3° Domingo de Adviento

“Yo soy la voz que grita en el desierto” Juan 1, 23

Los profetas y los testigos de la verdad y de la luz son voces que gritan en los desiertos y llaman a enderezar el camino.

En este tiempo de crisis, necesitamos también de profetas que griten en los desiertos áridos de la indiferencia, de la insensibilidad, de la dureza de corazón sembrados de piedras que violentan los pies desnudos de los que luchan contra toda tiranía y caminan hacia la libertad.

¡ENDERECEN EL CAMINO DEL SEÑOR!

2° Domingo de Adviento

El profeta Isaías y Juan el Bautista nos invitan a abrir caminos de luz.

Consuelen, consuelen a mi pueblo; hablen al corazón de Jerusalén, grítenle, que … está pagado su crimen… “Una voz grita: “En el desierto prepárenle un camino al Señor; allanen en la estepa una calzada para nuestro Dios; que los valles se levanten, que montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale. Se revelará la gloria del Señor, y la verán todos los hombres juntos, porque ha hablado la boca del Señor. Isaías 40:3-5

CAMINO DE LUZ

¡Qué mensaje tan hermoso y lleno de esperanza para un pueblo que vive cautivo en tierra extranjera y que está sometido a los poderes déspotas de rey de Babilonia!

 

Preparemos hoy un camino de liberación, que las honduras se rellenen, que las alturas se nivelen, que las curvas se enderecen, que las desigualdades se igualen y que la corrupción sea eliminada. “Ha hablado la boca del Señor”

1°Domingo de Adviento. 

Iniciamos este período de Adviento en este momento difícil de nuestra historia. La Palabra de Dios de este domingo nos invita a velar. Hoy más que nunca necesitamos estar vigilando. No podemos vivir como si no pasara nada o hacer como el avestruz que ante un problema pone la cabeza bajo la arena. Preparándonos a la Navidad, hay que despertar a una esperanza viva y ella se manifiesta como indignación moral ante el abuso de poder, la violencia institucional y la mentira erigida en sistema.

“La injusticia me subleva, ciertamente. Y pienso que debería sublevar a todos los hijos de Dios” Pedro Casaldaliga

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