Hacia el mes misionero extraordinario 2019

Durante el mes de mayo pasado, la Asamblea General de las Obras Misioneras Pontificias presentó una sesión dedicada al Octubre Misionero 2019, revisando el camino recorrido desde la aprobación de la iniciativa por parte del Papa Francisco y subrayando las 4 dimensiones que caracterizan el evento:
1. El encuentro personal con Jesucristo vivo en su Iglesia: Eucaristía, Palabra de Dios, oración personal y comunitaria.
2. El testimonio de los santos y mártires de la misión (canonizados o no).
3. La formación bíblica, catequética, espiritual y teológica para la misión.
4. La caridad misionera como un compromiso de todos para sostener los “costes” de proclamar el Evangelio y de la formación en la fe y la misión, especialmente en las Iglesias más necesitadas.
Luego de que el  domingo 22 de octubre de 2017, Jornada Mundial de las Misiones, el Papa Francisco enviara  una carta al Cardenal Fernando Filoni, Prefecto de la CEP, encomendándole “la tarea de comenzar la preparación de este evento, en particular a través de una amplia concienciación de las Iglesias particulares, de los Institutos de vida consagrada y de las sociedades de vida apostólica, así como asociaciones, movimientos, comunidades y otras realidades eclesiales”. En el Ángelus del mismo domingo, el Papa anunció su deseo de convocar el Mes Misionero Extraordinario en octubre de 2019 para celebrar los 100 años  de la Carta Apostólica “Maximum illud” del Papa Benedicto XV, “para despertar aún más la conciencia de la misión ad gentes y reanudar con renovado entusiasmo la transformación misionera de la vida y de la pastoral”.
El  V Congreso Americano Misionero que acaba  de finalizar en Santa Cruz, Bolivia, dió cuenta del  ánimo formativo y celebrativo para las Américas, en preparación para el Mes misionero extraordinario de octubre 2019 y el Sínodo especial sobre la evangelización en la Amazonía.
En la Misa de clausura del V CAM Bolivia, se realizó la entrega de  banderas con el logo del MME 2019 a los directores nacionales de OMP para que sean llevadas a los paises de las Américas, con el lema “bautizados y enviados”,sencillo gesto que nos deja en sintonía con la Iglesia Universal en proyección al MME 2019.

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Yanira Arias M.

 

Jornada Nacional de la Juventud, La Ceiba, Honduras 2018.

Este 30 de junio se llevó a cabo la JNJ en la ciudad de La Ceiba, la cual contó con la presencia de aproximadamente 30 mil jóvenes de todo el país.

En medio de la violencia que vivimos los y las jóvenes en nuestro país , en donde durante décadas  “hemos asistido a un exterminio juvenil en Honduras” (1) Dios actúa y el pueblo alaba su nombre con tanta fuerza que la opresión, el peligro, la impunidad y la descarada corrupción callan.

Los y las jóvenes “Han heredado este mundo de violencia y muerte, pero uds. tienen la llave para hacer un mundo diferente, un mundo de justicia verdadera  y de paz, Jesús re confirma la voluntad del padre, que tengamos vida y vida en abundancia”(2)

Dios ha liberado nuestros corazones, nos ha devuelto la vida, porque “¿Que significa vivir? ¿Respirar, caminar? ¿Eso es vivir? NO”(3) La vida es sentir, actuar, cuidar y proteger a través del amor, un amor que busca y comparte. “El verdadero amor es apertura, salida, ver alrededor”(4)

Nos despedimos de la ciudad de La Ceiba con  la esperanza de continuar, luchar, vivir, amar y compartir, esperanza que  ha vuelto a nuestros corazones  y que nada ni nadie podrá extinguir.

 

Carmen Suate Molina. Comunidad Cristo rey, Parroquia Santa Rita, Yoro.

 

(1)(2)(3)(4)Homilía JNJ 2018, Monseñor José A. Canales.

JNJ 2018 La Ceiba

Faltan solo 10 días para que se lleve a cabo la octava versión de la Jornada Nacional de la Juventud, la cual se realizará en la ciudad de la Ceiba, en la costa atlántica de Honduras.

Se espera que acudan a este encuentro alrededor de 30 mil jóvenes, convocados bajo el lema “Soy Joven como María, cuido la creación con alegría”

Acompañamos a los y las jóvenes con nuestra presencia y oración, a la vez que les deseamos una profunda experiencia de amistad con y en el Señor que les mueva a ser testigos de la alegría y la esperanza.