, Niñas, Semilla de Esperanza”

El trabajo con la Infancia Misionera que el equipo de animadores está realizando en la parroquia Santa Rita, diócesis de Yoro se está llevando a cabo con la colaboración de los padres de familia. Ellos han sido nuestros colaboradores en todas las actividades que se han hecho. La Infancia misionera está presente en cinco aldeas del sector 3 de nuestra parroquia (Guanchía Cerro, Urraco, Agua Blanca, Sarrosa y Bálsamo) y en cinco comunidades del sector 2 ( Cangrejales, Vertiente, Crucitas, Placido, Capulin).

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El 4 de noviembre se realizó la segunda Asamblea de los niños de la IM del sector 3. Todos los niños fueron recibidos por la comunidad de la Sarrosa. Se inició con una caminata en la cual los anfitriones recibían con una calurosa bienvenida a los demás niños y niñas de las diferentes comunidades, con cantos, lemas que distinguían cada grupo, pancartas, instrumentos de percusión que los mismos niños crearon. De esta manera, se les hizo sentir que son protagonistas de la actividad.  Los padres de familia y los animadores los animaron para que pongan en práctica su creatividad.

El lema de esta asamblea fue: “Niños, Niñas, Semilla de Esperanza”

Este lema hace resaltar que ellos, desde su pequeña edad, están evangelizando a su familia. Por eso, son “Semilla de Esperanza” en este mundo tan convulsionado. Confiamos que gracias el acompañamiento que se les está dando, podrán dentro de poco ser adolescentes que harán la diferencia para un mundo mejor.

Esta actividad es muy importante para los niños y niñas. Es una oportunidad para que puedan compartir, conocer a otros niños y niñas de su misma edad o similar; También ellos van aprendiendo que cuando se trabaja en conjunto se puede lograr muchas cosas y que no se podría estando solos.  Aprenden también a ser tolerantes y a poner en práctica todo lo que se les enseña.

Por fin, ellos y ellas se alegraron con el saludo de los niños y niñas de Perú y de Filipinas correspondiéndoles con un saludo desde Honduras. Así van haciendo realidad el lema de la IM: “DE LOS NIÑOS DEL MUNDO SIEMPRE AMIGOS”

niños Infancia, sector 3

DSC00197.JPGGrisel Cabrera, Misionera Laica asociada a la Sociedad de Misiones Extranjeras de Quebec desde enero de 2017, es originaria de Costa Rica.

 

 

 

La misión en familia

En estos dos últimos años, mi esposa Runy y yo, hemos estado acompañando un grupo de Infancia Misionera en la aldea de Urraco de la Parroquia Santa Rita, Yoro. Lo hemos nombrado  “Misioneros de Cristo” con su lema “Siempre Listos”. Como familia , este trabajo nos ha llevado por un camino lleno de  muchos retos,  muchas tristezas y  también satisfacciones. Hemos aprendido a conocer cada una de las realidades de estos niños y niñas que viven  en situaciones de mucha  pobreza. La mayoría vienen de hogares con un alto grado de desintegración familiar. Muchos de ellos no viven con sus dos padres, algunos  viven  sólo con su madre y otros con algún pariente cercano. Quiero comentarles que hay niños que por el trabajo y ocupaciones  de las personas con quienes viven quedan prácticamente solos en sus hogares. Así es el caso de dos de una niña de   9 años que  va a la escuela por la mañana, mientras su  hermano de 5  años queda solo hasta el mediodía hasta que le llega la hora de  ir a clases en el kinder de la comunidad. En otra familia, la mamá tiene que dejar a cargo de su hija de 7 años a  los dos más pequeños cuando ella debe ir a trabajar o realizar cualquier otro mandado e ir al médico. No todos los niños de Infancia Misionera cuentan con esta realidad, pero estos casos son los  más relevantes y hemos decidido compartirlos ya que esto nos llena de mucha compasión y sobre todo nos impulsa a seguir con la misión.

Contamos con el apoyo del consejo de la Iglesia Católica Virgen del Carmen que se ha convertido en esa alianza fuerte para llevar a cabo este proceso de la infancia en esta comunidad.

Para nosotros como animadores, no ha sido fácil debido a la variedad de  compromisos con los que ya contamos, como lo son: los compromisos  familiares, de trabajo y eclesial.

En algunos  momentos hemos sentido cansancio y desánimo. Pero al ver la acogida de los niños y niñas en nuestra llegada a cada encuentro. Al verlos cuando salen corriendo hacia nosotros con mucha emoción,  mencionando nuestros nombres, nos llenamos de mucha alegría, satisfacción  y deseos de seguir acompañándoles, motivándoles para que sean pequeños grandes colaboradores de la Iglesia y puedan crecer en amistad con Jesús.

Agradecemos a Dios, a los padres y madres de familia, por dejar que acompañemos a sus hijos e hijas, a las jóvenes que se encargan de ir a traer y dejar a los niños en sus casas el día del encuentro, al padre Andrés,  a las misioneras Yanira y Grisel que siempre nos apoyan y acompañan en este importante trabajo y hermoso proceso misionero.

antonio y runyAntonio Cruz y Runy Banegas, matrimonio que trabaja en colaboración con los misioneros de la Sociedad de Misiones Extranjeras en la Parroquia Santa Rita,  viven junto a sus dos hijos en la comunidad de El Bálsamo. Antonio  acompaña a la comunidad de Urraco  como Delegado de la palabra, allí junto a Runy y con la colaboración de algunos jóvenes  animan los encuentros de Infancia Misionera.

 

SER MAESTRO ES UNA VOCACIÓN

Muy pocas veces me he puesto a reflexionar acerca del servicio que desempeño. Es probable que no sea el mejor de los guías y maestros, sin embargo trato de hacer las cosas con el mejor amor del mundo. Siempre he creído que Dios me ha llamado servir. Así lo creo y así es. Hace casi dos años atrás comencé mi labor como facilitador, no me gusta hacerme llamar maestro porque no poseo todo el conocimiento y porque ellos (mis educandos) también me enseñan grandes cosas.

Si alguien me preguntara que significa para mí lo que hago, le diría que no hay mayor recompensa que ver sonreír una cara, o ver a una persona cambiar de actitud. No me importa caminar casi dos horas para ejercer mi labor, aunque humanamente me canso, me agoto, y no quiero caminar más. Entrar al salón de clases me devuelve el ánimo, el amor a lo que hago, hace florecer en mí fuerzas de donde no las hay.

Algo muy curioso, es cuanta influencia puedo ejercer sobre ellos,  lo que quiero es que ellos sean capaces de salir de sus pequeñeces, que sean capaces de poder observar que existe un universo de posibilidades, y cada uno tiene la capacidad de poder alcanzar aquello se propone.

A veces,  sus ingenuidades me hacen reír, pero luego recuerdo que yo pasé por ahí y me pongo en su lugar. Sé cuanto un maestro puede marcar la vida de un estudiante porque yo fui marcado por algunos de los que tuve.  No sé cuanto pueda ayudarles a crecer, pero sé que un día me recodarán por aquello que hice en sus vidas. Quisiera verlos volar y sentirme dichoso de haber sido parte de ese vuelo. Para mí lo más importante no es cuanto puedan memorizar, sino que el aprendizaje que vayan a obtener les sea útil y funcional para sus vidas.  No sólo importa que aprendan conceptos, sino practicarlos. No  es mejor el que saca la nota más alta, sino quien hace de su aprendizaje un pilar para su vida. Así soy, en eso me enfoco.

¿Y Dios está presente en este trabajo del educador? Claro que sí. Lo veo en los rostros de mis educandos, es Jesús que me ve. Es Jesús quien me acompaña. Solamente Él, me ha llamado a servir de esta manera. Puede ser que para muchos sea esta vocación de educador sea una forma de ganarse la vida. Para mí no hay un salario que le pague a aquel que educa, enseña, y ayuda a crecer a otros.

Por eso, las felicitaciones se quedan cortas en un día tan especial como lo es el Día de Maestro. Yo diría “ Larga vida para ellos”.

Carlos Mejía G.Carlos Mejía G. es originario de la Aldea Agua Blanca Sur,  Yoro, Estudiante de Pedagogía, trabaja como facilitador en C.E.B IHER Espíritu Santo, El Mineral.  Colabora con el equipo misionero de la Smé en Agua Blanca y es Coordinador General de Cevas ( centros de vacaciones solidarios)

 

 

 

 

VISITA AD LIMINA DE LOS OBISPOS DE HONDURAS (4-9 de septiembre de 2017)

El lunes 4 de septiembre, los obispos de Honduras hemos comenzado nuestra visita “ad limina” con la Eucaristía sobre el altar frente a la Tumba de San Pedro, en la Basílica de San Pedro. Nuestro Cardenal Oscar Andrés Rodríguez presidió la Eucaristía. Ahí hemos tomado una mayor conciencia de que somos por gracia de Dios sucesores de los apóstoles y continuadores de su misión. También hemos manifestado nuestra comunión con el Santo Padre y nos comprometimos cuerpo y alma al servicio del Señor y de la Iglesia.

Después de un desayuno a la carrera en la Casa Sacerdotal Romana, donde nos estamos hospedando para la visita, nos dirigimos de nuevo al Vaticano, para nuestro encuentro con el Santo Padre, a las 10:15 de la mañana. Con un poco de atraso se abrió la puerta de la habitación donde nos esperaba el  Papa con una gran sonrisa. Cada uno de nosotros le dio la mano, con nuestro nombre y el nombre de  la diócesis que nos ha sido confiada. Nos sentamos en círculo, y el Papa nos dijo: “Allí sobre la mesa hay agua, y como somos humanos, a la izquierda hay un baño”. Todos nos echamos la carcajada.

Nosotros no le dimos ningún discurso, tampoco él. Nos habían avisado antes que le gusta al Papa tener un diálogo fraternal. Cada uno de nosotros, obispos, le presentamos la realidad de nuestra diócesis. Cuando llegó mi turno, le hablé al Papa de la diócesis de Choluteca, de sus sacerdotes, de sus religiosas, de sus seminaristas, de sus Delegados de la Palabra y de sus feligreses en mayoría pobre y humilde, y que quiere mucho a la Iglesia. Le dije: “Santo Padre, toda la Iglesia de Choluteca y de Honduras lo quiere mucho y ora por Ud. Si citara todos los nombres de los que me han pedido saludarlo, no podríamos salir de aquí hoy”. El Papa se echó una carcajada.

Le dije que nos dejamos guiar como Iglesia por el documento de Aparecida y por los escritos de él, en particular Evangelii Gaudium, Laudato Si y Amoris Laetitia. Le hablé también de mi preocupación por los muchos conflictos sociales que surgen a raíz de las concesiones dadas por el gobierno a las empresas mineras, fotovoltaicas o eólicas, sin consulta  previa con las comunidades vecinas. Le dije que nos dejamos guiar por la ecología integral que él propone en Laudato Si. El Papa reaccionó hablando del dios dinero, que tiende a reemplazar al verdadero Dios y que causa mucho daño al medio ambiente y a las comunidades pobres. Se refirió a la región panamazónica que está sometida a una destrucción implacable. Habló de un futuro sínodo de los obispos para esa región.

Un hermano obispo, Mons. David García, le dijo que hacía visitas pastorales a las parroquias y que tomaba tiempo para conocer a su gente. El Papa reaccionó diciendo: “Eso es lo importante, la cercanía a su pueblo, estar cerca de su pueblo”.

Nos agradeció por todo el empeño que ponemos en nuestro trabajo pastoral y nos animó a seguir adelante.

Después de hora y media de estar con él, vino la despedida, porque tenía el siguiente encuentro con 5,000 jóvenes en el Aula Pablo VI. Nos dio su bendición y algunos regalos.

Hemos quedado fuertemente impresionados por la sencillez del Papa, su acogida fraternal, su escucha atenta y su cercanía a nosotros. Lo sentíamos como un hermano mayor. Nuestro encuentro con él fue una bendición de Dios para la Iglesia y el pueblo de Honduras y para nosotros obispos.

Los demás días estamos realizando visitas a cada uno de los Dicasterios y Consejos Pontificios de la Curia Romana. En todos estamos encontrando personas que nos animan a seguir adelante en nuestra misión pastoral y que nos dan sugerencias oportunas.

Nos toca también celebrar la Eucaristía en cada una de las Basílicas mayores de Roma. Además de San Pedro, hemos estado en San Juan de Letrán. Hoy me toca presidir en San Pablo Extramuros, por compartir la vocación del Apóstol de las naciones. Ahí los llevo a todos ustedes, compañeros y compañeras misioneros, en mi oración. Mañana sábado coronaremos nuestra visita con la Virgen María, en la Basílica Santa María la Mayor.

Doy gracias a Dios por darme la oportunidad de realizar esta peregrinación en la Iglesia que preside el obispo de Roma, el sucesor de Pedro y el que lleva la solicitud de todas las Iglesias.

+ Guido Charbonneau p.m.e.

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*Visita Ad Limina: Es la peregrinación que realizan los Obispos , en tiempos  determinados a  “los umbrales de los Apóstoles”, santos Pedro y Pablo, y donde también se presentan  en persona ante el Papa para dar cuenta del estado en que se encuentran sus diócesis.

Dios nos susurra al corazón…desde Camboya

Actualmente tengo exactamente 3 años y un mes desde que llegué a Camboya; un lugar para aprender e ir a lo más profundo del corazón.

Soy Misionera laica, pero también soy ser humano y de profesión enfermera. Desde este punto de vista el ver, sentir y vivir para mí tienen todo su sentido en Dios y en el servicio por el cual me ha enviado a este lugar tan lejano.

Siendo la responsable de un refugio donde se atienden enfermos, he logrado ver el rostro de Dios en todo aquel que viene a nosotros, no solo buscando un alivio físico, pero también un consuelo y una palabra de ánimo sin importar de que religión sean. Las puertas están abiertas para todos los que buscan, los que necesitan, los que esperan y creen.

Dios nos susurra al corazón.

Dios le bendiga.
Yessica Guzman. Originaria de Tegucigalpa, Honduras, misionera laica en Camboya, Sudeste asiático.

 

 

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96 años de misión

La Sociedad de Misiones Extranjeras (SME) es una Sociedad misionera internacional formada por miembros que son sacerdotes, y por asociados que son sacerdotes y laicos.

La SME fue fundada en 1921 por los obispos de la Iglesia del Canadá de habla francesa para contribuir al anuncio del Evangelio a todas las naciones. Al inicio casi exclusivamente formada por Canadienses, ella se hizo internacional en 1997.

Los miembros y asociados de la SME se ponen al Servicio del Evangelio para anunciar la Buena Nueva a los pueblos del mundo, para que tengan en Jesucristo la vida en abundancia. Queremos, por nuestra vida fraternal intercultural, nuestro testimonio y nuestro compromiso, ser presencia de Cristo para aquellos a quién somos enviados.

Nuestro Servicio del Evangelio se vive de diferentes maneras:

  • acogiendo los valores culturales y religiosos de los grupos y de los pueblos cuya vida compartimos,
  • dando testimonio del Evangelio,
  • formando comunidades cristianas vivas y misioneras,
  • comprometiéndonos en la promoción de la justicia y del respeto de la dignidad humana.

Tenemos equipos misioneros de sacerdotes y laicos en América Latina (Brasil,Honduras y Perú), en África (Kenia), en Asia (Camboya, Hong Kong, Japón y Filipinas) y en Canadá, lugar de origen de nuestra Sociedad misionera.

Hoy cumplimos 96 años y estamos felices de ser parte de esta familia misionera que en la actualidad cuenta con 109 miembros perpetuos,  4 seminaristas de Honduras, kenia y Filipinas, 41 laicos asociados provenientes de 12 paises (Argentina-Bolivia-Chile-Canadá- Colombia- Costa Rica- El Salvador- Francia- Honduras- Filipinas y Venezuela)

FELICIDADES A NUESTRA SOCIEDAD MISIONERA

Y A TODOS NUESTROS COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS DE MISION!smecollage

Reflexión sobre la Misión en Japón

Los primeros cristianos vivieron en una época en donde el número de creyentes era minoritario con relación a la población en general… Lo que conocemos de la experiencia de estos primeros sembradores de la palabra de Dios se resume en lo que actualmente conocemos como los hechos de los apóstoles y las cartas apostólicas del nuevo testamento.  Muchos de ellos tuvieron que enfrentar persecuciones y rechazos por creer en un Dios desconocido y realizar practicas ajenas a las culturas locales de aquellos tiempos. Tuvieron la tarea de mostrar “el Dios de los Hebreos” a otras civilizaciones que tenían sus propios dioses y practicas religiosas diferentes. Su manera de vivir y actuar, en otras palabras su testimonio, fue su herramienta para lograr que numerosas personas creyeran y se unieran a este nuevo movimiento llamado ‘Cristianismo”, gracias a la acción del Espíritu Santo por supuesto.

En la actualidad, muy pocas personas desconocen la existencia de Dios, que como sabemos, no es un Dios exclusivo del pueblo hebreo, sino que es el Dios y Padre de la humanidad entera. A pesar de ello, muchos optan por creer en otras divinidades o en no creer en nada, por pertenecer a una cultura o ideología diferente.  La misión sigue siendo la misma: anunciar la buena nueva del mensaje de amor del Padre para con todos sin distinción de raza, color, cultura, ideología, situación social, etc… y la construcción del Reino de Dios en la tierra para que reine la justicia, la paz, la armonía y la hermandad entre todos los que habitamos este planeta. Los misioneros no somos más que instrumentos para llevar ese mensaje y dar testimonio a aquellos que nunca lo han escuchado o que lo han ignorado por diversos motivos.

En Asia, y específicamente en Japón, los cristianos (católicos y evangélicos) no superan el 1% de la población.  Una de la razones por las que el número de fieles es bastante bajo, es la gran persecución que se dio en el siglo XVII, durante el cual las autoridades de ese tiempo prohibieron el cristianismo por temor a la conquista de los colonizadores europeos que llegaban disfrazados de ovejas en nombre de la religión y que hicieron mucho daño a la verdadera Misión. Japón se resistió a vivir el mismo destino que África y Latinoamérica y optó por sacrificar a muchos en defensa de su soberanía y cultura. Desgraciadamente, muchos hombres y mujeres de buena voluntad, pagaron con su vida las consecuencias de la ambición y codicia de las potencias europeas que en su afán de expansión y conquista se disfrazaban de cristianos para lograr sus intereses.

Con tal herencia histórica, nuestra presencia ha sido siempre vista con recelo por parte de la población local, y el título de misionero genera con toda razón dudas y desconfianza. Más allá de eso, nuestra tarea sigue siendo la de sembrar el mensaje verdadero y autentico que Jesús nos transmitió: llevar el amor de Dios a todas las personas, sobre todo a aquellas más necesitadas, no sólo materialmente sino espiritual y  afectivamente y contribuir con nuestro granito de arena en la construcción de un mundo más justo y pacifico. No somos más que instrumentos por lo que nuestro accionar no se mide con resultados inmediatos, sólo Dios sabe en que momento actuar para cambiar el corazón de una persona o de una población. Mientras tanto tratamos de insertarnos en diferentes campos de la vida de este país y confiamos que el espíritu Santo nos permita ser luz para irradiar VIDA a las personas que tenemos la dicha de encontrar en nuestro caminar de cada día.

El día a día en la Misión en Japón

Nuestras actividades misioneras no se limitan a las actividades pastorales, de hecho, debido a la realidad local es lo que menos realizamos. Japón no cuenta con una población cristiana muy numerosa, el número de cristianos en todo el país incluyendo el catolicismo y todas las demás denominaciones  cristianas no supera el 1% de la población, es decir más o menos 2 millones de fieles. Por lo tanto, nuestra presencia se orienta a actividades fuera de los muros de la iglesia, estamos llamados a salir a encontrar al resto de la población para compartir el mensaje de amor de Dios Padre que Jesús nos transmitió.

Actualmente colaboramos con un grupo de personas de la catedral de Sendai, agrupados en una organización sin fines de lucro y en la que participa gente de diferentes creencias y ámbitos sociales, que se dedican a acompañar a las personas sin techo ni hogar en la ciudad. Los primeros miércoles de cada mes nos encontramos para preparar comiwp-1479562020176.jpegda para luego repartirla a estas personas en los diferentes lugares donde encuentran descanso por la noche.  Así mismo, el segundo sábado de cada mes nos volvemos a juntar para preparar ropa y artículos de aseo personal para dichas personas, además compartimos un almuerzo con ellos en un parque del centro de la ciudad.

wp-1479562089651.jpegLos domingos participamos en la misa dominical de la catedral de Sendai y acompañamos a la comunidad católica latina en diferentes actividades pastorales como retiros, grupos de oración, etc.

Además desde hace un año colaboramos con las clases de español para estudiantes de la universidad pública de Sendai (Universidad del Noreste). Y recientemente Silvia comenzó un trabajo voluntario en un centro para personas con capacidades diferentes (“discapacidad” física y mental). De mi parte, participo en un grupo de deportes que integran jóvenes de diferentes edades y contextos en donde practico futbol, bádminton, baloncesto, voleyball, etc.

La misión se realiza en todo momento, en cualquier lugar y con todas las personas que tenemos la bendición de encontrar. Un mundo mejor y más justo puede ser construido con la participación de todos y a pesar de las diferencias.

Ever Amador y Silvia Pucheta, de Honduras y Argentina,  son un matrimonio misionero, comprometido desde hace varios años en la misión como misioneros laicos asociados a la Smé. Ever ha sido misionero en Tailandia y juntos han estado en China y ahora en Japón.

Nuevo miembro temporal en la Smé

juan-ramonMi nombre es Juan Ramon Moncada, originario de Tegucigalpa, Honduras. El día 26 de Junio de 2014 llegué a Kenia, en África del Este —lugar en el que toma lugar la formación teológica de la SME— y para ser sincero jamás pasó por mi mente la posibilidad de vivir aquí. Lo que me trajo aquí fue mi vocación por la vida sacerdotal. Si bien es cierto, yo tenía la posibilidad de hacerlo en Honduras, la idea de ser misionero llegó un día y se grabó en mi mente y mi corazón. Después de un proceso de 4 años —tres de formación Ad Gentes y uno en el centro misionero CFAM— fui enviado para mis estudios en Filosofía y Teología, tiempo en el que he tenido la oportunidad de crecer en muchas áreas de mi vida, espiritual, humana, apostólica, comunitaria y académica. Pero para poder crecer en todo esto un proceso ha sido necesario: este comenzó en Honduras ha continuado aquí. El primer paso fue revisar y reforzar mi nivel de Inglés porque al inicio me era muy difícil incluso seguir una conversación, muchos acentos, diferentes expresiones, muchas culturas, y es por eso que tome un curso de seis semanas en conversación. Luego me sentí como un niño que está aprendiendo a nadar y es tirado de una vez al agua; sin mucha explicación mis formadores pensaron que lo mejor era sumergirme de lleno en el ambiente y me enviaron a estudiar cultura Africana a la universidad. Fue muy duro debido al idioma pero ahora creo fue lo mejor. Hice muy buenas amistades y sobre todo empecé a familiarizarme con la que sería y la que por el momento seguirá siendo mi universidad de estudios teológicos. Al terminar el semestre de cultura africana tome unos cursos en espiritualidad que me ayudaron a profundizar en la metodología y espiritualidad de San Ignacio de Loyola, espiritualidad que sigue nuestra SME. Luego continué con mis estudios de Filosofía y ahora estoy cursando el primer año de Teología.

Lo más impactante para mí ha sido mi vida apostólica. Inicialmente comencé a visitar un proyecto llamado Mirror of Hope o Espejo de la Esperanza el cual es una organización que se dedica principalmente a servir a los niños afectados por el SIDA en el barrio de Kibera en Nairobi, Kenia. También este organismo ofrece atención psicosocial y apoyo a los huérfanos y niños vulnerables que han perdido uno o ambos padres. Al quedar uno de ellos sobreviviente infectado con el VIH, también este recibe apoyo de parte de este organismo. Allí se les proporciona educación y habilidades para la vida que los aleja de vagar por las calles pidiendo comida y dinero, ver pornografía, oler pegamento y usando otras drogas. Este proyecto también es apoyado por la SME.

Después de casi dos años, empecé a compartir mi tiempo con el grupo de jóvenes. Acompañado por un equipo multidisciplinario —Religiosas, seminaristas, laicos y sacerdotes— estamos reestructurando los procesos de formación para la juventud de la parroquia “Nuestra Señora de Guadalupe” la cual es atendida por los Misioneros Mexicanos de Guadalupe y en la cual nosotros colaboramos. Para tal fin, me paso los fines de semana atendiendo sus actividades tales como estudio bíblico, festivales artísticos, retiros, talleres, y muchas más que me hacen recordar mis días en la pastoral juvenil.

Este primer día de Octubre he sido aceptado como miembro temporal de la SME, lo cual agradezco a Dios ante todo, a los formadores y al Consejo Central por la confianza depositada en mí. Este es un pasito más a mi vida vocacional que me recuerda que ser sacerdote es ante nada ser un servidor. Pido mucho sus oraciones para que pueda llegar a la meta y mantenerme siempre con la mirada en Dios.

Antes que Yo te formara en el seno materno, te conocí, Y antes que nacieras, te consagré; Te puse por profeta a las naciones” (Jeremías 1:5).

 

Amar más y mejor

En varias ocasiones mis amistades y familia me han cuestionado el por qué estoy en Honduras, me preguntan si acaso no me pueden mandar a otro lugar. Entiendo su preocupación ante tanta violencia e inseguridad y su inmenso cariño hacia a mí. Sin embargo casi siempre la respuesta es la misma, ¡Yo soy misionera y si hay un lugar que necesita misioneros es Honduras! Detrás de esta simple respuesta hay mucho mas, en primer lugar la firme convicción de que es el Señor quien me ha enviado a este lugar y aquí es donde me quiere como su misionera hoy.

Desde hace mucho he decidido seguirle a Él, vivir la vida al modo de Jesús, quien es siempre mi parámetro. No es un camino fácil, menos en la situación tan adversa que vive Honduras, no siempre es fácil sostener la esperanza, pero no olvido que “incluso al desvanecerse toda esperanza, vale la pena quedarse, aunque no sea mas que para amar. Simplemente. El amor tiene valor en sí, no sólo en los frutos que produce, es gratuito” ( Cf. Carta pastoral escrita con ocasión de la beatificación de Damian de Molokai, 1995)

Para caminar con Jesús hay que vivir en el amor. Debo confesar que antes yo no sabía mucho de amor, pero desde que vivo en Honduras he aprendido mucho de amar y sigo aprendiendo cada día. Si hablamos de amor, yo quiero hablarles de aquel que me inunda en este rincón al norte de Honduras, aquel que viene como un manantial desde el Señor y se manifiesta en rostros de hombres, mujeres y niñxs de esta tierra, personas de todas las edades que me llaman hermana, pero no hermana como a una religiosa o por ser misionera, me llaman así porque somos familia, porque no saben de fronteras y les da igual que yo haya nacido en otro lugar, porque saben acoger y saben amar. Me llaman hermana y me saludan diciendo “la paz de Cristo”, porque por cada hecho violento que tiñe de sangre esta tierra, están ellos y muchos mas incansablemente ofreciendo la paz que viene de Jesús, una paz anhelada, necesaria y urgente. Cada persona que encuentro en las comunidades me regala una mirada limpia y pienso en que por cada acto de corrupción que carcome el alma de este pueblo, están ellos, los limpios de corazón, los de mirada transparente, personas que honran la vida, que dan valor a lo esencial, a lo pequeño y a lo que nos hace humanos. Personas que siempre están “ a la orden” y que con su bondad y entrega me enseñan a servir, a ser menos egoísta. Personas que viven en situaciones precarias muchas veces, pero que generosamente comparten con nosotros una tortilla, un pescado, frijoles, maiz, frutas y sobretodo la vida, los sueños y muchas veces sus dolores, angustias y tristezas. El manantial del amor de Dios fluye hasta mi a través de niños y niñas que me llenan de abrazos y sonrisas, así como de mujeres y hombres que me abren su corazón y a quienes les tengo un profundo respeto por dejarme entrar en sus santuarios y que me permiten hacer algo por ellos, aunque sea solo escucharles.

Cuando alguien me pregunta que hago como misionera, no sé que decir, porque hago muchas cosas, pero a la vez parece que no hago nada, y la verdad es que no me interesa mucho responder con una lista de tareas sobre mi vida misionera, mas que hacer , me siento llamada a ser y a estar porque al final lo importante no es lo que hacemos si no lo que somos, y lo que yo hago no se puede cuantificar, como tampoco el motor de mi vida, el amor… y lo que yo soy hoy se lo debo en gran parte a esta gente de Agua Blanca, Cristo Rey, El Balsamo, Las Minas, La Sarrosa, Urraco, Ebenezer, Guacamaya, la 11, Guanchías cerro, Capulín, Tapiquilares, Plácido, Vertiente y varios mas…porque no soy yo, sino ellos quienes me han evangelizado.

El mayor reto que enfrentamos los locos que seguimos a Jesús, es el de ser buena noticia, especialmente cuando las cosas se ponen difíciles, para esto solo podemos vivir a la manera de Jesús, con los pies en el suelo, con los brazos abiertos saliendo al encuentro del otro/a y tocando la realidad y el corazón de las personas. 

Agradezco al Señor porque me da mas de lo que merezco, gracias a mis compañeros misioneros, a mis amigos de aquí y allá y a mi familia chilena y hondureña, porque con ustedes he aprendido a amar más y mejor.

13177883_241598766196202_7418525252624831141_nYanira Arias Martinez

Misionera laica asociada a la SME en Honduras desde 2013, Originaria de La Unión, Diócesis de Valdivia, Chile.

Ver “60 Años de sacerdocio de Monseñor Raúl Corriveau” en YouTube

Nuestro grupo de Honduras ha celebrado con mucha alegría junto a Monseñor Raúl el 60° aniversario  de su ordenación sacerdotal. Para la Ocasión hemos preparado un video con una pequeña parte de estos 60 años. Damos gracias al Dios de la vida por estos años de fidelidad y entrega  de nuestro hermano mayor y pedimos al Señor que nos permita gozar  mucho tiempo más de su presencia que con su sencillez, alegría y fuerte compromiso  es un aporte para todos y todas.

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